Relatador de letras retorcidas y a veces amenizadas en la desconfianza de algunos vagos de mollera, acumulador de experiencias ajenas, a veces poco oportunas, inventor aventajado de relatos cortos.cuentacuentosss... , para niños grandes con andares de viejo.Amigable y ordenado en el habla, adicto a la oratoria escrita.
sábado, 24 de marzo de 2012
miércoles, 21 de marzo de 2012
LA SUERTE EN LA ARENA.
Bragado es el astado, seiscientos kilos de fuerza..., dos cuchillas en la testa asoman amenazantes mientras el diestro en el centro del ruedo espera..., la montera boca arriba desafía la suerte..., dos manoletinas marcan firmes en la arena huellas de valentía..., un Sol de justicia golpea al animal y al torero..., mientras vítores suenan haciendo ecos por todo el ruedo. Capote en mano templado se deja en la misma puerta de chiqueros..., con los ojos clavados en la oscuridad que ya se queja golpeando desde adentro..., ya sale desbocado el bravo castado..., ciego de fuerza golpea las tablas babeando las arenas y el maestro se templa... se tensa y recibe esos dos pitones con mensaje de muerte..., la bestia se pasea y retoma con casta a ese trapo pesado ..., ya suenan clarines y timbales cierran, la suerte está echada..., a picarlo con maestría por lanzas que aflojan la sangre tiñendo la blanca arena de un color grana..., el morlaco mete riñones y al caballo alza..., casi lo voltea..., pero el picador aprieta con fuerza..., lo justo para no doblarlo.
Suena a tercio de banderillas, y el diestro toma la suerte con gallardía poniéndolas en las cruces, un par y otro más, el toro entra ciego y el maestro lo engaña. Unos muletazos de pecho y algunos saltos de rana rematan para entrar a matar con destreza, colocado frente a las tablas el bragado se encuentra..., lo incita y el animal se arranca en un último empujón..., la espada entra hasta la bola dando muerte segura..., se acerca junto a las tablas, dobla las manos y tranquilo se acuesta..., la puntilla lo descabella de un solo golpe certero..., el astado ha muerto.
Pañuelos blancos asoman por todas partes como un manto de suave lana, el presidente acepta, el público se ceba, otra¡¡¡¡¡, otra¡¡¡, grita sin aliento..., el graderío parece nieve, el presidente cuelga el pañuelo de nuevo, el rabo se resiste, es casi imposible..., no llega ese rabo, pero el diestro sonríe por el trabajo bien hecho. Vuelta al ruedo a hombros y salida por la puerta grande..., las mulillas trabajan sonando cascabeles..., su rastro desaparece por donde la oscuridad esconde..., los clarines llaman y los timbales marcan el segundo de la tarde, que el primero ya fue brindado al respetable que con ganas espera el siguiente de la tarde... dicho queda, pormilaber
Suena a tercio de banderillas, y el diestro toma la suerte con gallardía poniéndolas en las cruces, un par y otro más, el toro entra ciego y el maestro lo engaña. Unos muletazos de pecho y algunos saltos de rana rematan para entrar a matar con destreza, colocado frente a las tablas el bragado se encuentra..., lo incita y el animal se arranca en un último empujón..., la espada entra hasta la bola dando muerte segura..., se acerca junto a las tablas, dobla las manos y tranquilo se acuesta..., la puntilla lo descabella de un solo golpe certero..., el astado ha muerto.
Pañuelos blancos asoman por todas partes como un manto de suave lana, el presidente acepta, el público se ceba, otra¡¡¡¡¡, otra¡¡¡, grita sin aliento..., el graderío parece nieve, el presidente cuelga el pañuelo de nuevo, el rabo se resiste, es casi imposible..., no llega ese rabo, pero el diestro sonríe por el trabajo bien hecho. Vuelta al ruedo a hombros y salida por la puerta grande..., las mulillas trabajan sonando cascabeles..., su rastro desaparece por donde la oscuridad esconde..., los clarines llaman y los timbales marcan el segundo de la tarde, que el primero ya fue brindado al respetable que con ganas espera el siguiente de la tarde... dicho queda, pormilaber
SUEÑOS DE PASIÓN...
Un vestido rojo sangre ceñía tu cuerpo marcando cada centímetro de piel, curvas insinuantes de lujuria hablaban a voces, el contoneo dulce de tus caderas alzaban las miradas de todos los hombres mientras con delicadeza encendías un pitillo con aroma a nostalgia. La luz tenue acariciaba el momento inspirando a los poetas a trazar renglones de desespero, nervios y tensión sensual se desbordaban en aplausos y silbidos con descortesía esperada y deseada por la joven rubia de bote, sus pechos marcaban el contorno de ese busto prominente, las piernas desplazaban ese monumento a la lujuria de acá para allá como en un desfile de ondas sonoras y sordas al tiempo, nadie se podía perder aquel baile nocturno.
En el dormitorio del hotel estuve esperando cerca de una hora tu llegada, el cenicero tenía el fondo cubierto de colillas, y el humo paseaba por toda la estancia haciendo que todo pareciese de novela policíaca, las cortinas a medio correr dejaban entrar la poca luz que las farolas de la acera del otro lado de la calle desprendían con la justa intensidad… el reloj sobre la mesilla de noche movía sus agujas marcando cada segundo de desespero por probar esa fruta madura, las sábanas estaban entre abiertas, como invitando a meterse en ellas y cerrar ese sobre fresco y limpio, a los pies de la cama un mantita perfectamente doblada daba un toque de calidez, me senté en un tresillo que dejaba ver lo que por la ventana sucedía, cualquier sonido me sobresaltaba deseoso y esperanzado, tras la puerta que da al pasillo se escuchaban pasos de los vecinos fortuitos que llegaban a pasar la noche, ningún sonido de tacón femenino me hacía sospechar la esperada llegada de ese ángel envuelto en una tela con color de averno, si estuviera cerca lo habría notado, su perfume anunciaba la llegada de Cleopatra ante sus súbditos, era inconfundible y embriagador
Me quedé dormitando en mi asiento de primera fila, cuando de repente suena el timbre, un sonido corto, tenue, para no llamar la atención, me puse en pie y sin titubear abrí la puerta de la habitación. Allí estaba esa rubia despampanante apoyada en el quicio de la puerta , me miró de arriba abajo un par de veces, sonrió, me guiñó un ojo y me empujó con su mano derecha hasta casi tumbarme en la cama, se acarició por encima del vestido y me lanzó un beso con su mano derecha… me quedé semi tumbado en la cama observando sin mediar palabra, ella se soltó el pelo que llevaba recogido con cierta gracia y dejó caer la melena que le alcanzaba a tapar los hombros por completo… se giró dándome la espalda descubierta hasta la parte inferior de la cintura, se acarició el trasero dándose un cachete final. Se giró de nuevo poniéndose esta vez de perfil, con su mano izquierda agarró su sabroso pecho estrujándolo, mientras con uno de sus dedos acariciaba el pezón endurecido por el momento, con la otra mano empezó a acariciarse el pubis con fuerza a la vez que con su dedo corazón apretaba el centro de ese monte buscando un placer certero, yo no sabía dónde mirar, arriba o abajo… la excitación era tal que el pantalón estorbaba por momentos… ella se daba perfecta cuenta de mi estado y sonreía de manera lasciva, lo que me ponía todavía más excitado…
Se acercó a mi despacio… dejándose ver bien, marcando cada movimiento con armonía medida… puso sus piernas entra una de las mías, me tomo la mano y la metió por debajo de ese vestido con color de pecado… noté en seguida que no llevaba ropa interior, su jugo me empapó toda la mano, lo tenía rasurado, abrió un poco más las piernas e introduje uno de mis dedos entre sus labios, despacio… sin prisas… acariciándolo, rozando levemente su clítoris de vez en cuando, ella se estremecía lanzando pequeños gemidos… yo cada vez intensificaba más y más… ella se retorcía, temblaba… me agarró de los hombros para no perder el equilibrio mientras gozaba…, con mi otra mano la acariciaba un pecho dando pequeños pellizquitos a ese pezón duro, ella se mordía el labio y entre velaba los ojos, estaba a punto de irse, y yo estaba a cien…
Tras lo sucedido se quitó el vestido, yo mientras me apresuré a despojarme de mis pantalones, era escultural… me empujó de nuevo, esta vez quedé totalmente tumbado sobre la cama, desnudo de cintura para abajo… me agarró el miembro y empezó a frotar sin freno, yo empecé a degustar el placer de esas manos cálidas, acercó su boca y se puso a lamer el glande al tiempo que su mano no paraba de viajar en ambas direcciones, mientras , con la mano que le quedaba libre, se acariciaba la vagina introduciendo uno de sus dedos mientras que con al otro se tocaba el clítoris… justo en el momento exacto se detuvo, yo respiraba a gran velocidad, el corazón me latía a tope de revoluciones, entonces ella se puso sobre mí, introdujo mi miembro dentro de su cuerpo y empezó a moverse sin parar, sus nalgas golpeaban con fuerza sobre mis muslos sonando a carne sobre carne, una y otra vez… nos retorcíamos de placer al tiempo que nos acariciábamos por todo el cuerpo, besos y lametones sin descanso acompañaban ese ritual ancestral…
martes, 6 de marzo de 2012
Rozando el aire
La americana de cuero negro ya me va quedando algo estrecha, los puños un poco rozados, la camisa de cuadros grises ya tiene dado la vuelta el cuello..., los pantalones deshilachados por abajo y con algunos girones de desgaste al uso. Unas deportivas casi sin suela y sin cordones patean por las calles dando puntapiés a algunas latas de bebidas carentes de la dichosa anilla,
Las manos metidas en los bolsillos de los pantalones en señal de pasotismo. La gente pasa a mi lado sin mirarme a la cara, siente vergüenza ajena por lo que fui y ahora soy, la mayoría no me conoce, pero opinan apartando sus miradas como si así desapareciera y ellos poder seguir viviendo en su mundo..., avergonzados por las acciones de quien creen que les quieren…, asombrados por las decisiones de quien va ciego por el mundo sin saber muy bien lo que en realidad cree. Ellos se asoman a la ventana mirando a través de los cristales sucios, llenos de salpicaduras de vergüenza y desilusión tardía, tratando de ocultar al mundo lo que les mata a poquitos y no logran entender a golpes de vida sin sentido aparente.
