Papel mojado en mis manos es el tiempo retrasado en el orden absurdo de las cosas pequeñas, centinelas de la oscuridad son mis pesares a salto de miedos agudos, secos, fríos y solos... un matiz se estremece entre sollozos y sueño retrasado, dolores intermitentes en carnes vivas te sacuden sin remedio, te retuerces y resquebrajas como la madera reseca... te rompes por dentro y sangras por fuera, lloras con desespero por no saber, mueres despacio agonizando el espíritu con mordiscos de ira pasajera sin fondo maligno, solo forzado por los pesares de un tiempo inmerecido y obligado. Salir quiero de este libro de ahogo perpetuo mental, cuesta arriba se va haciendo cada amanecer de invierno oscuro, el Sol casi no llega a calentar nuestras almas perezosas de tanto trabajo estéril y hueco...
Relatador de letras retorcidas y a veces amenizadas en la desconfianza de algunos vagos de mollera, acumulador de experiencias ajenas, a veces poco oportunas, inventor aventajado de relatos cortos.cuentacuentosss... , para niños grandes con andares de viejo.Amigable y ordenado en el habla, adicto a la oratoria escrita.
jueves, 8 de diciembre de 2011
domingo, 13 de noviembre de 2011
Bailes de ensueño
Al son de la música danzaba la joven, entre aplausos y risas transcurría la noche, las miradas poco calmadas de los espectantes aplaudidores eran espesas, el ambiente cargado hacía duro el paisaje oscurecido de las horas tardías... una puerta al fondo de la sala se abre dejando pasar la poca luz de la calle, un personaje altivo irrumpe suntuoso con ademanes de hombría forzada. Sale de entre la multitud a empujones, mira a la joven a los ojos y la tiende la mano... ella desconfía por ser hermoso y decidido, él la invita nuevamente, ella al final asiente, como iba a dejar pasar una oportunidad así... el corpulento joven la toma en brazos sacándola del bullicio, la suelta en el suelo en un rincón apartado de las miradas indiscretas tapados con unos cortinajes de color púrpura, en ese privado solo entraban los clientes selectos, ella reticente en un principio se deja llevar por el momento, pero el apuesto caballero con un movimiento leve de muñeca la hace girar sobre si misma, una y otra vez, haciendo círculos al tiempo, de repente la frena cogiéndola por la cintura mientras se acerca de un solo paso, resbalando con cautela serena la mano izquierda por detrás, allí donde la espalda pierde su santo nombre, la aprieta con firmeza contra él, comienza a marcar unos pasos desconcidos por la joven, pero él sabe lo que se hace y ella aprende con rapidez a seguirle, sin música, solo el ronroneo de una melodía al aire de sus labios tersos, casi jugosos y apetecibles a un tiempo... la joven entra en un estado de embriagez absurda mientras se desliza por la tarima encerada del reservado. La noche transcurre rauda y la pareja se deshace en arrumacos musicales y danzas misteriosas, la excitación de ambos se respira en el ambiente...
Ya entra la madrugada, cuando los últimos clientes repletos de ese agua de fuego empiezan a ser insoportables, se abre una vez más la puerta del fondo, esa luz tenue irrumpe silenciosa, unos pasos secos se escuchan lejanos, ruidos metálicos acompañan la marcha de dos tipos con seriedad sepulcral, decididos se acercan a las cortinas del reservado, asoman dos cañones cruzados disparando barias veces, el joven cae al suelo manchado de sangre, la joven mira sus manos teñidas de rojo y cae a su lado bañándose en ese líquido anunciador de muerte, los cañones humeantes desaparecen de entre los cortinajes de ese color semejante. La joven mira a ese semidios a los ojos y él clava la suya hasta que un brillo opaco queda marcado en las retinas de la hermosa bailarina, una lágrima resbala por la mejilla hasta caer a la tarima dejando un profundo surco en el alma de la mujer consciente mientras maldice la vida de sus ejecutores...
Ya entra la madrugada, cuando los últimos clientes repletos de ese agua de fuego empiezan a ser insoportables, se abre una vez más la puerta del fondo, esa luz tenue irrumpe silenciosa, unos pasos secos se escuchan lejanos, ruidos metálicos acompañan la marcha de dos tipos con seriedad sepulcral, decididos se acercan a las cortinas del reservado, asoman dos cañones cruzados disparando barias veces, el joven cae al suelo manchado de sangre, la joven mira sus manos teñidas de rojo y cae a su lado bañándose en ese líquido anunciador de muerte, los cañones humeantes desaparecen de entre los cortinajes de ese color semejante. La joven mira a ese semidios a los ojos y él clava la suya hasta que un brillo opaco queda marcado en las retinas de la hermosa bailarina, una lágrima resbala por la mejilla hasta caer a la tarima dejando un profundo surco en el alma de la mujer consciente mientras maldice la vida de sus ejecutores...
viernes, 11 de noviembre de 2011
Al son de dos almas iguales y tan diferentes...
En la madrugada de los sueños dos manos suaves y fuertes se apasionan sin aliento, dos corazones atravesados por sueños al compás de una guitarra sin cuerdas, pechos velludos se frotan entre caricias compartidas, manos por todas partes se acompañan sin cesar en su baile maldecido por el humano pobre de sentidos... brazos musculados se abrazan sin tregua, labios sensuales, caras ásperas bien rasuradas...ellos son dos fundidos en uno solo, dos almas iguales se aman a solas de una sociedad hueca y sorda. Posturas sexuales asexuadas y aceptadas, dones erógenos que los eteros envidiamos por dentro..., machotes de boquilla y taberna pelo en pecho se esconden en los matorrales de la Casa de Campo entre felaciones y muñequeos rítmicos, algún que otro pater con alzacuello medio caído con las nalgas desnudas pidiendo guerra en los cielos de los mortales mientras Dios hace la vista gorda entre pederastas en trajes de cuervo ocultos. Ellas también juegan a escondidas, se amontonan los sollozos en un juego a dos manos, rincones de placer ocultos se descubren a cada momento de sabiduría eterna, imborrable en el tiempo ancestral de los que niegan lo que hay entre sabanas de seda y esparto, yo se que no es bueno despreciar lo que en realidad se desconoce. Vivir la vida es un derecho de todos los seres humanos, igual da con quien se acueste o con quien se levante, solo ser bueno y honesto es lo que de verdad importa..., el corazón limpio y el sentir con sentimiento y sentido compartido. Yo de eso puedo dar fe sin vivirlo, arropado y cálido..., gracias mi buen amig@ , ya lo sabes..... dicho queda, pormilaber.
martes, 25 de octubre de 2011
Calles tortuosas (proyecto de letra para canción)
Calles tortuosas repletas de ojos te observan, te desnudan mientras caminas con ese vestido suave, casi transparente... pegado a tu cuerpo marca esa figura de ensueño, casi de pecado... los corazones se ponen a mil si de repente te das la vuelta y sonríes mientras regalas un guiño dulce, cariñoso. Mientras tus labios saborean cada bocanada de aire fresco, tus curvas acompañan ese vaivén mientras caminas por esas calles tortuosas repletas de ojos que te observan... eres un sueño...
Unas manos frías que te desean te persiguen por cada esquina, sus ojos clavados en tu nuca te marcan como un punto de mira, tu le echaste de tu vida por culpa de un roquero enganchado a la mala vida, persigues tu destino a golpe de amores vacíos y sin sentido, no se puede jugar a esa ruleta rusa sin perjuicios, ahora te tiene en sus manos, ya se acerca a tus curvas tocando ese vestido pegado a tu piel de deseo, portando en su mano ese puñal que ahoga los sueños, ya lo sientes en tus entrañas, quema en el olvido de un amor perdido por un sueño, caminando herida de muerte te balanceas por esas calles tortuosas repletas de ojos que te observan… ahora eres un fantasma que camina y al que nadie mira, ya no se nota tu presencia, esos ojos ya no miran… dicho queda, pormilaber.
Unas manos frías que te desean te persiguen por cada esquina, sus ojos clavados en tu nuca te marcan como un punto de mira, tu le echaste de tu vida por culpa de un roquero enganchado a la mala vida, persigues tu destino a golpe de amores vacíos y sin sentido, no se puede jugar a esa ruleta rusa sin perjuicios, ahora te tiene en sus manos, ya se acerca a tus curvas tocando ese vestido pegado a tu piel de deseo, portando en su mano ese puñal que ahoga los sueños, ya lo sientes en tus entrañas, quema en el olvido de un amor perdido por un sueño, caminando herida de muerte te balanceas por esas calles tortuosas repletas de ojos que te observan… ahora eres un fantasma que camina y al que nadie mira, ya no se nota tu presencia, esos ojos ya no miran… dicho queda, pormilaber.
miércoles, 19 de octubre de 2011
SOLO EN MI AGUJERO...
