lunes, 3 de septiembre de 2012

SOLO HAY QUE FIJARSE EN LO QUE EL CORAZÓN HABLA


  Solo hay que aceptar el abrazo firme de quien te ama, solo hay que dejarse llevar por el corazón cerrando los ojos para poder sentir lo bueno nuevo, sin reproches ni disculpas, sin comparanzas tontas, sin mirar atrás porque eso tan solo escuece sin necesidad, decir basta al pasado ya escrito, cerrar el libro finiquitado y escribir el nuevo con letras de oro aunque nos de miedo a veces. Respirar el aire fresco y oler el amanecer cálido, abrazos y besos que con el mismo temor respetan, pasión y amor en un solo suspiro sudado que pienso repetir varias veces en cada noche apretada..., compartiendo y descubriendo..., enseñando y aprendiendo..., llorando y riendo..., viviendo con tranquilidad sabiendo que esta vida nos mece a su antojo, sentir cada día como el primero, mirar a los ojos de la otra persona y sentir..., el tiempo hace el resto y el amor concluye lo que la vida nos deja en nuestras manos, nosotros pobres humanos tenemos la responsabilidad de elegir, yo me dejo llevar por el viento que mece tus sueños..., y los míos...

DESDE EL FONDO DEL AVERNO

    A la luz del alba se escuchan las voces de los guerreros caidos, tras la batalla el descanso merecido hace retomar las fuerzas a los que salvaron sus vidas, la sangre corre por las calles tiñendo todo lo que alcanza a la vista, un lamento con voz de cristal se escucha en la lejanía de la oscuridad nocturna, alaridos con sabor a muerte regocijan a los que del averno vienen para apoderarse de las almas de los hijos de la luz, un temblor sacude todo el planeta cuando la mano poderosa del creador de todas las cosas ilumina nuestro sendero..., nos exige lo que es suyo por ley, nosotros claudicamos por temor ignorante, el desconocimiento nos empuja  a veces al abismo de la intolerancia. Son manos invisibles y poderosas que en nuestra ignorancia nos revuelcan por el cieno de la desconfianza. Pasaremos sin pena ni gloria por esta dimensión absurda, soñaremos con otros mundos mejores en nuestros deseos, en nuestros sueños. Nos aferramos a libros antiguos que nos dicen lo que es bueno en boca de humanos con alzacuello, pecadores como nosotros escondidos tras ese ábito y tras esas puertas de oro llenas, donativos les surten las arcas de riquezas que a los más pobres ayudarían, vestuduras de oro y plata sobre figuras de madera y escayola que no necesitan. Espero que algún día nos retorne la cordura y repartamos para ser todos un poco más felices con tan solo un trozo de pan... y sin tanto dorado que tan solo deslumbra a quienes no saben mirar con otros ojos.