Las manos metidas en los bolsillos de los pantalones en señal de pasotismo. La gente pasa a mi lado sin mirarme a la cara, siente vergüenza ajena por lo que fui y ahora soy, la mayoría no me conoce, pero opinan apartando sus miradas como si así desapareciera y ellos poder seguir viviendo en su mundo..., avergonzados por las acciones de quien creen que les quieren…, asombrados por las decisiones de quien va ciego por el mundo sin saber muy bien lo que en realidad cree. Ellos se asoman a la ventana mirando a través de los cristales sucios, llenos de salpicaduras de vergüenza y desilusión tardía, tratando de ocultar al mundo lo que les mata a poquitos y no logran entender a golpes de vida sin sentido aparente.
Yo continuo caminando con los bolsillos pelados pero con la conciencia tranquila, sabiendo que soy libre, sabiendo que soy caballero con la cabeza en lo más alto, mirando de frente a la vida y salpicándome en los charcos. Todo se limpia sin esfuerzo cuando no tienes miedo, cuando sabes dar pasitos firmes aunque vayas casi descalzo. No me importa que mi americana esté desgastada y que no valga casi nada, soy rico en amigos, y sobrado en afecto, tengo el corazón pleno por un sol anaranjado con ojos verdes y sonrisa de Ángel bueno. Seguiré pues caminando despacio para ir rozando el aire, para que no me tire de espaldas y me deje tocado, seguiré siendo como soy…, continuaré caminando despacio y firme aunque descalzo.
La vida en mis sueños.
En el planeta de los sueños un duende se esconde tras un arbusto mientras sonríe, cierra los ojos y sueña que el mañana está aquí al lado, pero no sabe que él vive en el futuro donde todo es posible, donde todo se adelanta un ratito, él no imagina que en realidad es él quien decide su presente y nosotros vivimos el nuestro, que en realidad es quizá nuestro presente y su futuro, nadie vive ya en el pasado..., atrás quedó en un suspiro, mientras retuerzo estas tintas..., mientras pienso en estos momentos que se vuelven futuro mientras vivo mi presente.
Vive la vida a tope, hazlo sin remordimientos, que solo es un momento y es para disfrutarlo..., saborearlo con el paladar..., que inunde nuestros sentidos..., que se sumerja en nuestros sueños..., que se decida en este momento y no sea más tarde, que luego no sirve el lamentarse, que para luego ya no hay disculpa.
Sueño con bosques espesos de vida repletos..., de canciones por ruiseñores lanzadas al viento. Con aromas a jazmín y a resina de árbol bueno, respiro a pulmón lleno, dejo que los cinco sentidos viajen sin rumbo, que se detengan donde prefieran a recrearse lo justo, que el viaje es muy largo y dura lo que el destino disponga, que hasta que llegue ese momento pienso sonreír detrás de ese arbusto mientras cierro mis ojos y sueño con el mañana que se encuentra aquí al lado..., justo allí donde se cruzan nuestros sueños...
Tan solo un camino nos separa de lo real y lo no tan cierto, de los deseos y los sueños. En nuestras manos se encuentran las respuestas que tan sordas nos desgarran, en nuestras decisines están los porvenires de esta vida tan larga y corta al tiempo, en nuestras acciones está la salida a todas esas oraciones vanas que de nuestros temores se lanzan..., en nuestras lágrimas están esas respuestas, si, todas las que en los libros no se muestran. En el diario de la vida se escuchan esos ecos profundos que a veces empujan sin poder hacerlos sordos..., sin tener la fuerza suficiente para mirar de cerca al mundo y echarle un pulso, para asi poder demostrarnos a nosotros mismos que de todo somos capaces si de corazón luchamos por aquello que ansiamos y no siempre alcanzamos. Con la mirada límpia nos avalanzamos sobre este mundo de envidias y odios rellena, haciendo un sandwich con el pan reseco sin poder untarle algo de mantequilla, para que el trago no sea tan áspero y poder coger algo de resuello para poder dar el próximo paso..., sin temor a hundirmos en nuestras própias miserias... dicho queda, pormilaber
domingo, 12 de febrero de 2012
Se desvanece...
Una estrella fugaz cae en el firmamento..., dos almas que se unen en un sueño..., dos corazones que se funden en un beso..., dos pasiones caminan unidas por un solo destino..., dos vidas que se aman al unísono..., dos miradas que se clavan entre sí..., es tu amor, y por ti, el mío..., dos y solo dos, rehechas en uno solo..., todo eso es lo que siento y por eso me pregunto…
Porque me huyes la mirada cuando es mi corazón que te mira desde las entrañas??, porque retiras tus manos cuando las mías a ti lo intentan??, porque ya no calientas mi cama, por que llegas tan tarde a casa, porque ya nunca me abrazas..., porqué ya no me amas..., porqué, dime porque??, Dime porqué solo a mí..., solo dime porqué…, yo no lo entiendo y por eso en los sentidos, si en los cinco, en todos y cada uno de ellos pienso..., te lo voy a demostrar... Voy a subir a la Luna para ver si su piel es sedosa..., la voy a abrazar como en un sueño, paladear sus dones quiero..., voy a mirar por dentro por si flores frescas encuentro..., la voy a poner un lazo y una cuerdecilla atada, para así poder traerla a tu encuentro..., meterla en tu alcoba e iluminar tus sueños..., al amanecer de los deseos partirá empujada por el calor..., por el sabor de un beso..., abrazados con la Luna subiremos a los cielos..., descansaremos muy quietos..., no sea que despierte y se rompan todos los sueños..., veremos pues si llegan a cumplimiento todos los deseos de corazones inquietos..., todas las lágrimas que se borrarán entre los besos..., abrazados a la luna, abrazados y muy quietos... Dicho queda, (MILÁBER)
Porque me huyes la mirada cuando es mi corazón que te mira desde las entrañas??, porque retiras tus manos cuando las mías a ti lo intentan??, porque ya no calientas mi cama, por que llegas tan tarde a casa, porque ya nunca me abrazas..., porqué ya no me amas..., porqué, dime porque??, Dime porqué solo a mí..., solo dime porqué…, yo no lo entiendo y por eso en los sentidos, si en los cinco, en todos y cada uno de ellos pienso..., te lo voy a demostrar... Voy a subir a la Luna para ver si su piel es sedosa..., la voy a abrazar como en un sueño, paladear sus dones quiero..., voy a mirar por dentro por si flores frescas encuentro..., la voy a poner un lazo y una cuerdecilla atada, para así poder traerla a tu encuentro..., meterla en tu alcoba e iluminar tus sueños..., al amanecer de los deseos partirá empujada por el calor..., por el sabor de un beso..., abrazados con la Luna subiremos a los cielos..., descansaremos muy quietos..., no sea que despierte y se rompan todos los sueños..., veremos pues si llegan a cumplimiento todos los deseos de corazones inquietos..., todas las lágrimas que se borrarán entre los besos..., abrazados a la luna, abrazados y muy quietos... Dicho queda, (MILÁBER)
jueves, 9 de febrero de 2012
Luchas a contra corriente
Empujas con fuerza un muro invisible a los ojos de los demas mortales, te mezclas entre despojos de caminantes heridos de muerte en vida..., con los codos ensangrentados me abro paso entre la multitud ciega de avaricia y odio infinitos, enpujo unos muros de piedra que se mueven ante mí..., yo los persigo sin tregüa para poder derribarlos de una vez por todas, cada vez estoy más cerca de conseguirlo, pero estoy cada vez más cansado de correr, solo necesito un poco de paz en mi alma, sé que al final esos muros caerán solos y se convertirán en polvo..., cada vez estoy un poco más cerca de conseguirlo, así al fín encontraré mi paz interna. Descansaré en el regazo de mi perfumada anaranjada, solo entre sus brazos encontraré el equilibrio que necesito, gracias vida, gracias amor..., gracias destino antojadizo..., dicho queda, pormilber.