Cae la tarde, llega la noche oscura entre tinieblas de consuelo, amores perecederos ocupan mi cama desnuda y fría... Saco la mano por mi ventana , no llueve... es solo frío en las entrañas, los huesos se rompen por fuera, la piel pincha... escuece el alma por soledad y locura... En mis bolsillos no hay nada... tan solo ilusiones... futuros deslucidos por desventuras del destino... aterrado por el futuro de dos almas gemelas... acompañadas por dos suspiros de aliento apoyado en un sueño liberador de cuerpos... de mentes... de tiempos... de vidas... de amores bajo el tic tac del silencio... Grillos rebotan en mi mente cansada de pensares cortos... pellizcos de llantos sordos que me dejan agotado de insomnios a contrapelo... Canalladas de quien fue y ahora ya no es nada... bisturí mellado que corta a girones la piel muerta y desangrada por largos goteos... Amanece en las sombras un suspiro de aliento imperecedero, me ahogo en un sueño oscuro por un lamentoeterno... fuego en las entrañas... eso es lo que siento........
jueves, 13 de octubre de 2011
CUENTOS DEL BOSQUE BAJO. (primer cuento acabado )
Era algo pequeño para ser uno de los gnomos más acianos de la zona, sus pies eran enormes y su barba laaaarga como una montaña llena de nieve, tenía las manos grandotas y los dedos un poco gordos, pero fuertes, eso si, cuando caminaba parecía como si bailase al son de alguna cancioncilla de las de antes... haciendo agitarse el bolsillo de su pantalón lleno de semillas de algunas plantas del lugar. Iba descalzo, como todos en la aldea, llevaba un gorrito hecho de paja para que el sol del verano no le calentase las ideas, según contaba él mismo en sus charlas matinales, mientras tomaba un delicioso te de hierbas con sus amigos en la terraza de la posada. Una camisa del color del trigo seco acompañada por unos pantalones de un color azul cielo, adornaban ese viejo cuerpecillo mientras caminaba por esos caminos de tierra de acá para allá, sin detenerse demasiado en los sitios para no parecer pesado. La pipa la llevaba siempre entre los dientes, y con ella daba coscorrones a los jóvenes que no hacían caso a sus indicaciones, solía sentarse en el río, acercándose a la orilla para poder observar a los pececillos en todo su esplendor, mientras el sol entraba en esas aguas cristalinas y dulces dando una sensación de paz y tranquilidad.
Aquel día el gallo cantó más tarde de lo habitual, parecía que el sol se había retrasado en su aparición matinal, como queriéndole ceder a la luna un poquito de su tiempo, pero no era así en realidad, en lo más frondoso del bosque salía humo de una vieja chimenea, en la casa habitaba un anciano druida llamado Talard White, en sus brebajes se notaban los aromas a hierbas conocidas en la zona, eran preparados con sumo cuidado por recetas celosamente guardadas en un armario de madera tallado por sus propias manos, allí se atesoraban libros de todas las épocas escritos por sus antepasados. En esta ocasión intentaba manejar los ciclos de veinticuatro horas, no se sabe muy bien para que... pero allí andaba liado con sus pócimas, mezclando y re mezclando sin parar. Cuentan los más ancianos de la zona, que hace ya muuuuchos años, cuando la tierra porta su manto blanco y nos gusta acurrucarnos delante y muy cerquita de la chimenea, que hizo desaparecer un jumento con un solo pase de sus manos, no se sabe si anda por esos bosques perdido todavía o si el pollino se encuentra cerca de su casa, pero lo que sí esta claro es que nunca se supo más de el pobre animal.
Un poco más al norte, junto a un lago, se encuentra la cabaña del árbol, en su interior mora un duende cuyo nombre no se puede pronunciar, está prohibido, un Ada negra le echó una maldición hace ya muchos años, desde entonces nadie tiene permiso para pronunciarlo, todo el mundo se ha acostumbrado a llamarle Edcar(el duende de la cabaña del árbol), y así no hay problema. Es un gran alfarero, todo lo necesario para la casa se encarga de fabricarlo, sus cántaros de barro son famosos en toda la comarca, aquí no existe el dinero, se hace por el viejo sistema del trueque, es decir, se intercambian unos productos por otros.
Más al oeste, esta la granja de Fisvo, un gnomo, con unos kilillos de más, jejeje, sus gafas parece que se le van a caer en cualquier momento, siembra todo tipo de alimentos, tiene hasta árboles frutales. Se pasa todo el día en el campo arando , regando y sembrando para que cuando llegue la cosecha, todo el pueblo haga una fiesta, el vino lo pone su hermano, que presume de tener las mejores viñas de la zona, pero en realidad eso no importa demasiado, solo se trata de disfrutar y vivir con alegría...
Pero sin lugar a dudas, el componente más importante de este cuento es un hada, diminuta como una luciérnaga, brillante como el más fuerte de los rayos solares, siempre estaba revoloteando de acá para allá, tenía una bolsita atada a la cintura de un color ocre, en su interior tenía esos polvos mágicos, era capaz de hacer que la voluntad de algunos se tornara a su antojo, iba siempre cerca de los niños, eran sus favoritos en todos los juegos, solo ellos eran capaces de verla todo el rato pero solo si eran buenos, los adultos solo la veían cuando realizaban una buena acción el día de navidad, que era cuando iba de casa en casa saludando y felicitando a todos y cada uno de los vecinos de la aldea. Si el hada aparecía, eso significaba que todo iba bien. No hemos hablado de su nombre, era corto, fácil de recordar, sencillo de pronunciar, en una palabra, perfecto para un hada buena, se llamaba Eva, hermoso ehhh, sin duda al nacer tubo que desprenderse de ella una bocanada de esperanza, luz y armonía para ponerla un nombre tan bonito. El lugar donde vive es un tanto especial, lo podemos encontrar si miramos a lo lejos, si, allí donde los ojos casi no alcanzan, la veis?, no?, bueno, no os preocupeis, eso es que todavía no se ha despertado, y es que las hadas son muyyyyy dormilonas y les cuesta levantarse, de todos modos, hay que ser un niño bueno para poder verla... tu lo eres?, seguro?, seguro seguro?, no me engañes, te recuerdo que Eva lo sabe todo todo, cuando no haces los deberes, cuando dices palabrotas, cuando en el cole no te portas tan bien como sabes hacerlo, esas cositas tan fáciles que os cuestan a veces, pero ella casi siempre sabe perdonar, y seguro que en algún momento se deja ver, estad bien atentos y no perdáis detalle...
Segunda parte, UN NUEVO AMIGO UN TANTO EXTRAÑO.
En aquella mañana los pajarillos canturreaban con alegría alborotando el silencio del bosque, en medio de la espesura se escuchaba un voz que decía: venid¡¡ , venid todos aquí¡¡¡; todos los allí presentes corrieron a la voz de alarma para saber lo que pasaba. Estaba asustado, con los ojos muyyyy abiertos, la cara blanca y no paraba de mover los brazos en todas direcciones a la vez que daba saltitos sin parar de acá para allá. Uno de los mayores le preguntó que qué era lo que le había sucedido, el pequeño apuntaba tembloroso en dirección a una cueva en la colina...
Tras deliberar durante un rato se decidieron a ir a investigar lo que podía suceder en aquella misteriosa cueva. El grupo de los más valientes ya estaba formado, cuatro de los vecinos se atrevieron a adentrarse en aquella boca negra, parecía la de un ogro, oscura y húmeda, fría y tenebrosa... El primero entró con una lámpara de aceite seguido de los otros tres, que se agarraban los unos a los otros como haciendo el trenecito mientras miraban a todos lados hasta donde alcanzaba la luz de la lámpara. Se escuchaba las gotitas de agua cayendo desde el techo formando estalagmitas, a cada paso se iban encogiendo de miedo, la oscuridad les rodeaba casi por completo, un rumor se oía a sus espaldas provocado seguramente por la corriente de aire que había allí dentro. El pisar de aquellos piecitos sobre aquel suelo frío y resbaladizo se escuchaba en todas direcciones, los pasos se hacían cada vez más pesados y la luz más pequeña dentro de aquella oscuridad casi completa....
