Saltando de charco en charco voy, esquivando lo que puedo, agachándome para no sufrir el fuego de esas balas que silban a nuestro alrededor, dejándonos ver lo justito nada más para no llamar la tención. Asomarse un poco a esa ventanilla, y mirar de erre ojo para todos lados como queriendo mirar sin ser visto. Escondiéndome a cada paso de esquina en esquina, oculto por la oscuridad de nuestros miedos, asomo la nariz de vez en cuando para que no se olviden de que existo, pero en seguida la vuelvo a esconder metiéndome bajo tierra como los topos. En mi mundo de imágenes difumino la realidad de mi yo interno, nadie me entiende, tan solo mis cosas saben lo que demando a voces con ecos en el olvido. Me siento solo en compañía de nadie… observo y no siento nada, ni bien ni mal, tan solo el hondo penar que en mi alma respiro… como un fantasma por mi castillo de cristal camino, me muevo entre los espectros que no se fijan en mi presencia, les grito, les ahogo en mis penas, casi los abofeteo pero nada, ni se inmutan, tan solo caminan de acá para allá como si nada, sin un destino aparente, como queriendo llegar a ninguna parte.
Ando cabizbajo por esas calles del Madrid antiguo, escuchando los gritos agudos de los que más miedos sienten, atronan con sus lamentos apagados por el mal tiempo, pero yo continuo ciego, en mi abismo me detengo y miro al infinito, después cierro los ojos y dejo que el viento me roce tan solo un poco, lo justo para sentir su movimiento…, lo respiro de cerca, casi lo mastico, lo siento vivo…
Coches haciendo ruido y quemando petróleo de cadáveres hecho, que dejan el olor de sus escapes contaminantes tirando ese oro negro, sus luces irrumpen contaminando las miradas tenues, los chillidos de los frenos, portazos de viajeros… Sus aromas a refritos en las esquinas de algunas calles, soledad gritada y empujones a destiempo, compras de última hora, disculpas falsas con abrigos de paño bueno y gorritos de otros tiempos venidos de moda como nuevos, miradas con recelo de extraños por el mundo revueltos, entremezclados obligados que se apresuran en sus cosas de razas buenas. Músicos callejeros de todo tipo y color amenizan esos traslados humanos a pie entre luces diurnas, y que en falta se echan entre las de neón nocturnas… en estas oscuras solo se ven putas en las esquinas y camellos de los que los únicos regalos que portan son sicotrópicos químicos y pajes con los bolsillos llenos de dinero de unos cuantos ilusos faltos de mente y de voluntad propia, carteristas y borrachos de fiestas chungas saca cuartos… mendigos de otros mundos que a parar vienen a este país con puertas doradas abiertas, culo y cubo de basura de Europa, pedacito de África conquistado por cientos de años. No sabemos bien nuestro lugar en este planeta ahogado por las aguas de esos mares descongelados, queremos la vanguardia pero por nuestra mentalidad merecemos lo contrario… Yo sigo mirando al suelo para ver si me encuentro algo, que del cielo solo puede venir algún excremento de aviadoras que emigran a buscar los calores de otros lugares, sigo vacío por darme cuenta de todo esto, siento sus cuerpos helados y huecos, sus manos temblorosas y muertas por verse atadas por los políticos necios y de ansias plenos, ahora veremos quien hace lo que debe, y quien critica lo que otros no hicieron y a lo mejor ellos tampoco hacen aunque se vean obligados a ello. Mantengo mis manos dentro de los bolsillos de mi americana nueva, una gorrita negra, y un pañuelo gris y negro al cuello, la cartera seca y los ojos llenos de lágrimas… tan pobre y tan rico a la vez me siento… no pasa nada… yo solo me entiendo en mis dudas y pesares solos… estaré poco cuerdo?, será que la mollera se desprende de la lógica de los comunes humanos?... no lo creo, tan solo soy un pobre pensador de los de a poco, de los que se fijan en lo que nadie da importancia… de los que ya no quedan… o de los que ya poco asoman… dicho queda, pormilaber.
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