lunes, 23 de enero de 2012
CONGOJAS DE UN HOMBRE
Castillos de naipes se derrumban a tu alrededor cuando caminas con la mente a solas, relojes que ni se detienen ni respetan el orden natural de las cosas..., frases cogidas de puntillas, hechos que no dominas, explicaciones innecesarias que te aferran entre las palabras, tiempos separados con vivencias conjuntas forzadas por querer y no poder..., ahogos entre lágrimas de desconsuelo a solas..., soledad hueca en el fondo del corazón roto, pegado se encuentra con cintas de papel usado..., trocitos que se unen despacio pero repentinos se hacen mil pedacitos que vuelvo a unir con más tiras de papel arrugado..., quejas profundas a esta vida inquieta me hacen sonreir al diablo vestido en su funda de poder..., pan obligado recogido con pesar y tristeza amarga..., fruto del sol dorado y ácido que consuelas mi alma y descompones mis sentidos, revuelves mis principios y me desolas sin compasión. Me duele y devilita tu incomprensión, exigencias de quien no puede..., desespero de quien ama sosegado y paciente consciente de todo lo que por luchar queda, llanto amargo a solas..., desesperación y soledad en las entrañas, amor, amor, amor... Dicho queda.
domingo, 15 de enero de 2012
CIELO AZUL DE PASIÓN
La mirada se me pierde cuando la alzo y al cielo de medio día miro..., un sol radiante inunda todo mi ser calentándolo y llenándolo con su fuerza..., extiendo mis brazos bien alto, todo lo que alcanzan..., casi toco su azul, casi dibujo en las nubes con mis dedos formando palabras de amor, frases eternas que mañana servirán para que los enamorados escuden su fe..., formas de corazones gordos, reventones de amor celestial, hinchados de pasión como globos en manos de niños felices y absortos mirando al cielo con los ojos abiertos de par en par..., mirando mis dibujos en forma de palabras de amor, porque solo ellos , los que son puros, los que vacíos de maldad están, son solo capaces de ver lo que mi alma y mi corazón capaces son... tan solo los seres que llevan su pasión cristalina y de maldad rechazada serán quienes mis tintas en el aire puedan llegar a ver..., espero que toda la humanidad sea capaz de disfrutar de estos dones y escrito quede en el firmamento, que un pequeño hombre hizo estallar su corazón y que su estruendo alcanzó todos los rincones de este planeta de sin razón, inundándolo de paz, armonía y amor. Solo eso deseo cuando al cielo miro..., cuando su azul me llena de pasión..., dicho queda, pormilaber.
sábado, 7 de enero de 2012
VIVO COMO UN AUTISTA PENSANTE...
Saltando de charco en charco voy, esquivando lo que puedo, agachándome para no sufrir el fuego de esas balas que silban a nuestro alrededor, dejándonos ver lo justito nada más para no llamar la tención. Asomarse un poco a esa ventanilla, y mirar de erre ojo para todos lados como queriendo mirar sin ser visto. Escondiéndome a cada paso de esquina en esquina, oculto por la oscuridad de nuestros miedos, asomo la nariz de vez en cuando para que no se olviden de que existo, pero en seguida la vuelvo a esconder metiéndome bajo tierra como los topos. En mi mundo de imágenes difumino la realidad de mi yo interno, nadie me entiende, tan solo mis cosas saben lo que demando a voces con ecos en el olvido. Me siento solo en compañía de nadie… observo y no siento nada, ni bien ni mal, tan solo el hondo penar que en mi alma respiro… como un fantasma por mi castillo de cristal camino, me muevo entre los espectros que no se fijan en mi presencia, les grito, les ahogo en mis penas, casi los abofeteo pero nada, ni se inmutan, tan solo caminan de acá para allá como si nada, sin un destino aparente, como queriendo llegar a ninguna parte.
Ando cabizbajo por esas calles del Madrid antiguo, escuchando los gritos agudos de los que más miedos sienten, atronan con sus lamentos apagados por el mal tiempo, pero yo continuo ciego, en mi abismo me detengo y miro al infinito, después cierro los ojos y dejo que el viento me roce tan solo un poco, lo justo para sentir su movimiento…, lo respiro de cerca, casi lo mastico, lo siento vivo…
Coches haciendo ruido y quemando petróleo de cadáveres hecho, que dejan el olor de sus escapes contaminantes tirando ese oro negro, sus luces irrumpen contaminando las miradas tenues, los chillidos de los frenos, portazos de viajeros… Sus aromas a refritos en las esquinas de algunas calles, soledad gritada y empujones a destiempo, compras de última hora, disculpas falsas con abrigos de paño bueno y gorritos de otros tiempos venidos de moda como nuevos, miradas con recelo de extraños por el mundo revueltos, entremezclados obligados que se apresuran en sus cosas de razas buenas. Músicos callejeros de todo tipo y color amenizan esos traslados humanos a pie entre luces diurnas, y que en falta se echan entre las de neón nocturnas… en estas oscuras solo se ven putas en las esquinas y camellos de los que los únicos regalos que portan son sicotrópicos químicos y pajes con los bolsillos llenos de dinero de unos cuantos ilusos faltos de mente y de voluntad propia, carteristas y borrachos de fiestas chungas saca cuartos… mendigos de otros mundos que a parar vienen a este país con puertas doradas abiertas, culo y cubo de basura de Europa, pedacito de África conquistado por cientos de años. No sabemos bien nuestro lugar en este planeta ahogado por las aguas de esos mares descongelados, queremos la vanguardia pero por nuestra mentalidad merecemos lo contrario… Yo sigo mirando al suelo para ver si me encuentro algo, que del cielo solo puede venir algún excremento de aviadoras que emigran a buscar los calores de otros lugares, sigo vacío por darme cuenta de todo esto, siento sus cuerpos helados y huecos, sus manos temblorosas y muertas por verse atadas por los políticos necios y de ansias plenos, ahora veremos quien hace lo que debe, y quien critica lo que otros no hicieron y a lo mejor ellos tampoco hacen aunque se vean obligados a ello. Mantengo mis manos dentro de los bolsillos de mi americana nueva, una gorrita negra, y un pañuelo gris y negro al cuello, la cartera seca y los ojos llenos de lágrimas… tan pobre y tan rico a la vez me siento… no pasa nada… yo solo me entiendo en mis dudas y pesares solos… estaré poco cuerdo?, será que la mollera se desprende de la lógica de los comunes humanos?... no lo creo, tan solo soy un pobre pensador de los de a poco, de los que se fijan en lo que nadie da importancia… de los que ya no quedan… o de los que ya poco asoman… dicho queda, pormilaber.
CUENTOS DE NAVIDAD, 1
Hace tanto tiempo que no escribo, que ya casi ni recuerdo cuanto... pero ya lo hechaba de menos, os boy a relatar una historia en parte real y en parte no tanto, para algunos de los que la leáis, sabréis apreciar la realidad de la ficción, el resto solo vereis un simple relato.
Cuentan los andantes de esos tiempos de antes, los que aprenden y más tarde enseñan, esos que llenos de sabiduría de la vida se ven repletos de tanto viaje a destajo, que en una ciudad pequeña había un niño viejo, con cabellos negros y ojos de miel, carita de Ángel y alma de bondad llena, andares de patito a gracejo y hechos de hombre sabio. Iba siempre acompañado de su bastón y su mochila de tela, un gorro de paño y unas gafas de las de ver.
