Corriendo por las calles se demuele el asfalto a mi paso, caigo rodando y mancho mi ropa nueva, nada importa ya, solo deseo salir de este infierno de hormigón y desesperación, linternas brillantes deslumbran mi viaje de salida, froto mis ojos cansados para poder ver aquello que me engaña, no veo nada... me levanto de este suelo sucio de miedos ajenos, me sacudo la ropa para que no se vea el odio marchito de palabras banas en bocas grandes repletas de fantasías oscuras, me relamo de gusto cuando veo otro amanecer rojo, mis lágrimas se tornan vapor cuando llegan al suelo sucio de hipocresía barata, burlas de los necios de espíritu, hueco sin calor que desprende cenizas de llantos acartonados y solos.
Continuo corriendo sin mirar a mi espalda, no quiero saber nada, no me importa en realidad, cada uno tiene lo que se merece, solo busco al frente ese camino empedrado lleno de curvas pero mío, solo mío y de los míos. Pero antes tengo que salir de esta jaula de hormigón, las calles se estrechan y se vuelven difuminadas mientras salgo dejando atrás luces de neón y sombras de duelo, mentiras calladas que te asaltan la mente y te frenan en tu socorro cuando ya casi te quedas sin aliento, entonces frenas de golpe y todo se abalanza sobre ti golpeándote con fuerza en nuca y espalda dejándote casi sin sentido, sacudes tu cabeza para soltar fantasmas y continuas como puedes arrastrándote entre los cadáveres de los que cayeron antes que tú, los miras con miedo y piensas que no te va a llegar a ti ese daño, que es cosa de otros, pero no, es solo el preludio quizás de una muerte anunciada. Es el momento de cambiar tu mente por otra nueva, renovar tus ideales y despejar los trozos de fracaso exculpado por no saber, saltos pequeños te enseñan a mirar con cautela y sabiduría a trazos desmedidos. Las piernas se empiezan a cansar de tanto correr, me detengo un rato a descansar en mi cueva oscura y fría... mañana será otro día, pongo un poco de leña en mi hoguera ayudado por las manos de los míos, para que dure toda la noche y poder estar confortable un rato, se oscurece mi mente cansada, los párpados caen sin permiso hasta desconectarme por completo..... felices sueños.........
Parece que la luz de un nuevo amanecer hace su presencia sin avisar, despertandome repentinamente y sobresaltándome. El calor de la hoguera llega demasiado tenue y humea dando sus últimos coletazos, pidiendo un trozo de madera para devorar. Pero ya no hace falta, ya es hora de levantarse con el sol, ya es hora de vivir un nuevo día...
Continuo corriendo sin mirar a mi espalda, no quiero saber nada, no me importa en realidad, cada uno tiene lo que se merece, solo busco al frente ese camino empedrado lleno de curvas pero mío, solo mío y de los míos. Pero antes tengo que salir de esta jaula de hormigón, las calles se estrechan y se vuelven difuminadas mientras salgo dejando atrás luces de neón y sombras de duelo, mentiras calladas que te asaltan la mente y te frenan en tu socorro cuando ya casi te quedas sin aliento, entonces frenas de golpe y todo se abalanza sobre ti golpeándote con fuerza en nuca y espalda dejándote casi sin sentido, sacudes tu cabeza para soltar fantasmas y continuas como puedes arrastrándote entre los cadáveres de los que cayeron antes que tú, los miras con miedo y piensas que no te va a llegar a ti ese daño, que es cosa de otros, pero no, es solo el preludio quizás de una muerte anunciada. Es el momento de cambiar tu mente por otra nueva, renovar tus ideales y despejar los trozos de fracaso exculpado por no saber, saltos pequeños te enseñan a mirar con cautela y sabiduría a trazos desmedidos. Las piernas se empiezan a cansar de tanto correr, me detengo un rato a descansar en mi cueva oscura y fría... mañana será otro día, pongo un poco de leña en mi hoguera ayudado por las manos de los míos, para que dure toda la noche y poder estar confortable un rato, se oscurece mi mente cansada, los párpados caen sin permiso hasta desconectarme por completo..... felices sueños.........
Parece que la luz de un nuevo amanecer hace su presencia sin avisar, despertandome repentinamente y sobresaltándome. El calor de la hoguera llega demasiado tenue y humea dando sus últimos coletazos, pidiendo un trozo de madera para devorar. Pero ya no hace falta, ya es hora de levantarse con el sol, ya es hora de vivir un nuevo día...