La lucecilla del pequeño candil se hacía cada vez más y más pequeña, y los valientes compañeros se juntaban cada vez más y más, ya estaban como una piña, cuando de repente, la luz se apaga agotada. Empezaron a temblar de miedo como si estuvieran en el polo norte en medio de una tempestad, empezaron a sentir ese frío que te corre por todo el cuerpo cuando el miedo se apodera de las personas, los dientes daban los unos contra los otros sonado como las castañuelas del mejor bailador de sevillanas... pero ellos continuaron caminando a pasitos cortos y con los ojos muy abiertos, como para querer ver donde no había nada, tan solo oscuridad. pero como todo en este cuento, alguien llegó en el momento justo, era el hada de nombre Eva, que con sus polvos mágicos rociaba a los pequeños para que pudieran continuar con su caminar... A lo lejos se escuchaba algo parecido a un lamento, sin duda aquel que fuese tenía que estar pasándolo mal, pero no hicieron caso de momento, ya que podía ser el viento o su propia imaginación por el miedo.
En el fondo salían dos caminos, parecían iguales, pero no lo eran en realidad, uno era ancho y bajito, el otro era estrecho y alto, por cual decidirse?, como eran cuatro los valientes pensaron en ir Carlos y Luis por la izquierda, Juan y Antonio irían por la derecha, Eva esperaría en el cruce por si alguno de los grupos tenía algún problemilla y así acudir en su ayuda.
Carlos y Luis empezaron a caminar guiados por su instinto, a lo lejos se veía una especie de luz intermitente que parecía indicar que el fin de la cueva estaba cercano. Por el contrario Juan y Antonio se pusieron a caminar rápido, el pasillo se estrechaba cada vez más y más, y ya no se veía el techo si mirabas para arriba, llegó un momento en el que ya no cabían y tuvieron que regresar al encuentro de el hada. Carlos y Luis, empezaron a tener que ir a gatas, la luz era cada vez más grande y luminosa, ya iban arrastrándose por el suelo como lagartijas, los codos les escocían un poco y las rodillas ya habían hecho un agujero en los pantalones, casi era imposible moverse, a unos centímetros de lo que parecía la salida, Carlos pudo sacar la mano. Algo agarró al pequeño gnomo y lo arrastró, Luis que se dio cuenta de cómo se movía su compañero se apresuró a agarrarse de su pie y salió con él despedido.
El aire era fresco y limpio, una luz potente casi les cegaba, se abrazaron y cerraron los ojos con fuerza mientras temblaban como una hoja seca. Carlos, que era algo más valiente, se atrevió a abrir un poquito un ojo, Ufffff¡¡¡¡, ¿qué es eso? dijo el pequeño asustado, era enorme como un árbol, vestía con una especie de túnica de color negro que le llegaba hasta las rodillas, algo raída y llena zurcidos, las mangas rotas por el codo, los pantalones eran de color marrón oscuro con rodilleras cosidas con trozos de la túnica negra. Sus manos eran enormes¡¡¡, la cabeza redonda, la nariz la tenía enrojecida, el pelo era ensortijado y lo llevaba alborotado y su color era negro como el carbón. El pequeño Carlos se le quedó mirando con cara de asombro y miedo, pero aquel individuo hacía lo mismo, de repente acercó su mano despacito a la cara del gnomo, este se quedó muy quieto, como petrificado, no sabía las intenciones que tenía, tocó su cara y luego agarró la nano del pequeño y dijo: ___ hola, me llamo Homer¡¡¡, yo Carlos contestó el gnomo, Luis abrió los ojos y miró a su compañero sin saber muy bien lo que sucedía, pero imitó a este sin pensarlo dos veces.
Tras charlar largo rato Homer les explicó que era un trol, y que llevaba allí mucho tiempo, se había caído cuando era muy joven por un hueco que había en el techo de aquella cueva, y no podía salir de ningún modo, que sus intenciones eran buenas, que no les iba a hacer ningún daño. Se pusieron a pensar cómo sacar al joven trol de aquel agujero, por el techo era imposible... demasiado alto, haciendo un túnel tampoco, las paredes eran de piedra, y estaban demasiado duras, por el agujero donde ellos habían entrado era demasiado pequeño para el bueno de Homer, las opciones se agotaban cuando de repente una voz amiga se escuchó cerca, era Eva , el hada de los pequeños que les estaba buscando desde hace rato. ¿Que hacéis aquí y quién es ese trol?, ellos se lo explicaron todo en pocos minutos, entonces el hada dijo: ___ ya lo tengo, voy a utilizar mis polvos mágicos y convertiré en diminuto a Homer y así podrá salir de aquí por donde entrasteis sin problemas, pues dicho y hecho, metió la mano en su bolsita y.... vaya¡¡¡ , dijo Eva sorprendida, no me quedan polvos mágicos¡¡¡¡, y no hay donde conseguir purpurina dorada de hadas, ¿purpurina dorada dices?, contestó Homer, pues claro dijo la buena de Eva, pero si aquí hay mucha, si rascas esas rocas amarillas de allí, sacarás toda la que quieras, Eva sonrió aliviada e hizo caso a Homer, rascó y rascó durante un momento y... siiiiii, aquí tengo polvos mágicos para muuucho tiempo, se los roció al trol y lo empequeñeció asta que pudo salir por donde llegaron los dos gnomos. El camino fue más corto de lo esperado, en la entrada de la cueva, estaban todos los vecinos de la aldea esperando la llegada del grupo con una fiesta por todo lo alto, ya que Eva había salido antes a explicar todo lo sucedido, y así no asustar a todo el mundo, el efecto de los polvos mágicos de hada desaparecieron al poco rato y todos pudieron disfrutar de la fiesta de la cosecha que tanto habían estado esperando, y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Ahhh, por cierto, ¿ya habéis visto al hada?, ¿no?, pues entonces es que no os habéis fijado bien, acaba de pasar por aquí ahora mismo¡¡¡¡, bueno.., no pasa nada, otra vez será, fijaos muy bien para la próxima vez, seguro que conseguís verla....
Aquel día el gallo cantó más tarde de lo habitual, parecía que el sol se había retrasado en su aparición matinal, como queriéndole ceder a la luna un poquito de su tiempo, pero no era así en realidad, en lo más frondoso del bosque salía humo de una vieja chimenea, en la casa habitaba un anciano druida llamado Talard White, en sus brebajes se notaban los aromas a hierbas conocidas en la zona, eran preparados con sumo cuidado por recetas celosamente guardadas en un armario de madera tallado por sus propias manos, allí se atesoraban libros de todas las épocas escritos por sus antepasados. En esta ocasión intentaba manejar los ciclos de veinticuatro horas, no se sabe muy bien para que... pero allí andaba liado con sus pócimas, mezclando y re mezclando sin parar. Cuentan los más ancianos de la zona, que hace ya muuuuchos años, cuando la tierra porta su manto blanco y nos gusta acurrucarnos delante y muy cerquita de la chimenea, que hizo desaparecer un jumento con un solo pase de sus manos, no se sabe si anda por esos bosques perdido todavía o si el pollino se encuentra cerca de su casa, pero lo que sí esta claro es que nunca se supo más de el pobre animal.
Un poco más al norte, junto a un lago, se encuentra la cabaña del árbol, en su interior mora un duende cuyo nombre no se puede pronunciar, está prohibido, un Ada negra le echó una maldición hace ya muchos años, desde entonces nadie tiene permiso para pronunciarlo, todo el mundo se ha acostumbrado a llamarle Edcar(el duende de la cabaña del árbol), y así no hay problema. Es un gran alfarero, todo lo necesario para la casa se encarga de fabricarlo, sus cántaros de barro son famosos en toda la comarca, aquí no existe el dinero, se hace por el viejo sistema del trueque, es decir, se intercambian unos productos por otros.
Más al oeste, esta la granja de Fisvo, un gnomo, con unos kilillos de más, jejeje, sus gafas parece que se le van a caer en cualquier momento, siembra todo tipo de alimentos, tiene hasta árboles frutales. Se pasa todo el día en el campo arando , regando y sembrando para que cuando llegue la cosecha, todo el pueblo haga una fiesta, el vino lo pone su hermano, que presume de tener las mejores viñas de la zona, pero en realidad eso no importa demasiado, solo se trata de disfrutar y vivir con alegría...