Por las tardes iba viajando por esos caminos de Dios, de sombra en sombra saltando, disfrutando de cada canto, del griterío de las chicharras, de los picotazos de ese sol de justicia infernal que a poquitos te va requemando los cueros, canturreando iba pasando el rato cuando de repente se detuvo girando el cuello a la derecha y vio sin pestañear un árbol raro, distinto a los demás. Como un imán se vio acercado a él, se puso debajo, miró hacia arriba con los ojos bien abiertos, tanto que las cuencas casi se le vacían, el gorrito se le fue abajo quedando con el hueco para arriba, sonrió sin saber muy bien porqué, respiró profundo llenándose de ese aroma a campo, a naturaleza virgen. Se acercó hasta el tronco, lo tocó con dulzura, casi acariciándolo... se dio media vuelta apoyó en él su espalda y se dejó caer hasta verse sentado para ir deslizándose hasta estar tumbado, cerró los ojos un solo instante y... quedóse inmerso en un profundo sueño.
La brisa era fría, te helaba la nariz y las orejas, la luz más bien escasa, se caminaba despacio ya eran muchos los kilómetros atrás dejados, el cielo de un negro cerrado, tan solo una luz en el firmamento se hallaba, la de una estrella que su estela nos iba guiando, al fondo el resplandor de unas llamas nos daban la sensación de calor humano... Eran unos palos puestos de cualquier manera, un poco de paja en el suelo, algo de ganado en el fondo, un pesebre vacío, unos pastores sentados al rededor de la hoguera... estábamos como en casa, no muy lejos se escuchaba una música reconocida al oído, unos músicos transmitían cultura por medio de unos instrumentos raros para la época, me explicaron de lo que se trataba, dos de ellos tenían forma de cuerpo de mujer sin brazos ni piernas, y se frotaba con un palo lleno de unos pelos blancos, otros de un color dorado con forma de ese y otros como un tubo delgado y de un tono como de plata, no paraban de sonar y lo hacía muy bien, relajaba el cuerpo y la mente despues de tanto viaje extraño.
Su música era nunca oída, extraña pero melódica, ese grupo tenía un nombre raro... empezaba por Trav... algo así, no lo recuerdo bien, tan solo el sonido se me quedó en la sesera grabado y muchos dias después lo anduve resilvando una y otra vez sin descanso.
En la trastienda... si, detrás, allí donde nadie molesta.. se escucha un llanto de bebé recién nato, una mujer lo porta en sus brazos, los pastores la regañan, la llevan al lado de ese calor humano, tendido queda en el pesebre, cerca de esos cuatro palos llameantes. La estrella en el firmamento se detiene, queda clavada sin moverse, tres camellos llegan de Oriente portando sus dones desde tan largo. La música sigue sonando, cada vez más y más fuerte, todo el mundo sonríe... cantan con felicidad por la buena nueva, mientras el pobre bebé llora sabedor del fín que le espera...
Vaya, ¿que ha pasado?... me he quedado doblado, que sueños más extraños se tienen cuando el Lorenzo te castiga la azotea... El joven se levanto, estiró el cuerpo con un gesto que parecía romperse y continuó saltando al tiempo que silvava una extraña música rara para la época.... besos, y ya se terminó, espero que ayer los Reyes Magos os trajeran todo lo que en vuestras cartas pedisteis... A mi me trajeron buenos amigos y sin haber escrito carta alguna, será que ellos son sabios...
Cuentan los andantes de esos tiempos de antes, los que aprenden y más tarde enseñan, esos que llenos de sabiduría de la vida se ven repletos de tanto viaje a destajo, que en una ciudad pequeña había un niño viejo, con cabellos negros y ojos de miel, carita de Ángel y alma de bondad llena, andares de patito a gracejo y hechos de hombre sabio. Iba siempre acompañado de su bastón y su mochila de tela, un gorro de paño y unas gafas de las de ver.
Por las tardes iba viajando por esos caminos de Dios, de sombra en sombra saltando, disfrutando de cada canto, del griterío de las chicharras, de los picotazos de ese sol de justicia infernal que a poquitos te va requemando los cueros, canturreando iba pasando el rato cuando de repente se detuvo girando el cuello a la derecha y vio sin pestañear un árbol raro, distinto a los demás. Como un imán se vio acercado a él, se puso debajo, miró hacia arriba con los ojos bien abiertos, tanto que las cuencas casi se le vacían, el gorrito se le fue abajo quedando con el hueco para arriba, sonrió sin saber muy bien porqué, respiró profundo llenándose de ese aroma a campo, a naturaleza virgen. Se acercó hasta el tronco, lo tocó con dulzura, casi acariciándolo... se dio media vuelta apoyó en él su espalda y se dejó caer hasta verse sentado para ir deslizándose hasta estar tumbado, cerró los ojos un solo instante y... quedóse inmerso en un profundo sueño.
La brisa era fría, te helaba la nariz y las orejas, la luz más bien escasa, se caminaba despacio ya eran muchos los kilómetros atrás dejados, el cielo de un negro cerrado, tan solo una luz en el firmamento se hallaba, la de una estrella que su estela nos iba guiando, al fondo el resplandor de unas llamas nos daban la sensación de calor humano... Eran unos palos puestos de cualquier manera, un poco de paja en el suelo, algo de ganado en el fondo, un pesebre vacío, unos pastores sentados al rededor de la hoguera... estábamos como en casa, no muy lejos se escuchaba una música reconocida al oído, unos músicos transmitían cultura por medio de unos instrumentos raros para la época, me explicaron de lo que se trataba, dos de ellos tenían forma de cuerpo de mujer sin brazos ni piernas, y se frotaba con un palo lleno de unos pelos blancos, otros de un color dorado con forma de ese y otros como un tubo delgado y de un tono como de plata, no paraban de sonar y lo hacía muy bien, relajaba el cuerpo y la mente despues de tanto viaje extraño.
Su música era nunca oída, extraña pero melódica, ese grupo tenía un nombre raro... empezaba por Trav... algo así, no lo recuerdo bien, tan solo el sonido se me quedó en la sesera grabado y muchos dias después lo anduve resilvando una y otra vez sin descanso.
En la trastienda... si, detrás, allí donde nadie molesta.. se escucha un llanto de bebé recién nato, una mujer lo porta en sus brazos, los pastores la regañan, la llevan al lado de ese calor humano, tendido queda en el pesebre, cerca de esos cuatro palos llameantes. La estrella en el firmamento se detiene, queda clavada sin moverse, tres camellos llegan de Oriente portando sus dones desde tan largo. La música sigue sonando, cada vez más y más fuerte, todo el mundo sonríe... cantan con felicidad por la buena nueva, mientras el pobre bebé llora sabedor del fín que le espera...
Vaya, ¿que ha pasado?... me he quedado doblado, que sueños más extraños se tienen cuando el Lorenzo te castiga la azotea... El joven se levanto, estiró el cuerpo con un gesto que parecía romperse y continuó saltando al tiempo que silvava una extraña música rara para la época.... besos, y ya se terminó, espero que ayer los Reyes Magos os trajeran todo lo que en vuestras cartas pedisteis... A mi me trajeron buenos amigos y sin haber escrito carta alguna, será que ellos son sabios...
lunes, 2 de enero de 2012
Palabras dulces de consuelo
Que palabra abre las puertas de tu paraiso?, no lo se, tan solo descubro a diario una nueva combinación de la caja fuerte que es tu corazón, el desaliento me atrapa en tus muecas, no te entiendo a veces cuando tan solo pido uno solo de tus suspiros, un segundo de tu tiempo... yo a cambio te doy mi vida, mi aliento en cada uno de tus pasos, una alfombra de pétalos se extenderá cada vez que a mi lado camines... y si el don de uno de tus besos me fuese concedido...ufff¡¡¡, seguro que el latidor de sangre se detiene, el planeta frena en seco y el universo se apaga... seguro estoy de ello.... deseoso de todo cuanto imagines en tus sueños, el infinito es solo nuestro, el amor es eterno y lo elejimos nosotros mismos, no son cadenas, son solo lazos de seda con sabor a miel y fresas..., manos entrelazadas funfidas en un sueño, miradas que otorgan acompañadas por dedos que recorren tu espalda y todo tu cuerpo..., tu sonrrisa hasta la madrugada danza en mis brazos firmes con sabor a esperanza. Continuaré sintiéndote, aquí en la distancia..., abrazado a mi almohada.
