Con María de nombre, motorizada de por vida, de azules ojos y mirada triste, sabedora de que su vida cambiar debe. Calcula su estancia, remueve su alma, acude a quien en realidad quiere, pensando en que ese querer, recíproco es, y en realidad razón tiene, pero no en la intensidad ni el modo....
Su vida llena de altibajos, producidos por su mala cabeza, siempre hizo lo que la vino en gana, hasta que la misma vida y su poca administración, abocada se ve a aguantarse en su estancia, deseosa de retornar a su anterior modo de vivir su vida, pero amiga mía, espabila y rauda, que no siempre todo con parné se saca, que el querer y la amistad, con el corazón se ganan, y tu lo tienes bien grande... aunque a veces quieras mostrar que de piedra eres, y tu bien sabes que en realidad de pan mojado lo tienes.
Abriendo la boca muchas veces a destiempo, sin darse cuenta que en casa ajena se encuentra, y que de la livertad al livertinaje un solo paso hay, auque la libertad en dicha posada... la dan quienes dueños de ella son. Comedora avida de lo más bueno, en cantidades suficientes, pero a destiempo, y viva prueba de ello es, dada su espesura en cuerpo y alma, redondeada por ambos costados, tendida por la mala suerte, de una caida desafortunada, esperando que esa herida frague en seguida, aunque la del corazón es más dificil su restauración. he dicho, pormilaber.
Su vida llena de altibajos, producidos por su mala cabeza, siempre hizo lo que la vino en gana, hasta que la misma vida y su poca administración, abocada se ve a aguantarse en su estancia, deseosa de retornar a su anterior modo de vivir su vida, pero amiga mía, espabila y rauda, que no siempre todo con parné se saca, que el querer y la amistad, con el corazón se ganan, y tu lo tienes bien grande... aunque a veces quieras mostrar que de piedra eres, y tu bien sabes que en realidad de pan mojado lo tienes.
Abriendo la boca muchas veces a destiempo, sin darse cuenta que en casa ajena se encuentra, y que de la livertad al livertinaje un solo paso hay, auque la libertad en dicha posada... la dan quienes dueños de ella son. Comedora avida de lo más bueno, en cantidades suficientes, pero a destiempo, y viva prueba de ello es, dada su espesura en cuerpo y alma, redondeada por ambos costados, tendida por la mala suerte, de una caida desafortunada, esperando que esa herida frague en seguida, aunque la del corazón es más dificil su restauración. he dicho, pormilaber.