Pero sin lugar a dudas, el componente más importante de este cuento es un hada, diminuta como una luciérnaga, brillante como el más fuerte de los rayos solares, siempre estaba revoloteando de acá para allá, tenía una bolsita atada a la cintura de un color ocre, en su interior tenía esos polvos mágicos, era capaz de hacer que la voluntad de algunos se tornara a su antojo, iba siempre cerca de los niños, eran sus favoritos en todos los juegos, solo ellos eran capaces de verla todo el rato pero solo si eran buenos, los adultos solo la veían cuando realizaban una buena acción el día de navidad, que era cuando iba de casa en casa saludando y felicitando a todos y cada uno de los vecinos de la aldea. Si el hada aparecía, eso significaba que todo iba bien. No hemos hablado de su nombre, era corto, fácil de recordar, sencillo de pronunciar, en una palabra, perfecto para un hada buena, se llamaba Eva, hermoso ehhh, sin duda al nacer tubo que desprenderse de ella una bocanada de esperanza, luz y armonía para ponerla un nombre tan bonito. El lugar donde vive es un tanto especial, lo podemos encontrar si miramos a lo lejos, si, allí donde los ojos casi no alcanzan, la veis?, no?, bueno, no os preocupeis, eso es que todavía no se ha despertado, y es que las hadas son muyyyyy dormilonas y les cuesta levantarse, de todos modos, hay que ser un niño bueno para poder verla... tu lo eres?, seguro?, seguro seguro?, no me engañes, te recuerdo que Eva lo sabe todo todo, cuando no haces los deberes, cuando dices palabrotas, cuando en el cole no te portas tan bien como sabes hacerlo, esas cositas tan fáciles que os cuestan a veces, pero ella casi siempre sabe perdonar, y seguro que en algún momento se deja ver, estad bien atentos y no perdáis detalle...
Segunda parte, UN NUEVO AMIGO UN TANTO EXTRAÑO.
En aquella mañana los pajarillos canturreaban con alegría alborotando el silencio del bosque, en medio de la espesura se escuchaba un voz que decía: venid¡¡ , venid todos aquí¡¡¡; todos los allí presentes corrieron a la voz de alarma para saber lo que pasaba. Estaba asustado, con los ojos muyyyy abiertos, la cara blanca y no paraba de mover los brazos en todas direcciones a la vez que daba saltitos sin parar de acá para allá. Uno de los mayores le preguntó que qué era lo que le había sucedido, el pequeño apuntaba tembloroso en dirección a una cueva en la colina...
Tras deliberar durante un rato se decidieron a ir a investigar lo que podía suceder en aquella misteriosa cueva. El grupo de los más valientes ya estaba formado, cuatro de los vecinos se atrevieron a adentrarse en aquella boca negra, parecía la de un ogro, oscura y húmeda, fría y tenebrosa... El primero entró con una lámpara de aceite seguido de los otros tres, que se agarraban los unos a los otros como haciendo el trenecito mientras miraban a todos lados hasta donde alcanzaba la luz de la lámpara. Se escuchaba las gotitas de agua cayendo desde el techo formando estalagmitas, a cada paso se iban encogiendo de miedo, la oscuridad les rodeaba casi por completo, un rumor se oía a sus espaldas provocado seguramente por la corriente de aire que había allí dentro. El pisar de aquellos piecitos sobre aquel suelo frío y resbaladizo se escuchaba en todas direcciones, los pasos se hacían cada vez más pesados y la luz más pequeña dentro de aquella oscuridad casi completa....
La lucecilla del pequeño candil se hacía cada vez más y más pequeña, y los valientes compañeros se juntaban cada vez más y más, ya estaban como una piña, cuando de repente, la luz se apaga agotada. Empezaron a temblar de miedo como si estuvieran en el polo norte en medio de una tempestad, empezaron a sentir ese frío que te corre por todo el cuerpo cuando el miedo se apodera de las personas, los dientes daban los unos contra los otros sonado como las castañuelas del mejor bailador de sevillanas... pero ellos continuaron caminando a pasitos cortos y con los ojos muy abiertos, como para querer ver donde no había nada, tan solo oscuridad. pero como todo en este cuento, alguien llegó en el momento justo, era el hada de nombre Eva, que con sus polvos mágicos rociaba a los pequeños para que pudieran continuar con su caminar... A lo lejos se escuchaba algo parecido a un lamento, sin duda aquel que fuese tenía que estar pasándolo mal, pero no hicieron caso de momento, ya que podía ser el viento o su propia imaginación por el miedo.
En el fondo salían dos caminos, parecían iguales, pero no lo eran en realidad, uno era ancho y bajito, el otro era estrecho y alto, por cual decidirse?, como eran cuatro los valientes pensaron en ir Carlos y Luis por la izquierda, Juan y Antonio irían por la derecha, Eva esperaría en el cruce por si alguno de los grupos tenía algún problemilla y así acudir en su ayuda.
Carlos y Luis empezaron a caminar guiados por su instinto, a lo lejos se veía una especie de luz intermitente que parecía indicar que el fin de la cueva estaba cercano. Por el contrario Juan y Antonio se pusieron a caminar rápido, el pasillo se estrechaba cada vez más y más, y ya no se veía el techo si mirabas para arriba, llegó un momento en el que ya no cabían y tuvieron que regresar al encuentro de el hada. Carlos y Luis, empezaron a tener que ir a gatas, la luz era cada vez más grande y luminosa, ya iban arrastrándose por el suelo como lagartijas, los codos les escocían un poco y las rodillas ya habían hecho un agujero en los pantalones, casi era imposible moverse, a unos centímetros de lo que parecía la salida, Carlos pudo sacar la mano. Algo agarró al pequeño gnomo y lo arrastró, Luis que se dio cuenta de cómo se movía su compañero se apresuró a agarrarse de su pie y salió con él despedido.
El aire era fresco y limpio, una luz potente casi les cegaba, se abrazaron y cerraron los ojos con fuerza mientras temblaban como una hoja seca. Carlos, que era algo más valiente, se atrevió a abrir un poquito un ojo, Ufffff¡¡¡¡, ¿qué es eso? dijo el pequeño asustado, era enorme como un árbol, vestía con una especie de túnica de color negro que le llegaba hasta las rodillas, algo raída y llena zurcidos, las mangas rotas por el codo, los pantalones eran de color marrón oscuro con rodilleras cosidas con trozos de la túnica negra. Sus manos eran enormes¡¡¡, la cabeza redonda, la nariz la tenía enrojecida, el pelo era ensortijado y lo llevaba alborotado y su color era negro como el carbón. El pequeño Carlos se le quedó mirando con cara de asombro y miedo, pero aquel individuo hacía lo mismo, de repente acercó su mano despacito a la cara del gnomo, este se quedó muy quieto, como petrificado, no sabía las intenciones que tenía, tocó su cara y luego agarró la nano del pequeño y dijo: ___ hola, me llamo Homer¡¡¡, yo Carlos contestó el gnomo, Luis abrió los ojos y miró a su compañero sin saber muy bien lo que sucedía, pero imitó a este sin pensarlo dos veces.
Tras charlar largo rato Homer les explicó que era un trol, y que llevaba allí mucho tiempo, se había caído cuando era muy joven por un hueco que había en el techo de aquella cueva, y no podía salir de ningún modo, que sus intenciones eran buenas, que no les iba a hacer ningún daño. Se pusieron a pensar cómo sacar al joven trol de aquel agujero, por el techo era imposible... demasiado alto, haciendo un túnel tampoco, las paredes eran de piedra, y estaban demasiado duras, por el agujero donde ellos habían entrado era demasiado pequeño para el bueno de Homer, las opciones se agotaban cuando de repente una voz amiga se escuchó cerca, era Eva , el hada de los pequeños que les estaba buscando desde hace rato. ¿Que hacéis aquí y quién es ese trol?, ellos se lo explicaron todo en pocos minutos, entonces el hada dijo: ___ ya lo tengo, voy a utilizar mis polvos mágicos y convertiré en diminuto a Homer y así podrá salir de aquí por donde entrasteis sin problemas, pues dicho y hecho, metió la mano en su bolsita y.... vaya¡¡¡ , dijo Eva sorprendida, no me quedan polvos mágicos¡¡¡¡, y no hay donde conseguir purpurina dorada de hadas, ¿purpurina dorada dices?, contestó Homer, pues claro dijo la buena de Eva, pero si aquí hay mucha, si rascas esas rocas amarillas de allí, sacarás toda la que quieras, Eva sonrió aliviada e hizo caso a Homer, rascó y rascó durante un momento y... siiiiii, aquí tengo polvos mágicos para muuucho tiempo, se los roció al trol y lo empequeñeció asta que pudo salir por donde llegaron los dos gnomos. El camino fue más corto de lo esperado, en la entrada de la cueva, estaban todos los vecinos de la aldea esperando la llegada del grupo con una fiesta por todo lo alto, ya que Eva había salido antes a explicar todo lo sucedido, y así no asustar a todo el mundo, el efecto de los polvos mágicos de hada desaparecieron al poco rato y todos pudieron disfrutar de la fiesta de la cosecha que tanto habían estado esperando, y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Ahhh, por cierto, ¿ya habéis visto al hada?, ¿no?, pues entonces es que no os habéis fijado bien, acaba de pasar por aquí ahora mismo¡¡¡¡, bueno.., no pasa nada, otra vez será, fijaos muy bien para la próxima vez, seguro que conseguís verla....
martes, 11 de octubre de 2011
ENCUENTROS ENTRE SUEÑOS...