(MILABER)
jueves, 8 de diciembre de 2011
DESVARÍOS DE UN POBRE LOCO... POR VIVIR
Papel mojado en mis manos es el tiempo retrasado en el orden absurdo de las cosas pequeñas, centinelas de la oscuridad son mis pesares a salto de miedos agudos, secos, fríos y solos... un matiz se estremece entre sollozos y sueño retrasado, dolores intermitentes en carnes vivas te sacuden sin remedio, te retuerces y resquebrajas como la madera reseca... te rompes por dentro y sangras por fuera, lloras con desespero por no saber, mueres despacio agonizando el espíritu con mordiscos de ira pasajera sin fondo maligno, solo forzado por los pesares de un tiempo inmerecido y obligado. Salir quiero de este libro de ahogo perpetuo mental, cuesta arriba se va haciendo cada amanecer de invierno oscuro, el Sol casi no llega a calentar nuestras almas perezosas de tanto trabajo estéril y hueco...
domingo, 13 de noviembre de 2011
Bailes de ensueño
Al son de la música danzaba la joven, entre aplausos y risas transcurría la noche, las miradas poco calmadas de los espectantes aplaudidores eran espesas, el ambiente cargado hacía duro el paisaje oscurecido de las horas tardías... una puerta al fondo de la sala se abre dejando pasar la poca luz de la calle, un personaje altivo irrumpe suntuoso con ademanes de hombría forzada. Sale de entre la multitud a empujones, mira a la joven a los ojos y la tiende la mano... ella desconfía por ser hermoso y decidido, él la invita nuevamente, ella al final asiente, como iba a dejar pasar una oportunidad así... el corpulento joven la toma en brazos sacándola del bullicio, la suelta en el suelo en un rincón apartado de las miradas indiscretas tapados con unos cortinajes de color púrpura, en ese privado solo entraban los clientes selectos, ella reticente en un principio se deja llevar por el momento, pero el apuesto caballero con un movimiento leve de muñeca la hace girar sobre si misma, una y otra vez, haciendo círculos al tiempo, de repente la frena cogiéndola por la cintura mientras se acerca de un solo paso, resbalando con cautela serena la mano izquierda por detrás, allí donde la espalda pierde su santo nombre, la aprieta con firmeza contra él, comienza a marcar unos pasos desconcidos por la joven, pero él sabe lo que se hace y ella aprende con rapidez a seguirle, sin música, solo el ronroneo de una melodía al aire de sus labios tersos, casi jugosos y apetecibles a un tiempo... la joven entra en un estado de embriagez absurda mientras se desliza por la tarima encerada del reservado. La noche transcurre rauda y la pareja se deshace en arrumacos musicales y danzas misteriosas, la excitación de ambos se respira en el ambiente...
Ya entra la madrugada, cuando los últimos clientes repletos de ese agua de fuego empiezan a ser insoportables, se abre una vez más la puerta del fondo, esa luz tenue irrumpe silenciosa, unos pasos secos se escuchan lejanos, ruidos metálicos acompañan la marcha de dos tipos con seriedad sepulcral, decididos se acercan a las cortinas del reservado, asoman dos cañones cruzados disparando barias veces, el joven cae al suelo manchado de sangre, la joven mira sus manos teñidas de rojo y cae a su lado bañándose en ese líquido anunciador de muerte, los cañones humeantes desaparecen de entre los cortinajes de ese color semejante. La joven mira a ese semidios a los ojos y él clava la suya hasta que un brillo opaco queda marcado en las retinas de la hermosa bailarina, una lágrima resbala por la mejilla hasta caer a la tarima dejando un profundo surco en el alma de la mujer consciente mientras maldice la vida de sus ejecutores...
Ya entra la madrugada, cuando los últimos clientes repletos de ese agua de fuego empiezan a ser insoportables, se abre una vez más la puerta del fondo, esa luz tenue irrumpe silenciosa, unos pasos secos se escuchan lejanos, ruidos metálicos acompañan la marcha de dos tipos con seriedad sepulcral, decididos se acercan a las cortinas del reservado, asoman dos cañones cruzados disparando barias veces, el joven cae al suelo manchado de sangre, la joven mira sus manos teñidas de rojo y cae a su lado bañándose en ese líquido anunciador de muerte, los cañones humeantes desaparecen de entre los cortinajes de ese color semejante. La joven mira a ese semidios a los ojos y él clava la suya hasta que un brillo opaco queda marcado en las retinas de la hermosa bailarina, una lágrima resbala por la mejilla hasta caer a la tarima dejando un profundo surco en el alma de la mujer consciente mientras maldice la vida de sus ejecutores...
viernes, 11 de noviembre de 2011
Al son de dos almas iguales y tan diferentes...
En la madrugada de los sueños dos manos suaves y fuertes se apasionan sin aliento, dos corazones atravesados por sueños al compás de una guitarra sin cuerdas, pechos velludos se frotan entre caricias compartidas, manos por todas partes se acompañan sin cesar en su baile maldecido por el humano pobre de sentidos... brazos musculados se abrazan sin tregua, labios sensuales, caras ásperas bien rasuradas...ellos son dos fundidos en uno solo, dos almas iguales se aman a solas de una sociedad hueca y sorda. Posturas sexuales asexuadas y aceptadas, dones erógenos que los eteros envidiamos por dentro..., machotes de boquilla y taberna pelo en pecho se esconden en los matorrales de la Casa de Campo entre felaciones y muñequeos rítmicos, algún que otro pater con alzacuello medio caído con las nalgas desnudas pidiendo guerra en los cielos de los mortales mientras Dios hace la vista gorda entre pederastas en trajes de cuervo ocultos. Ellas también juegan a escondidas, se amontonan los sollozos en un juego a dos manos, rincones de placer ocultos se descubren a cada momento de sabiduría eterna, imborrable en el tiempo ancestral de los que niegan lo que hay entre sabanas de seda y esparto, yo se que no es bueno despreciar lo que en realidad se desconoce. Vivir la vida es un derecho de todos los seres humanos, igual da con quien se acueste o con quien se levante, solo ser bueno y honesto es lo que de verdad importa..., el corazón limpio y el sentir con sentimiento y sentido compartido. Yo de eso puedo dar fe sin vivirlo, arropado y cálido..., gracias mi buen amig@ , ya lo sabes..... dicho queda, pormilaber.
martes, 25 de octubre de 2011
Calles tortuosas (proyecto de letra para canción)
Calles tortuosas repletas de ojos te observan, te desnudan mientras caminas con ese vestido suave, casi transparente... pegado a tu cuerpo marca esa figura de ensueño, casi de pecado... los corazones se ponen a mil si de repente te das la vuelta y sonríes mientras regalas un guiño dulce, cariñoso. Mientras tus labios saborean cada bocanada de aire fresco, tus curvas acompañan ese vaivén mientras caminas por esas calles tortuosas repletas de ojos que te observan... eres un sueño...
Unas manos frías que te desean te persiguen por cada esquina, sus ojos clavados en tu nuca te marcan como un punto de mira, tu le echaste de tu vida por culpa de un roquero enganchado a la mala vida, persigues tu destino a golpe de amores vacíos y sin sentido, no se puede jugar a esa ruleta rusa sin perjuicios, ahora te tiene en sus manos, ya se acerca a tus curvas tocando ese vestido pegado a tu piel de deseo, portando en su mano ese puñal que ahoga los sueños, ya lo sientes en tus entrañas, quema en el olvido de un amor perdido por un sueño, caminando herida de muerte te balanceas por esas calles tortuosas repletas de ojos que te observan… ahora eres un fantasma que camina y al que nadie mira, ya no se nota tu presencia, esos ojos ya no miran… dicho queda, pormilaber.
Unas manos frías que te desean te persiguen por cada esquina, sus ojos clavados en tu nuca te marcan como un punto de mira, tu le echaste de tu vida por culpa de un roquero enganchado a la mala vida, persigues tu destino a golpe de amores vacíos y sin sentido, no se puede jugar a esa ruleta rusa sin perjuicios, ahora te tiene en sus manos, ya se acerca a tus curvas tocando ese vestido pegado a tu piel de deseo, portando en su mano ese puñal que ahoga los sueños, ya lo sientes en tus entrañas, quema en el olvido de un amor perdido por un sueño, caminando herida de muerte te balanceas por esas calles tortuosas repletas de ojos que te observan… ahora eres un fantasma que camina y al que nadie mira, ya no se nota tu presencia, esos ojos ya no miran… dicho queda, pormilaber.
miércoles, 19 de octubre de 2011
SOLO EN MI AGUJERO...
