Una noche, hace ya
muuuucho tiempo, vi caer una gotita de luz de Luna sobre tu cama, toda la
habitación se iluminó, toda la faz de la tierra se puso a brillar de un blanco
roto casi transparente. Me cegó un poco al principio, pero en seguida me inundé
de su calidez y mi cuerpo empezó a lanzar destellos plateados, blanquecinos,
como si fuese fosforescente blanco, pero no un blanco cualquiera no..., era el
blanco Luna, el que vemos al mirar allá en el cielo nocturno, cuando en su
cuarto creciente casi a llena nos inunda de su intensidad extraña, tan cercana y tan
distante al tiempo..., en tu cara se refleja de un modo especial, tu piel se
torna sensual y tus ojos cristalinos. Esa sonrisa que nunca se marchita, esa
mueca tan tuya que me hace encoger el corazón cuando me miras y lates con migo,
a tan solo unos centímetros de ti noto la temperatura de tu piel sedosa, siento como
tu corazón late con fuerza acompasándose con el mío..., percibo tu sentir
dulce, siento el amor puro en cada centímetro de tu piel fresca, presiento el
futuro de nuestros sueños cercanos, se lo que el alma me grita y el pecho
acompaña..., se que amo con locura hambrienta de tiempo y soledad a dúo eterno,
se que lo sabes..., con eso me basta y eso me llena..., casi cegado por esa luz
profunda que desde la Luna me llega y sentirte me deja..., abrazado por las
invisibles manos de ese tiempo parado mientras te pienso…, mientras te observo
desde tus sueños, junto a ti en este lecho suave y tierno, pegado a tu cuerpo
tumbado de lado, escribiendo una ese de ensueño sobre un lienzo por sábanas hecho…,
abrazados, entrelazados nuestros dedos. Con suavidad tu nuca beso, un hombro, el otro, en medio…, con la yema de
los dedos recorro tu espalda desde arriba hasta donde pierde su
santo nombre, allí me detengo y repito el mismo recorrido con mis labios en
sentido opuesto, tú te estremeces, para terminar con un profundo suspiro. Te
abrazo con fuerza envolviéndote como con un manto cálido, te huelo despacio…,
sin prisas…, te siento…, así esperamos a que la Luna se escape lenta, nos
abandone, para que el Sol tierno despierte…, para que rompa despacio nuestros
sueños y temprano poder verte cuando a la vida regreses de nuevo.