Cuando cae la lluvia se encienden los faroles del universo al verte parar en el escaparate de la esquina, tu cara mojada brilla a la luz de las estrellas fugaces, mientras sonríes al verme cuando te miro desde mi ventana tras los cristales, me sorprendo por tu sonrisa pícara, te la devuelvo con un guiño y tú me correspondes con un gesto, dejo caer la cortina y bajo a toda velocidad, no te veo. En la esquina descubro en el último segundo el reflejo de tu vestido, salgo corriendo a tu encuentro, me esperas en la puerta de al lado del estanco, la que está un poco más escondida... allí nos fundimos en uno solo... entre sollozos caemos al suelo, dentro , en el portal oscuro y húmedo nos desgarramos sin coger casi aliento, el corazón late a mil, manos por todas partes acarician cada centímetro de nuestra piel...
Desde mi ventana continuo soñando despierto, cada vez que te veo pasar caminando por la calle, en el barrio de antaño, donde las luces de las farolas parecen estrellas fugaces y su luz iluminan mis pesares, mientras cae la lluvia tras los cristales... dejo caer la cortina ... apago la luz, desaparezco entre las sombras y me hundo en mi cama fría y sola, para continuar soñando que un día saldré corriendo a la calle tras ese gesto de amor incondicional. Cierro los ojos, ya casi duermo... mientras una imagen tuya me embarga de luces anaranjadas llenas de puntitos verdes y dorados... recorro mi piel mentalmente mientras imagino tus suaves manos sobrepuestas haciendo el mismo recorrido, una y otra vez, hasta que me quedo dormido con el dulce sabor de las ilusiones del corazón lleno, de pasión y amor verdadero, te quiero mi bien...
Desde mi ventana continuo soñando despierto, cada vez que te veo pasar caminando por la calle, en el barrio de antaño, donde las luces de las farolas parecen estrellas fugaces y su luz iluminan mis pesares, mientras cae la lluvia tras los cristales... dejo caer la cortina ... apago la luz, desaparezco entre las sombras y me hundo en mi cama fría y sola, para continuar soñando que un día saldré corriendo a la calle tras ese gesto de amor incondicional. Cierro los ojos, ya casi duermo... mientras una imagen tuya me embarga de luces anaranjadas llenas de puntitos verdes y dorados... recorro mi piel mentalmente mientras imagino tus suaves manos sobrepuestas haciendo el mismo recorrido, una y otra vez, hasta que me quedo dormido con el dulce sabor de las ilusiones del corazón lleno, de pasión y amor verdadero, te quiero mi bien...
sábado, 8 de octubre de 2011
AMOR EN MIS SUEÑOS...
¿Cuando desaparecerá el rocío salado de mis ojos enrojecidos?, quien sabe... cada gotita resbala por la mejilla deslizándose hasta llegar a mis labios carnosos, sal con sabor a lágrima, trago saliva y duele... dejo entre ver una leve sonrisa al observarte pasear por el parque al atardecer... me encojo de hombros y pienso en ese instante, imagino momentos de pasión, segundos de gloria entre tus brazos, deja caer como sin querer una disculpa para acercarme a ti... lo necesito como el respirar... como el recorrer de la brisa por tu cuerpo marcado bajo ese vestido de gasa casi transparente, tu pelo se deja vencer al ritmo de tu movimiento de caderas, como indicando las pautas de un compás eterno en la inmensidad de tus ojos color azabache... te esperaré siempre... no tardes, aquí casi hace frío...
Miro en mí tu futuro de pitonisa, salgo de mi ser y busco palabras de consuelo. Mi viaje astral comienza donde asoman tus sueños, me acerco a tus desvelos a hurtadillas, escondido dentro de tus pesares más absurdos, descansa mi bien, que yo estoy velando mientras duermes, sueña con migo esta noche... yo lo hago con tigo a cada instante... tu aroma llena toda la estancia de esencias a flores frescas recién cortadas... me impregno de ellas haciendo un elixir eterno, casi denso, ya te dejo descansar... disfruta de tu letargo forzado para el cuerpo gastado, muerte en vida mientras desconectas tus sentidos conscientes, solo sueños en tu mente alborotada, revuelta por los acontecimientos de un día a día obligado... relájate y vuelve mañana... te lo suplico... no me abandones en mis sueños...
Dicho queda, pormilaber.
Miro en mí tu futuro de pitonisa, salgo de mi ser y busco palabras de consuelo. Mi viaje astral comienza donde asoman tus sueños, me acerco a tus desvelos a hurtadillas, escondido dentro de tus pesares más absurdos, descansa mi bien, que yo estoy velando mientras duermes, sueña con migo esta noche... yo lo hago con tigo a cada instante... tu aroma llena toda la estancia de esencias a flores frescas recién cortadas... me impregno de ellas haciendo un elixir eterno, casi denso, ya te dejo descansar... disfruta de tu letargo forzado para el cuerpo gastado, muerte en vida mientras desconectas tus sentidos conscientes, solo sueños en tu mente alborotada, revuelta por los acontecimientos de un día a día obligado... relájate y vuelve mañana... te lo suplico... no me abandones en mis sueños...
Dicho queda, pormilaber.
martes, 4 de octubre de 2011
Sepelio de mi abuelo (continuación de la primera parte)
Cada vez más y más cerca estaba, ya solo dos personas delante de mi, yo miraba de erre ojo a padre, el no me soltaba el hombro, menos mal, no llego a ver nada, menudo alivio... pero sin más, me veo elevar, era mi padre que cojió de las axilas, me puso en el sitio y altura correctos, que imagen¡¡¡,jamás podre olvidarla, esa carita sumida, de un color pálido algo amarillento, los ojitos casi cerrados, dejaban entre ver un destello de brillo apagado, el lavio inferior mordido, como no queriéndose retirar de este mundo, una última bocanada de dulce aire recorrió esos pulmones secos de tanto tabaco quemado. Del mismo modo llegué al suelo, continuo caminando en esa fila fría y callada, un último adiós obligado se quedó grabado en mi mente para el resto de mis días...
Me sentaron en una silla de madera dura con el respaldo arqueado, los pies colgando, el trajecillo estirado, el brillo de mis zapatos se movían con un balanceo colgado, el lazo de los cordones bien apretado y perfectamente cuadrado en su justo lugar. Miro a todos lados, queriendo reconocer a quien más me reconforte, pero nada, solo caras de vista lejana, la habitación se me hacía estrecha, casi asfixiante, el nudo de la diminuta corbata me apretaba con fuerza la garganta, notaba las manos algo frías y sudadas. Quieto sin moverme demasiado, no sea que me obliguen a entrar en esa fila de reos, hubiera preferido recordarle como siempre, sin rodeos ni malos entendidos, directo como lo sentía...
Una mano tocó mi hombro, miré a mi izquierda con temor, vaya¡¡¡¡, era mi tío que me reclamaba indicándome salir fuera, yo acepté con gusto deseoso de huir de ese embrollo cuanto antes... me puse en pie cabizbajo, queriendo guardar las formas, sigilósamente fui deslizándome por la sala hasta llegar al pasillo, alfinal de este estaba la puerta, entre abierta parecía una luz al fondo del tunel, esperanzado llegé a ella, la abrí, y salí al porche del patio intrior con la cara diferente creo, mi tio sonrreia sabiendo el mal trago que había pasado.