Cae la tarde, llega la noche oscura entre tinieblas de consuelo, amores perecederos ocupan mi cama desnuda y fría... Saco la mano por mi ventana , no llueve... es solo frío en las entrañas, los huesos se rompen por fuera, la piel pincha... escuece el alma por soledad y locura... En mis bolsillos no hay nada... tan solo ilusiones... futuros deslucidos por desventuras del destino... aterrado por el futuro de dos almas gemelas... acompañadas por dos suspiros de aliento apoyado en un sueño liberador de cuerpos... de mentes... de tiempos... de vidas... de amores bajo el tic tac del silencio... Grillos rebotan en mi mente cansada de pensares cortos... pellizcos de llantos sordos que me dejan agotado de insomnios a contrapelo... Canalladas de quien fue y ahora ya no es nada... bisturí mellado que corta a girones la piel muerta y desangrada por largos goteos... Amanece en las sombras un suspiro de aliento imperecedero, me ahogo en un sueño oscuro por un lamentoeterno... fuego en las entrañas... eso es lo que siento........
jueves, 13 de octubre de 2011
CUENTOS DEL BOSQUE BAJO. (primer cuento acabado )
Era algo pequeño para ser uno de los gnomos más acianos de la zona, sus pies eran enormes y su barba laaaarga como una montaña llena de nieve, tenía las manos grandotas y los dedos un poco gordos, pero fuertes, eso si, cuando caminaba parecía como si bailase al son de alguna cancioncilla de las de antes... haciendo agitarse el bolsillo de su pantalón lleno de semillas de algunas plantas del lugar. Iba descalzo, como todos en la aldea, llevaba un gorrito hecho de paja para que el sol del verano no le calentase las ideas, según contaba él mismo en sus charlas matinales, mientras tomaba un delicioso te de hierbas con sus amigos en la terraza de la posada. Una camisa del color del trigo seco acompañada por unos pantalones de un color azul cielo, adornaban ese viejo cuerpecillo mientras caminaba por esos caminos de tierra de acá para allá, sin detenerse demasiado en los sitios para no parecer pesado. La pipa la llevaba siempre entre los dientes, y con ella daba coscorrones a los jóvenes que no hacían caso a sus indicaciones, solía sentarse en el río, acercándose a la orilla para poder observar a los pececillos en todo su esplendor, mientras el sol entraba en esas aguas cristalinas y dulces dando una sensación de paz y tranquilidad.
Aquel día el gallo cantó más tarde de lo habitual, parecía que el sol se había retrasado en su aparición matinal, como queriéndole ceder a la luna un poquito de su tiempo, pero no era así en realidad, en lo más frondoso del bosque salía humo de una vieja chimenea, en la casa habitaba un anciano druida llamado Talard White, en sus brebajes se notaban los aromas a hierbas conocidas en la zona, eran preparados con sumo cuidado por recetas celosamente guardadas en un armario de madera tallado por sus propias manos, allí se atesoraban libros de todas las épocas escritos por sus antepasados. En esta ocasión intentaba manejar los ciclos de veinticuatro horas, no se sabe muy bien para que... pero allí andaba liado con sus pócimas, mezclando y re mezclando sin parar. Cuentan los más ancianos de la zona, que hace ya muuuuchos años, cuando la tierra porta su manto blanco y nos gusta acurrucarnos delante y muy cerquita de la chimenea, que hizo desaparecer un jumento con un solo pase de sus manos, no se sabe si anda por esos bosques perdido todavía o si el pollino se encuentra cerca de su casa, pero lo que sí esta claro es que nunca se supo más de el pobre animal.
Un poco más al norte, junto a un lago, se encuentra la cabaña del árbol, en su interior mora un duende cuyo nombre no se puede pronunciar, está prohibido, un Ada negra le echó una maldición hace ya muchos años, desde entonces nadie tiene permiso para pronunciarlo, todo el mundo se ha acostumbrado a llamarle Edcar(el duende de la cabaña del árbol), y así no hay problema. Es un gran alfarero, todo lo necesario para la casa se encarga de fabricarlo, sus cántaros de barro son famosos en toda la comarca, aquí no existe el dinero, se hace por el viejo sistema del trueque, es decir, se intercambian unos productos por otros.
Más al oeste, esta la granja de Fisvo, un gnomo, con unos kilillos de más, jejeje, sus gafas parece que se le van a caer en cualquier momento, siembra todo tipo de alimentos, tiene hasta árboles frutales. Se pasa todo el día en el campo arando , regando y sembrando para que cuando llegue la cosecha, todo el pueblo haga una fiesta, el vino lo pone su hermano, que presume de tener las mejores viñas de la zona, pero en realidad eso no importa demasiado, solo se trata de disfrutar y vivir con alegría...
Pero sin lugar a dudas, el componente más importante de este cuento es un hada, diminuta como una luciérnaga, brillante como el más fuerte de los rayos solares, siempre estaba revoloteando de acá para allá, tenía una bolsita atada a la cintura de un color ocre, en su interior tenía esos polvos mágicos, era capaz de hacer que la voluntad de algunos se tornara a su antojo, iba siempre cerca de los niños, eran sus favoritos en todos los juegos, solo ellos eran capaces de verla todo el rato pero solo si eran buenos, los adultos solo la veían cuando realizaban una buena acción el día de navidad, que era cuando iba de casa en casa saludando y felicitando a todos y cada uno de los vecinos de la aldea. Si el hada aparecía, eso significaba que todo iba bien. No hemos hablado de su nombre, era corto, fácil de recordar, sencillo de pronunciar, en una palabra, perfecto para un hada buena, se llamaba Eva, hermoso ehhh, sin duda al nacer tubo que desprenderse de ella una bocanada de esperanza, luz y armonía para ponerla un nombre tan bonito. El lugar donde vive es un tanto especial, lo podemos encontrar si miramos a lo lejos, si, allí donde los ojos casi no alcanzan, la veis?, no?, bueno, no os preocupeis, eso es que todavía no se ha despertado, y es que las hadas son muyyyyy dormilonas y les cuesta levantarse, de todos modos, hay que ser un niño bueno para poder verla... tu lo eres?, seguro?, seguro seguro?, no me engañes, te recuerdo que Eva lo sabe todo todo, cuando no haces los deberes, cuando dices palabrotas, cuando en el cole no te portas tan bien como sabes hacerlo, esas cositas tan fáciles que os cuestan a veces, pero ella casi siempre sabe perdonar, y seguro que en algún momento se deja ver, estad bien atentos y no perdáis detalle...
Segunda parte, UN NUEVO AMIGO UN TANTO EXTRAÑO.
En aquella mañana los pajarillos canturreaban con alegría alborotando el silencio del bosque, en medio de la espesura se escuchaba un voz que decía: venid¡¡ , venid todos aquí¡¡¡; todos los allí presentes corrieron a la voz de alarma para saber lo que pasaba. Estaba asustado, con los ojos muyyyy abiertos, la cara blanca y no paraba de mover los brazos en todas direcciones a la vez que daba saltitos sin parar de acá para allá. Uno de los mayores le preguntó que qué era lo que le había sucedido, el pequeño apuntaba tembloroso en dirección a una cueva en la colina...
Tras deliberar durante un rato se decidieron a ir a investigar lo que podía suceder en aquella misteriosa cueva. El grupo de los más valientes ya estaba formado, cuatro de los vecinos se atrevieron a adentrarse en aquella boca negra, parecía la de un ogro, oscura y húmeda, fría y tenebrosa... El primero entró con una lámpara de aceite seguido de los otros tres, que se agarraban los unos a los otros como haciendo el trenecito mientras miraban a todos lados hasta donde alcanzaba la luz de la lámpara. Se escuchaba las gotitas de agua cayendo desde el techo formando estalagmitas, a cada paso se iban encogiendo de miedo, la oscuridad les rodeaba casi por completo, un rumor se oía a sus espaldas provocado seguramente por la corriente de aire que había allí dentro. El pisar de aquellos piecitos sobre aquel suelo frío y resbaladizo se escuchaba en todas direcciones, los pasos se hacían cada vez más pesados y la luz más pequeña dentro de aquella oscuridad casi completa....
La lucecilla del pequeño candil se hacía cada vez más y más pequeña, y los valientes compañeros se juntaban cada vez más y más, ya estaban como una piña, cuando de repente, la luz se apaga agotada. Empezaron a temblar de miedo como si estuvieran en el polo norte en medio de una tempestad, empezaron a sentir ese frío que te corre por todo el cuerpo cuando el miedo se apodera de las personas, los dientes daban los unos contra los otros sonado como las castañuelas del mejor bailador de sevillanas... pero ellos continuaron caminando a pasitos cortos y con los ojos muy abiertos, como para querer ver donde no había nada, tan solo oscuridad. pero como todo en este cuento, alguien llegó en el momento justo, era el hada de nombre Eva, que con sus polvos mágicos rociaba a los pequeños para que pudieran continuar con su caminar... A lo lejos se escuchaba algo parecido a un lamento, sin duda aquel que fuese tenía que estar pasándolo mal, pero no hicieron caso de momento, ya que podía ser el viento o su propia imaginación por el miedo.
