Cuando cae la lluvia se encienden los faroles del universo al verte parar en el escaparate de la esquina, tu cara mojada brilla a la luz de las estrellas fugaces, mientras sonríes al verme cuando te miro desde mi ventana tras los cristales, me sorprendo por tu sonrisa pícara, te la devuelvo con un guiño y tú me correspondes con un gesto, dejo caer la cortina y bajo a toda velocidad, no te veo. En la esquina descubro en el último segundo el reflejo de tu vestido, salgo corriendo a tu encuentro, me esperas en la puerta de al lado del estanco, la que está un poco más escondida... allí nos fundimos en uno solo... entre sollozos caemos al suelo, dentro , en el portal oscuro y húmedo nos desgarramos sin coger casi aliento, el corazón late a mil, manos por todas partes acarician cada centímetro de nuestra piel...
Desde mi ventana continuo soñando despierto, cada vez que te veo pasar caminando por la calle, en el barrio de antaño, donde las luces de las farolas parecen estrellas fugaces y su luz iluminan mis pesares, mientras cae la lluvia tras los cristales... dejo caer la cortina ... apago la luz, desaparezco entre las sombras y me hundo en mi cama fría y sola, para continuar soñando que un día saldré corriendo a la calle tras ese gesto de amor incondicional. Cierro los ojos, ya casi duermo... mientras una imagen tuya me embarga de luces anaranjadas llenas de puntitos verdes y dorados... recorro mi piel mentalmente mientras imagino tus suaves manos sobrepuestas haciendo el mismo recorrido, una y otra vez, hasta que me quedo dormido con el dulce sabor de las ilusiones del corazón lleno, de pasión y amor verdadero, te quiero mi bien...
Desde mi ventana continuo soñando despierto, cada vez que te veo pasar caminando por la calle, en el barrio de antaño, donde las luces de las farolas parecen estrellas fugaces y su luz iluminan mis pesares, mientras cae la lluvia tras los cristales... dejo caer la cortina ... apago la luz, desaparezco entre las sombras y me hundo en mi cama fría y sola, para continuar soñando que un día saldré corriendo a la calle tras ese gesto de amor incondicional. Cierro los ojos, ya casi duermo... mientras una imagen tuya me embarga de luces anaranjadas llenas de puntitos verdes y dorados... recorro mi piel mentalmente mientras imagino tus suaves manos sobrepuestas haciendo el mismo recorrido, una y otra vez, hasta que me quedo dormido con el dulce sabor de las ilusiones del corazón lleno, de pasión y amor verdadero, te quiero mi bien...