Allí fuera todo eran murmulos de mayores, mis primos todavía no habían llegado, vivían al otro lado y era época de cosecha, seguramente estaban algo atareados y ya no cabían las prisas, yo me encontraba solo, con tanto gigante sordo, necesitaba alguien de mi idioma de niño, ellos no saben de nuestras formas sencillas, son baratos en sus conversaciones, solo hablan del duro trabajo, de lo mal que siempre andan las cosas, de política barata, delos campos astiados, de las subenciones del estado, de esas cosasque en realidad a nadie interesan y ni comprenden en realidad. Nosotros los niños hablamos de cosas de más altura, donde va a parar, no necesitamos apariencias de sabio mengüado, ni de altezas vanas, solo jugamos a ser mayores en un mundo hecho para los medianos de talla y de espíritu.
Algo aburrido pero un poco más tranquilo me dirijo del patio a la calle por esos portones de madera, hechos para que por ellos cupiesen los carros llenos de paja para las camas de las bestias, se abría una sola hoja para tener otras luces en el interior del caserón labriego. La acera era algo estrecha, por la carreterilla principal pasaban jinetes al galope en sus bastos caballos de tiro, carros a rebosar de alfalfa, trigo, o remolacha azucarera... otros a pie con el azadón al hombro, o con un cestillo de mimbre para recojer algunas frutas, lechugas o patatas para el sustento diario, me llegan saludos de todas partes por quienes no conocía de nada, pero en esos pueblos ya se sabe que todos te conocen y tu no sabes de nadie.
La brisa suave mecía las ramas de los árboles de la plaza, en ella una cabina telefónica de esas de monedas, junto a esta una hilera de chopos daban sombra en la época estival. Más al fondo un pequeño tenderete de hormigón y madera en su tejado hacía las veces de escenario en las fiestas patronales, allá por mediados del mes de Junio creo si no mal recuerdo, en ambos lados unos bancos de madera teñida adornaban ese paisaje digno de cualquier pintor, cosa que jamás entendí, si la sombra estaba en los chopos.. por qué los bancos estaban al raso?, cosas de los arquitectos del ayuntamiento, que como ellos no se sientan al sol... pues unos bancos bajo esos estupendos árboles no vendría nada mal, y esto lo dice un niño de a penas ocho o nueve años... De toda aquella fotografía me llamaba la atención especialmente una fuentecilla de un solo caño, en ella abrevaban los animales tras su trabajo diario, en un lado de la fuente y separado de estos, un ricón muy especial pensado para lavar la ropa a mano, en esta zona las mujeres sacudían con esfuerzo las telas enjabonadas para sacar de ellas todo ese sudor obligado en los campos leoneses de antaño.
Me sentaron en una silla de madera dura con el respaldo arqueado, los pies colgando, el trajecillo estirado, el brillo de mis zapatos se movían con un balanceo colgado, el lazo de los cordones bien apretado y perfectamente cuadrado en su justo lugar. Miro a todos lados, queriendo reconocer a quien más me reconforte, pero nada, solo caras de vista lejana, la habitación se me hacía estrecha, casi asfixiante, el nudo de la diminuta corbata me apretaba con fuerza la garganta, notaba las manos algo frías y sudadas. Quieto sin moverme demasiado, no sea que me obliguen a entrar en esa fila de reos, hubiera preferido recordarle como siempre, sin rodeos ni malos entendidos, directo como lo sentía...
Una mano tocó mi hombro, miré a mi izquierda con temor, vaya¡¡¡¡, era mi tío que me reclamaba indicándome salir fuera, yo acepté con gusto deseoso de huir de ese embrollo cuanto antes... me puse en pie cabizbajo, queriendo guardar las formas, sigilósamente fui deslizándome por la sala hasta llegar al pasillo, alfinal de este estaba la puerta, entre abierta parecía una luz al fondo del tunel, esperanzado llegé a ella, la abrí, y salí al porche del patio intrior con la cara diferente creo, mi tio sonrreia sabiendo el mal trago que había pasado.
Allí fuera todo eran murmulos de mayores, mis primos todavía no habían llegado, vivían al otro lado y era época de cosecha, seguramente estaban algo atareados y ya no cabían las prisas, yo me encontraba solo, con tanto gigante sordo, necesitaba alguien de mi idioma de niño, ellos no saben de nuestras formas sencillas, son baratos en sus conversaciones, solo hablan del duro trabajo, de lo mal que siempre andan las cosas, de política barata, delos campos astiados, de las subenciones del estado, de esas cosasque en realidad a nadie interesan y ni comprenden en realidad. Nosotros los niños hablamos de cosas de más altura, donde va a parar, no necesitamos apariencias de sabio mengüado, ni de altezas vanas, solo jugamos a ser mayores en un mundo hecho para los medianos de talla y de espíritu.
Algo aburrido pero un poco más tranquilo me dirijo del patio a la calle por esos portones de madera, hechos para que por ellos cupiesen los carros llenos de paja para las camas de las bestias, se abría una sola hoja para tener otras luces en el interior del caserón labriego. La acera era algo estrecha, por la carreterilla principal pasaban jinetes al galope en sus bastos caballos de tiro, carros a rebosar de alfalfa, trigo, o remolacha azucarera... otros a pie con el azadón al hombro, o con un cestillo de mimbre para recojer algunas frutas, lechugas o patatas para el sustento diario, me llegan saludos de todas partes por quienes no conocía de nada, pero en esos pueblos ya se sabe que todos te conocen y tu no sabes de nadie.
La brisa suave mecía las ramas de los árboles de la plaza, en ella una cabina telefónica de esas de monedas, junto a esta una hilera de chopos daban sombra en la época estival. Más al fondo un pequeño tenderete de hormigón y madera en su tejado hacía las veces de escenario en las fiestas patronales, allá por mediados del mes de Junio creo si no mal recuerdo, en ambos lados unos bancos de madera teñida adornaban ese paisaje digno de cualquier pintor, cosa que jamás entendí, si la sombra estaba en los chopos.. por qué los bancos estaban al raso?, cosas de los arquitectos del ayuntamiento, que como ellos no se sientan al sol... pues unos bancos bajo esos estupendos árboles no vendría nada mal, y esto lo dice un niño de a penas ocho o nueve años... De toda aquella fotografía me llamaba la atención especialmente una fuentecilla de un solo caño, en ella abrevaban los animales tras su trabajo diario, en un lado de la fuente y separado de estos, un ricón muy especial pensado para lavar la ropa a mano, en esta zona las mujeres sacudían con esfuerzo las telas enjabonadas para sacar de ellas todo ese sudor obligado en los campos leoneses de antaño.
Sabores de antaño... Titulo de la obra, con su primera parte y comienzo sepelio de mi abuelo lo
Pasa la luz a través de los cristales, se refleja en mi cama, como dibujando su figura, juego con mi mano a cortarla, despacio... una y otra vez, asta notar su movimiento, la sombra la persigue incesante , que boba, nunca la atrapa. Un viejo reloj de pared marca las pautas, su típico sonido nos une, todavía hoy en día lo escucho,me trae malos recuerdos con sabor a vinagre y madera. El tic tac, es inconfundible, metido en mi memoria se hace eterno, tranquilizador si cabe, familia, infancia, navidad, frío, nieve, pueblo, campo...
El sonido del caminar por la vieja casa de suelos de madera de la de antes, tablas a golpe de martillo clavadas, chirriantes serrines compactos. Desde mi cama, cuando se hace la noche, se puede ver la luz entre esas maderas, como timbres en el tiempo, dejando caer en nuestros sueños lo más antiguo de los recuerdos, añejos, casi olvidados, pero certeros en nuestras costumbres acaudaladas. Si imaginamos el momento, podremos entender las cosas de nuestro tiempo, el porqué, o el qué no, son costumbres de antaño, desde los viejos tiempos, de cuando todo sabía a madera, pimentón agridulce y terruño.
Todavía puedo ver a mis ancestros recorrer todo el terreno, a lomos de la yegua, rubia de nombre, y nerviosa de mote, lista como la que más, asta sabía abrir el portón de la entrada, pero no recordaba lo que enganchado llevaba, y contra el esquinazo lo estrellaba, dejando esas marcas, que todavía están presentes. Recuerdo a los más pequeños correteando, jugando con un palo y una cuerda colgando, haciendo las veces de látigo, para imitar quien sabe , si al llanero solitario, de esas series americanas, que se dejaban mal ver en los televisores en blanco y negro, a los labradores sesgar las vidas de los pobres trigos, para poder hornear después de convertido en harina, ese pan antiguo, de leña en su horno metido. A todos ellos, sin excepción llevo, metidos en mi corazón y mis más viejos recuerdos, de esa época en que los niños dejan de serlo, para no llegar a ser mayores, quien sabe, si nunca en su vida.