En el fondo salían dos caminos, parecían iguales, pero no lo eran en realidad, uno era ancho y bajito, el otro era estrecho y alto, por cual decidirse?, como eran cuatro los valientes pensaron en ir Carlos y Luis por la izquierda, Juan y Antonio irían por la derecha, Eva esperaría en el cruce por si alguno de los grupos tenía algún problemilla y así acudir en su ayuda.
Carlos y Luis empezaron a caminar guiados por su instinto, a lo lejos se veía una especie de luz intermitente que parecía indicar que el fin de la cueva estaba cercano. Por el contrario Juan y Antonio se pusieron a caminar rápido, el pasillo se estrechaba cada vez más y más, y ya no se veía el techo si mirabas para arriba, llegó un momento en el que ya no cabían y tuvieron que regresar al encuentro de el hada. Carlos y Luis, empezaron a tener que ir a gatas, la luz era cada vez más grande y luminosa, ya iban arrastrándose por el suelo como lagartijas, los codos les escocían un poco y las rodillas ya habían hecho un agujero en los pantalones, casi era imposible moverse, a unos centímetros de lo que parecía la salida, Carlos pudo sacar la mano. Algo agarró al pequeño gnomo y lo arrastró, Luis que se dio cuenta de cómo se movía su compañero se apresuró a agarrarse de su pie y salió con él despedido.
El aire era fresco y limpio, una luz potente casi les cegaba, se abrazaron y cerraron los ojos con fuerza mientras temblaban como una hoja seca. Carlos, que era algo más valiente, se atrevió a abrir un poquito un ojo, Ufffff¡¡¡¡, ¿qué es eso? dijo el pequeño asustado, era enorme como un árbol, vestía con una especie de túnica de color negro que le llegaba hasta las rodillas, algo raída y llena zurcidos, las mangas rotas por el codo, los pantalones eran de color marrón oscuro con rodilleras cosidas con trozos de la túnica negra. Sus manos eran enormes¡¡¡, la cabeza redonda, la nariz la tenía enrojecida, el pelo era ensortijado y lo llevaba alborotado y su color era negro como el carbón. El pequeño Carlos se le quedó mirando con cara de asombro y miedo, pero aquel individuo hacía lo mismo, de repente acercó su mano despacito a la cara del gnomo, este se quedó muy quieto, como petrificado, no sabía las intenciones que tenía, tocó su cara y luego agarró la nano del pequeño y dijo: ___ hola, me llamo Homer¡¡¡, yo Carlos contestó el gnomo, Luis abrió los ojos y miró a su compañero sin saber muy bien lo que sucedía, pero imitó a este sin pensarlo dos veces.
Tras charlar largo rato Homer les explicó que era un trol, y que llevaba allí mucho tiempo, se había caído cuando era muy joven por un hueco que había en el techo de aquella cueva, y no podía salir de ningún modo, que sus intenciones eran buenas, que no les iba a hacer ningún daño. Se pusieron a pensar cómo sacar al joven trol de aquel agujero, por el techo era imposible... demasiado alto, haciendo un túnel tampoco, las paredes eran de piedra, y estaban demasiado duras, por el agujero donde ellos habían entrado era demasiado pequeño para el bueno de Homer, las opciones se agotaban cuando de repente una voz amiga se escuchó cerca, era Eva , el hada de los pequeños que les estaba buscando desde hace rato. ¿Que hacéis aquí y quién es ese trol?, ellos se lo explicaron todo en pocos minutos, entonces el hada dijo: ___ ya lo tengo, voy a utilizar mis polvos mágicos y convertiré en diminuto a Homer y así podrá salir de aquí por donde entrasteis sin problemas, pues dicho y hecho, metió la mano en su bolsita y.... vaya¡¡¡ , dijo Eva sorprendida, no me quedan polvos mágicos¡¡¡¡, y no hay donde conseguir purpurina dorada de hadas, ¿purpurina dorada dices?, contestó Homer, pues claro dijo la buena de Eva, pero si aquí hay mucha, si rascas esas rocas amarillas de allí, sacarás toda la que quieras, Eva sonrió aliviada e hizo caso a Homer, rascó y rascó durante un momento y... siiiiii, aquí tengo polvos mágicos para muuucho tiempo, se los roció al trol y lo empequeñeció asta que pudo salir por donde llegaron los dos gnomos. El camino fue más corto de lo esperado, en la entrada de la cueva, estaban todos los vecinos de la aldea esperando la llegada del grupo con una fiesta por todo lo alto, ya que Eva había salido antes a explicar todo lo sucedido, y así no asustar a todo el mundo, el efecto de los polvos mágicos de hada desaparecieron al poco rato y todos pudieron disfrutar de la fiesta de la cosecha que tanto habían estado esperando, y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Ahhh, por cierto, ¿ya habéis visto al hada?, ¿no?, pues entonces es que no os habéis fijado bien, acaba de pasar por aquí ahora mismo¡¡¡¡, bueno.., no pasa nada, otra vez será, fijaos muy bien para la próxima vez, seguro que conseguís verla....
Aquel día el gallo cantó más tarde de lo habitual, parecía que el sol se había retrasado en su aparición matinal, como queriéndole ceder a la luna un poquito de su tiempo, pero no era así en realidad, en lo más frondoso del bosque salía humo de una vieja chimenea, en la casa habitaba un anciano druida llamado Talard White, en sus brebajes se notaban los aromas a hierbas conocidas en la zona, eran preparados con sumo cuidado por recetas celosamente guardadas en un armario de madera tallado por sus propias manos, allí se atesoraban libros de todas las épocas escritos por sus antepasados. En esta ocasión intentaba manejar los ciclos de veinticuatro horas, no se sabe muy bien para que... pero allí andaba liado con sus pócimas, mezclando y re mezclando sin parar. Cuentan los más ancianos de la zona, que hace ya muuuuchos años, cuando la tierra porta su manto blanco y nos gusta acurrucarnos delante y muy cerquita de la chimenea, que hizo desaparecer un jumento con un solo pase de sus manos, no se sabe si anda por esos bosques perdido todavía o si el pollino se encuentra cerca de su casa, pero lo que sí esta claro es que nunca se supo más de el pobre animal.
Un poco más al norte, junto a un lago, se encuentra la cabaña del árbol, en su interior mora un duende cuyo nombre no se puede pronunciar, está prohibido, un Ada negra le echó una maldición hace ya muchos años, desde entonces nadie tiene permiso para pronunciarlo, todo el mundo se ha acostumbrado a llamarle Edcar(el duende de la cabaña del árbol), y así no hay problema. Es un gran alfarero, todo lo necesario para la casa se encarga de fabricarlo, sus cántaros de barro son famosos en toda la comarca, aquí no existe el dinero, se hace por el viejo sistema del trueque, es decir, se intercambian unos productos por otros.
Más al oeste, esta la granja de Fisvo, un gnomo, con unos kilillos de más, jejeje, sus gafas parece que se le van a caer en cualquier momento, siembra todo tipo de alimentos, tiene hasta árboles frutales. Se pasa todo el día en el campo arando , regando y sembrando para que cuando llegue la cosecha, todo el pueblo haga una fiesta, el vino lo pone su hermano, que presume de tener las mejores viñas de la zona, pero en realidad eso no importa demasiado, solo se trata de disfrutar y vivir con alegría...
Pero sin lugar a dudas, el componente más importante de este cuento es un hada, diminuta como una luciérnaga, brillante como el más fuerte de los rayos solares, siempre estaba revoloteando de acá para allá, tenía una bolsita atada a la cintura de un color ocre, en su interior tenía esos polvos mágicos, era capaz de hacer que la voluntad de algunos se tornara a su antojo, iba siempre cerca de los niños, eran sus favoritos en todos los juegos, solo ellos eran capaces de verla todo el rato pero solo si eran buenos, los adultos solo la veían cuando realizaban una buena acción el día de navidad, que era cuando iba de casa en casa saludando y felicitando a todos y cada uno de los vecinos de la aldea. Si el hada aparecía, eso significaba que todo iba bien. No hemos hablado de su nombre, era corto, fácil de recordar, sencillo de pronunciar, en una palabra, perfecto para un hada buena, se llamaba Eva, hermoso ehhh, sin duda al nacer tubo que desprenderse de ella una bocanada de esperanza, luz y armonía para ponerla un nombre tan bonito. El lugar donde vive es un tanto especial, lo podemos encontrar si miramos a lo lejos, si, allí donde los ojos casi no alcanzan, la veis?, no?, bueno, no os preocupeis, eso es que todavía no se ha despertado, y es que las hadas son muyyyyy dormilonas y les cuesta levantarse, de todos modos, hay que ser un niño bueno para poder verla... tu lo eres?, seguro?, seguro seguro?, no me engañes, te recuerdo que Eva lo sabe todo todo, cuando no haces los deberes, cuando dices palabrotas, cuando en el cole no te portas tan bien como sabes hacerlo, esas cositas tan fáciles que os cuestan a veces, pero ella casi siempre sabe perdonar, y seguro que en algún momento se deja ver, estad bien atentos y no perdáis detalle...
