En el planeta de los sueños un duende se esconde tras un arbusto mientras sonríe, cierra los ojos y sueña que el mañana está aquí al lado, pero no sabe que él vive en el futuro donde todo es posible, donde todo se adelanta un ratito, él no imagina que en realidad es él quien decide su presente y nosotros vivimos el nuestro, que en realidad es quizá nuestro presente y su futuro, nadie vive ya en el pasado..., atrás quedó en un suspiro, mientras retuerzo estas tintas..., mientras pienso en estos momentos que se vuelven futuro mientras vivo mi presente.
Vive la vida a tope, hazlo sin remordimientos, que solo es un momento y es para disfrutarlo..., saborearlo con el paladar..., que inunde nuestros sentidos..., que se sumerja en nuestros sueños..., que se decida en este momento y no sea más tarde, que luego no sirve el lamentarse, que para luego ya no hay disculpa.
Sueño con bosques espesos de vida repletos..., de canciones por ruiseñores lanzadas al viento. Con aromas a jazmín y a resina de árbol bueno, respiro a pulmón lleno, dejo que los cinco sentidos viajen sin rumbo, que se detengan donde prefieran a recrearse lo justo, que el viaje es muy largo y dura lo que el destino disponga, que hasta que llegue ese momento pienso sonreír detrás de ese arbusto mientras cierro mis ojos y sueño con el mañana que se encuentra aquí al lado..., justo allí donde se cruzan nuestros sueños...
Tan solo un camino nos separa de lo real y lo no tan cierto, de los deseos y los sueños. En nuestras manos se encuentran las respuestas que tan sordas nos desgarran, en nuestras decisines están los porvenires de esta vida tan larga y corta al tiempo, en nuestras acciones está la salida a todas esas oraciones vanas que de nuestros temores se lanzan..., en nuestras lágrimas están esas respuestas, si, todas las que en los libros no se muestran. En el diario de la vida se escuchan esos ecos profundos que a veces empujan sin poder hacerlos sordos..., sin tener la fuerza suficiente para mirar de cerca al mundo y echarle un pulso, para asi poder demostrarnos a nosotros mismos que de todo somos capaces si de corazón luchamos por aquello que ansiamos y no siempre alcanzamos. Con la mirada límpia nos avalanzamos sobre este mundo de envidias y odios rellena, haciendo un sandwich con el pan reseco sin poder untarle algo de mantequilla, para que el trago no sea tan áspero y poder coger algo de resuello para poder dar el próximo paso..., sin temor a hundirmos en nuestras própias miserias... dicho queda, pormilaber
No hay comentarios:
Publicar un comentario