La casa era enorme, la fachada de adobe y piedra, grandes estancias, frescas, oscuras, llenas de recuerdos, de fotos de vírgenes y nietos, de sabor a pueblo, de olores a campo cultibado, a trigo recién trillado. Corredores en la segunda planta nos llevan a otras abitaciones, dormitorios los llaman, donde se duermen esas siestas de verano sofocado. En la planta baja, la cocina de carbón, de las que ya no se hacen, calentitas en invierno, dejando los cristales chorreando de sudor, de calor humano,de esos vahos, a comida de pueblo, hirviendo en esas hollas de cobre, o de barro de alfarero mañoso, que puestas en esos fuegos nos dan el confor y sacian el apetito, volviendo loco al más civil de los urbanitas. Ala izquierda de la cocina, sin necesidad de salir de ella si no se desea, se encuentra la habitación más fria de la casa, la llamaban la fresquera, allí la fruta sabía distinto, comorecién tomada del arbol, con todo su sabor guardado, pegada a la pared de la derecha, una cama donde dormir a pierna suelta en pleno verano.
El patio intrior era grandioso, todo solado de hormigón, a la izquierda, los establos, donde descansaban las bestias tras el duro trabajo. Sobre estos, el granero, donde se guardaba la alfalfa en balas perfectamente ordenadas, desde un agujero estudiado, se dejaba caer justo encima del pesebre el alimento de esos animales hambrientos. Siguiendo esa fachada acia el norte, el gallinero, enorme y alto, lleno de palos en horizontales lineas, en el suelo tras unas maderas cavalmente colocadas ,los nidos de las ponedoras.
En el fondo del patio estaba el taller de las herramientas, donde estaba aparcada la máquina limpiadora, qe hacía las veces de trillo, funcionaba a base de cribas que iban limpiando la mies, hasta dejarla limpia y separada del resto de impurezas, funcionaba con un motor de gasolina, improvisado con una bomba de sacar agua, adaptándola con inteligencia rural. En la pared todo tipo de herramientas colocadas sobre un mural de madera, en las tardes de siesta, recuerdo a mi abuelo, que era de poco dormir, como picaba la güadaña mientras el resto dormían plácidamente, o si no, se ponía a sacarle brillo a su viejo redoblante de metal y piel, dejándolo reluciente ast ahacer casi daño a la vista cuando bajo el sol ensayaba sus redobles y paloteos con habilidad de un maestro de lo s de antes, cuando el pan era amarillo y el franquismo hacía de las suyas entre los hombres buenos.
A la dercha del taller y bajo el fresco suelo, se encontraba la bodega, en su entrada un pequeño horno para hacer el pan diario dominaba la estáncia, justo a la entrada y un poco a la izquierda, tras él, la puerta de esa bodega, en su interior no encontamos con dos o quizá tres cubas de vino y una pequeña para hacer el vinagre, transformada años despues en alacena y despiece del cerdo en su matanza por navidades. El suelo se puso con hormigón para quitar el polvillo de la tierra, se secaron las cubas y de adorno quedaron, ya no merecía la pena guardar sus caldos, en la cooporativa te lo traias cuando quisieras. Se cerró un buen día la puerta y no se abría demasiado, como si se supiera de ante mano que su labor había finalizado y ya era hora de su descanso...
Saliendo de la bodega y mirando a la izquierda, la habitación donde se cogaban los chorizos , lomos costillares y jamones para su cura, en el fondo una chimenea con unas baras en lo alto para colgar en ellas lo que se quisiera ahumar, que es costumbre en Leon, dar ese toque en el sabor un tanto especial, se hacía humo con no sé muy bien que ramas o arbustos, ahogádolos sin que llegasen a arder para de este modo sacarle el humo y llenar esa chimenea para el ahumado de lo allí colgado. Lo que recuerdo desde siempre, es la antena de televisión puesta en el fondo del tejado, erguida ante el cielo para que se viese el baloncesto en esa tele en blanco y negro de aquellos años. A mi abuelo le encantaba ese deporte, es lógico , él era de una estatura considerable, espigado y seco en sus facciones, de habla directa y llana, sin tapujos ni tonterías, con pocos radeos en lo que viniese a bien decir. Aunque cariñoso y amable para con los suyos, siempre andaba haciendo gracias, juegos de cartas y malabares con dos cucharas o con lo que pillase a mano.
El sonido del caminar por la vieja casa de suelos de madera de la de antes, tablas a golpe de martillo clavadas, chirriantes serrines compactos. Desde mi cama, cuando se hace la noche, se puede ver la luz entre esas maderas, como timbres en el tiempo, dejando caer en nuestros sueños lo más antiguo de los recuerdos, añejos, casi olvidados, pero certeros en nuestras costumbres acaudaladas. Si imaginamos el momento, podremos entender las cosas de nuestro tiempo, el porqué, o el qué no, son costumbres de antaño, desde los viejos tiempos, de cuando todo sabía a madera, pimentón agridulce y terruño.
Todavía puedo ver a mis ancestros recorrer todo el terreno, a lomos de la yegua, rubia de nombre, y nerviosa de mote, lista como la que más, asta sabía abrir el portón de la entrada, pero no recordaba lo que enganchado llevaba, y contra el esquinazo lo estrellaba, dejando esas marcas, que todavía están presentes. Recuerdo a los más pequeños correteando, jugando con un palo y una cuerda colgando, haciendo las veces de látigo, para imitar quien sabe , si al llanero solitario, de esas series americanas, que se dejaban mal ver en los televisores en blanco y negro, a los labradores sesgar las vidas de los pobres trigos, para poder hornear después de convertido en harina, ese pan antiguo, de leña en su horno metido. A todos ellos, sin excepción llevo, metidos en mi corazón y mis más viejos recuerdos, de esa época en que los niños dejan de serlo, para no llegar a ser mayores, quien sabe, si nunca en su vida.
La casa era enorme, la fachada de adobe y piedra, grandes estancias, frescas, oscuras, llenas de recuerdos, de fotos de vírgenes y nietos, de sabor a pueblo, de olores a campo cultibado, a trigo recién trillado. Corredores en la segunda planta nos llevan a otras abitaciones, dormitorios los llaman, donde se duermen esas siestas de verano sofocado. En la planta baja, la cocina de carbón, de las que ya no se hacen, calentitas en invierno, dejando los cristales chorreando de sudor, de calor humano,de esos vahos, a comida de pueblo, hirviendo en esas hollas de cobre, o de barro de alfarero mañoso, que puestas en esos fuegos nos dan el confor y sacian el apetito, volviendo loco al más civil de los urbanitas. Ala izquierda de la cocina, sin necesidad de salir de ella si no se desea, se encuentra la habitación más fria de la casa, la llamaban la fresquera, allí la fruta sabía distinto, comorecién tomada del arbol, con todo su sabor guardado, pegada a la pared de la derecha, una cama donde dormir a pierna suelta en pleno verano.
El patio intrior era grandioso, todo solado de hormigón, a la izquierda, los establos, donde descansaban las bestias tras el duro trabajo. Sobre estos, el granero, donde se guardaba la alfalfa en balas perfectamente ordenadas, desde un agujero estudiado, se dejaba caer justo encima del pesebre el alimento de esos animales hambrientos. Siguiendo esa fachada acia el norte, el gallinero, enorme y alto, lleno de palos en horizontales lineas, en el suelo tras unas maderas cavalmente colocadas ,los nidos de las ponedoras.
En el fondo del patio estaba el taller de las herramientas, donde estaba aparcada la máquina limpiadora, qe hacía las veces de trillo, funcionaba a base de cribas que iban limpiando la mies, hasta dejarla limpia y separada del resto de impurezas, funcionaba con un motor de gasolina, improvisado con una bomba de sacar agua, adaptándola con inteligencia rural. En la pared todo tipo de herramientas colocadas sobre un mural de madera, en las tardes de siesta, recuerdo a mi abuelo, que era de poco dormir, como picaba la güadaña mientras el resto dormían plácidamente, o si no, se ponía a sacarle brillo a su viejo redoblante de metal y piel, dejándolo reluciente ast ahacer casi daño a la vista cuando bajo el sol ensayaba sus redobles y paloteos con habilidad de un maestro de lo s de antes, cuando el pan era amarillo y el franquismo hacía de las suyas entre los hombres buenos.