Segunda parte, UN NUEVO AMIGO UN TANTO EXTRAÑO.
En aquella mañana los pajarillos canturreaban con alegría alborotando el silencio del bosque, en medio de la espesura se escuchaba un voz que decía: venid¡¡ , venid todos aquí¡¡¡; todos los allí presentes corrieron a la voz de alarma para saber lo que pasaba. Estaba asustado, con los ojos muyyyy abiertos, la cara blanca y no paraba de mover los brazos en todas direcciones a la vez que daba saltitos sin parar de acá para allá. Uno de los mayores le preguntó que qué era lo que le había sucedido, el pequeño apuntaba tembloroso en dirección a una cueva en la colina...
Tras deliberar durante un rato se decidieron a ir a investigar lo que podía suceder en aquella misteriosa cueva. El grupo de los más valientes ya estaba formado, cuatro de los vecinos se atrevieron a adentrarse en aquella boca negra, parecía la de un ogro, oscura y húmeda, fría y tenebrosa... El primero entró con una lámpara de aceite seguido de los otros tres, que se agarraban los unos a los otros como haciendo el trenecito mientras miraban a todos lados hasta donde alcanzaba la luz de la lámpara. Se escuchaba las gotitas de agua cayendo desde el techo formando estalagmitas, a cada paso se iban encogiendo de miedo, la oscuridad les rodeaba casi por completo, un rumor se oía a sus espaldas provocado seguramente por la corriente de aire que había allí dentro. El pisar de aquellos piecitos sobre aquel suelo frío y resbaladizo se escuchaba en todas direcciones, los pasos se hacían cada vez más pesados y la luz más pequeña dentro de aquella oscuridad casi completa....
La lucecilla del pequeño candil se hacía cada vez más y más pequeña, y los valientes compañeros se juntaban cada vez más y más, ya estaban como una piña, cuando de repente, la luz se apaga agotada. Empezaron a temblar de miedo como si estuvieran en el polo norte en medio de una tempestad, empezaron a sentir ese frío que te corre por todo el cuerpo cuando el miedo se apodera de las personas, los dientes daban los unos contra los otros sonado como las castañuelas del mejor bailador de sevillanas... pero ellos continuaron caminando a pasitos cortos y con los ojos muy abiertos, como para querer ver donde no había nada, tan solo oscuridad. pero como todo en este cuento, alguien llegó en el momento justo, era el hada de nombre Eva, que con sus polvos mágicos rociaba a los pequeños para que pudieran continuar con su caminar... A lo lejos se escuchaba algo parecido a un lamento, sin duda aquel que fuese tenía que estar pasándolo mal, pero no hicieron caso de momento, ya que podía ser el viento o su propia imaginación por el miedo.
En el fondo salían dos caminos, parecían iguales, pero no lo eran en realidad, uno era ancho y bajito, el otro era estrecho y alto, por cual decidirse?, como eran cuatro los valientes pensaron en ir Carlos y Luis por la izquierda, Juan y Antonio irían por la derecha, Eva esperaría en el cruce por si alguno de los grupos tenía algún problemilla y así acudir en su ayuda.
Carlos y Luis empezaron a caminar guiados por su instinto, a lo lejos se veía una especie de luz intermitente que parecía indicar que el fin de la cueva estaba cercano. Por el contrario Juan y Antonio se pusieron a caminar rápido, el pasillo se estrechaba cada vez más y más, y ya no se veía el techo si mirabas para arriba, llegó un momento en el que ya no cabían y tuvieron que regresar al encuentro de el hada. Carlos y Luis, empezaron a tener que ir a gatas, la luz era cada vez más grande y luminosa, ya iban arrastrándose por el suelo como lagartijas, los codos les escocían un poco y las rodillas ya habían hecho un agujero en los pantalones, casi era imposible moverse, a unos centímetros de lo que parecía la salida, Carlos pudo sacar la mano. Algo agarró al pequeño gnomo y lo arrastró, Luis que se dio cuenta de cómo se movía su compañero se apresuró a agarrarse de su pie y salió con él despedido.
El aire era fresco y limpio, una luz potente casi les cegaba, se abrazaron y cerraron los ojos con fuerza mientras temblaban como una hoja seca. Carlos, que era algo más valiente, se atrevió a abrir un poquito un ojo, Ufffff¡¡¡¡, ¿qué es eso? dijo el pequeño asustado, era enorme como un árbol, vestía con una especie de túnica de color negro que le llegaba hasta las rodillas, algo raída y llena zurcidos, las mangas rotas por el codo, los pantalones eran de color marrón oscuro con rodilleras cosidas con trozos de la túnica negra. Sus manos eran enormes¡¡¡, la cabeza redonda, la nariz la tenía enrojecida, el pelo era ensortijado y lo llevaba alborotado y su color era negro como el carbón. El pequeño Carlos se le quedó mirando con cara de asombro y miedo, pero aquel individuo hacía lo mismo, de repente acercó su mano despacito a la cara del gnomo, este se quedó muy quieto, como petrificado, no sabía las intenciones que tenía, tocó su cara y luego agarró la nano del pequeño y dijo: ___ hola, me llamo Homer¡¡¡, yo Carlos contestó el gnomo, Luis abrió los ojos y miró a su compañero sin saber muy bien lo que sucedía, pero imitó a este sin pensarlo dos veces.
Tras charlar largo rato Homer les explicó que era un trol, y que llevaba allí mucho tiempo, se había caído cuando era muy joven por un hueco que había en el techo de aquella cueva, y no podía salir de ningún modo, que sus intenciones eran buenas, que no les iba a hacer ningún daño. Se pusieron a pensar cómo sacar al joven trol de aquel agujero, por el techo era imposible... demasiado alto, haciendo un túnel tampoco, las paredes eran de piedra, y estaban demasiado duras, por el agujero donde ellos habían entrado era demasiado pequeño para el bueno de Homer, las opciones se agotaban cuando de repente una voz amiga se escuchó cerca, era Eva , el hada de los pequeños que les estaba buscando desde hace rato. ¿Que hacéis aquí y quién es ese trol?, ellos se lo explicaron todo en pocos minutos, entonces el hada dijo: ___ ya lo tengo, voy a utilizar mis polvos mágicos y convertiré en diminuto a Homer y así podrá salir de aquí por donde entrasteis sin problemas, pues dicho y hecho, metió la mano en su bolsita y.... vaya¡¡¡ , dijo Eva sorprendida, no me quedan polvos mágicos¡¡¡¡, y no hay donde conseguir purpurina dorada de hadas, ¿purpurina dorada dices?, contestó Homer, pues claro dijo la buena de Eva, pero si aquí hay mucha, si rascas esas rocas amarillas de allí, sacarás toda la que quieras, Eva sonrió aliviada e hizo caso a Homer, rascó y rascó durante un momento y... siiiiii, aquí tengo polvos mágicos para muuucho tiempo, se los roció al trol y lo empequeñeció asta que pudo salir por donde llegaron los dos gnomos. El camino fue más corto de lo esperado, en la entrada de la cueva, estaban todos los vecinos de la aldea esperando la llegada del grupo con una fiesta por todo lo alto, ya que Eva había salido antes a explicar todo lo sucedido, y así no asustar a todo el mundo, el efecto de los polvos mágicos de hada desaparecieron al poco rato y todos pudieron disfrutar de la fiesta de la cosecha que tanto habían estado esperando, y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Ahhh, por cierto, ¿ya habéis visto al hada?, ¿no?, pues entonces es que no os habéis fijado bien, acaba de pasar por aquí ahora mismo¡¡¡¡, bueno.., no pasa nada, otra vez será, fijaos muy bien para la próxima vez, seguro que conseguís verla....
Suscribirse a:
Entradas (Atom)