Empujas con fuerza un muro invisible a los ojos de los demas mortales, te mezclas entre despojos de caminantes heridos de muerte en vida..., con los codos ensangrentados me abro paso entre la multitud ciega de avaricia y odio infinitos, enpujo unos muros de piedra que se mueven ante mí..., yo los persigo sin tregüa para poder derribarlos de una vez por todas, cada vez estoy más cerca de conseguirlo, pero estoy cada vez más cansado de correr, solo necesito un poco de paz en mi alma, sé que al final esos muros caerán solos y se convertirán en polvo..., cada vez estoy un poco más cerca de conseguirlo, así al fín encontraré mi paz interna. Descansaré en el regazo de mi perfumada anaranjada, solo entre sus brazos encontraré el equilibrio que necesito, gracias vida, gracias amor..., gracias destino antojadizo..., dicho queda, pormilber.
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