Que fue de aquel canto susurrado por un ruiseñor. Que fue de la brisa fresca de una sonrisa con ojos brillantes. Donde quedó el aliento de una promesa que hace latir los corazones con fuerza. Donde se esconde la mano suave que un día rodeó mi alma, mi cuerpo... Donde duermen aquellos besos que tatuaron mi piel centímetro a centímetro. Donde escuchaste que un adiós se puede decir sin palabras, sin miradas, sin llantos... Donde aprendiste a caminar de puntillas por la vida; por mi vida. Dime como suena ahora tu nombre en boca ajena, o cómo te duermes en las noches frías. Dime como respiras sin conciencia, sin retrovisores, sin recuerdos amargos. Explícame cómo no morir en vida, cómo arrancar de mi alma tus recuerdos suaves mecidos por tantas pequeñas muertes entre sudores compartidos...
O mejor déjalo, un digas nada, no gesticules, ni mires. No deseo tener más recuerdos, no puedo ni quiero escribir más renglones en el libro de mi vida, tan solo quiero descansar en paz, abrazado a mis sueños...
Dicho queda
Relatador de letras retorcidas y a veces amenizadas en la desconfianza de algunos vagos de mollera, acumulador de experiencias ajenas, a veces poco oportunas, inventor aventajado de relatos cortos.cuentacuentosss... , para niños grandes con andares de viejo.Amigable y ordenado en el habla, adicto a la oratoria escrita.
miércoles, 18 de octubre de 2017
Que fue de lo nuestro.
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