martes, 6 de marzo de 2012

Rozando el aire


    La americana de cuero negro ya me va quedando algo estrecha, los puños un poco rozados, la camisa de cuadros grises ya tiene dado la vuelta el cuello..., los pantalones deshilachados por abajo y con algunos girones de desgaste al uso. Unas deportivas casi sin suela y sin cordones patean por las calles dando puntapiés a algunas latas de bebidas carentes de la dichosa anilla,
Las manos metidas en los bolsillos de los pantalones en señal de pasotismo. La gente pasa a mi lado sin mirarme a la cara, siente vergüenza ajena por lo que fui y ahora soy, la mayoría no me conoce, pero opinan apartando sus miradas como si así desapareciera y ellos poder seguir viviendo en su mundo..., avergonzados por las acciones de quien creen que les quieren…, asombrados por las decisiones de quien va ciego por el mundo sin saber muy bien lo que en realidad cree. Ellos se asoman a la ventana mirando a través de los cristales sucios, llenos de salpicaduras de vergüenza y desilusión tardía, tratando de ocultar al mundo lo que les mata a poquitos y no logran entender a golpes de vida sin sentido aparente.
    Yo continuo caminando con los bolsillos pelados pero con la conciencia tranquila, sabiendo que soy libre, sabiendo que soy caballero con la cabeza en lo más alto, mirando de frente a la vida y salpicándome en los charcos. Todo se limpia sin esfuerzo cuando no tienes miedo, cuando sabes dar pasitos firmes aunque vayas casi descalzo. No me importa que mi americana esté desgastada y que no valga casi nada, soy rico en amigos, y sobrado en afecto, tengo el corazón pleno por un sol anaranjado con ojos verdes y sonrisa de Ángel bueno. Seguiré pues caminando despacio para ir rozando el aire, para que no me tire de espaldas y me deje tocado, seguiré siendo como soy…, continuaré caminando despacio y firme aunque descalzo.

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