A la dercha del taller y bajo el fresco suelo, se encontraba la bodega, en su entrada un pequeño horno para hacer el pan diario dominaba la estáncia, justo a la entrada y un poco a la izquierda, tras él, la puerta de esa bodega, en su interior no encontamos con dos o quizá tres cubas de vino y una pequeña para hacer el vinagre, transformada años despues en alacena y despiece del cerdo en su matanza por navidades. El suelo se puso con hormigón para quitar el polvillo de la tierra, se secaron las cubas y de adorno quedaron, ya no merecía la pena guardar sus caldos, en la cooporativa te lo traias cuando quisieras. Se cerró un buen día la puerta y no se abría demasiado, como si se supiera de ante mano que su labor había finalizado y ya era hora de su descanso...
Saliendo de la bodega y mirando a la izquierda, la habitación donde se cogaban los chorizos , lomos costillares y jamones para su cura, en el fondo una chimenea con unas baras en lo alto para colgar en ellas lo que se quisiera ahumar, que es costumbre en Leon, dar ese toque en el sabor un tanto especial, se hacía humo con no sé muy bien que ramas o arbustos, ahogádolos sin que llegasen a arder para de este modo sacarle el humo y llenar esa chimenea para el ahumado de lo allí colgado. Lo que recuerdo desde siempre, es la antena de televisión puesta en el fondo del tejado, erguida ante el cielo para que se viese el baloncesto en esa tele en blanco y negro de aquellos años. A mi abuelo le encantaba ese deporte, es lógico , él era de una estatura considerable, espigado y seco en sus facciones, de habla directa y llana, sin tapujos ni tonterías, con pocos radeos en lo que viniese a bien decir. Aunque cariñoso y amable para con los suyos, siempre andaba haciendo gracias, juegos de cartas y malabares con dos cucharas o con lo que pillase a mano.
jueves, 29 de septiembre de 2011
Esperanzas agónicas a pellizcos.
( 1 )Atragantado por gotitas saladas me deslizo por el pesar de mis desvelos, aguanto el tipo pensando en mis deseos de futuro imperecedero, descanso en el regazo de los tormentos indeseados, alcanzo mi meta pensando en el destino, apabullado por los echos , camino adelante mirando al suelo mojado y frío, solo alzando la vista al horizonte entre abierto. Cánticos al universo desértico de unos pocos alientos helados... descanso eterno de mis pesares en el ancestro de lo más oculto de mis temores... espero paciente esa llegada del mesías en forma de guitarra... que no tarde... solo eso espero. dicho queda, pormilaber.
( 2 ) Atravesando gargantas de valles angostos y gélidos, desliz de una pasión aguda, casi dolida... alivio pasajero de un olvido marchito en lo más profundo de mis recuerdos desaparecidos casi al completo,renovado por un soleado paraje de verdes lunas y arboles de ramas anaranjadas y corteza a picotazos dorada... ósculos de verdad corpórea acompañada, cantares dulces en tímpanos acostumbrados al sonido armonizado y culto en sus notas, repiqueteo de unos atabales tensos afinados, sonoros en la lejanía de un lamento antiguo como el universo... Vacío en las sombras perseguidoras de sueños certeros... agradecido de tantos dones en un tic tac a destiempo... agradecido , si, pero eterno... dicho queda, pormilaber.
( 3 ) Descanso eterno de unos huesos aporreados por el incomprendido del destino adverso, casas arruinadas repletas de lamentos hondos, profundos en la angustia de un llanto interno, oculto por unas letras retorcidas y varadas en el fango de lo oculto de los pensamientos... pasión forzada y discreta, de un caminar pesado y lento... dolor contrariado por caricias de pasión verdadera, casi romántica, tierna y dulce al tiempo que sincera y armoniosa. Apartado de la senda eventual de la vida acompañada de amistades de antaño y retomadas al gusto de los recuperados hermanados... sonrisas soslayadas y tímidas de regocijo por percibir brazos abiertos y corazones caldeados de amor verdadero, agradecido por recordar lo ya sospechado y deseado. Dicho queda, pormilaber.
( 4 ) Saludar al destino cuando pase por delante de mis narices, hacerle una reverencia mientras le guiño un ojo quitándome el sombrero, hacerle burla si es preciso, para poder continuar pateándole el culo a la vida. Pulso de guerreros titánicos es el porvenir de unos pocos humanos con tendencias de avestruz renegada y calva, garras de águila joven, afiladas como cuchillas de barbero, que desgarran gargantas de fe inocente arraigada a su tiempo desconsolada por perder. Alertas de distintivos multicolores en la frente del tiempo peregrino e incierto, lazo anudado en una atadura inseparable entre cordones de dogmas pasados de moda, sin juicios ni sentencias, solo lo que se debe hacer con una estrechada de manos... dicho queda, pormilaber
( 5 ) Alzado en oteros de desespero y soledad admitida a forces de esta vida fea y desoladora, alcanzo mi futuro con la vista puesta en un punto a lo lejos, es la vida que se escapa, corre despavorida ante los entuertos de caminos angostos y oscuros, tenebrosos y fríos, nebulosos y húmedos. Detenido en un salto en el tiempo me encuentro, hueco por dentro, sereno por fuera, alentado por un sueño, ahogado por el tiempo, muerto en vida mi alma y mi ser eterno, calcinado por un beso secreto en la oscuridad de mis sueños... asaltado por amor imperecedero en el minutero de ese reloj que es la vida, el destino sus agujas, y la esperanza su cadena de oro macizo, démosle cuerda entre todos, una vueltecita cada uno de nosotros, solo eso pido... quizá de esta manera el mundo no se detenga... dicho queda, pormilaber.
( 6 ) Despojos en el alma herida te hacen restaurar tus ansias de ave fénix, ilusiones de perro apaleado por la triste y afixiante vida pasada te obligan, te empujan casi a padecer secuelas de mente y ánima desconsolados, reclamo lo que es mío por ley de vida, mi libertad. Mañana me dejo caer por las salas con mesas sonoras por mazas de madera aporreadoras de destinos, togas de cuervos ansiosos de libertades ajenas, una rúbrica sobre un pedazo de papel timbrado, eso es lo que desata las cuerdas de humo legal en mis manos amoratadas y frías. Ilusiones de futuro albergan mis pensamientos más internos e íntimos a un tiempo, serenidad esperada por dentro y por fuera, calma, sosiego apaciguador de mis soledades armonizadas por quienes me aman, los siento dentro de mi corazón, a borbotones emano agradecimientos y llantos de de felicidad, no sería nada de mí si no tuviera cerca de mi a familia y amigos, a todos mil y una vez más, GRACIAS¡¡¡¡¡, ¡¡¡VIVE LAVIDA¡¡¡¡, dicho queda, pormilaber.
( 7 ) En momentos difíciles de nuestra vida el corazón nos ahoga cerrándose en un puño de espino, clavándose las espinas y dejando caer gota a gota todo nuestro ser de rojo fuego. Un paso atrás y ver la situación desde otra perspectiva, eso te ayuda de momento, pero al final terminas viendo demasiado y la mente se te torna como una nube gris, las ideas te aprietan en las sienes, un nudo en la garganta no te deja tragar saliva, la boca se seca pegándose la lengua en el paladar, la colilla del pitillo te arranca la piel si no tienes cuidado al quitarlo de tus quebrados labios, escozor en los ojos continuo indica agotamiento, penumbra en el chi de la vida, eso es ansiedad en la agonía... dicho queda, pormilaber.
martes, 27 de septiembre de 2011
PESADILLA SOCIAL Y HUMANA...
Saca corchos de cristal que retuerces las almas de los desvalidos, débiles de voluntad, que en esa lacra caen... se llama droga, segadora de livertades a sueldo de un destino incierto, dinero fácil y rápido, peligros de entre los muertos vivientes,zombis repletos de pinchazos parcheados por el consumo sin freno, desvaríos de unos pocos, avandono de lo más primario de otros cuantos incautos cegados por un mono con brazos largos y fuertes, claustro de mentes sin voluntad ni sentir sentidos... Sentimiento de caída libre a un vacío oscuro y tenebroso, sin fondo, sin fin de entre las entrañas de una tierra yerma de vida y esperanzas, esperanzas perdidas de volver a ser simplemente... personas¡¡¡. Enganchados a un zumo de color naranja llamado metadona, dosis de vida lenta a borbotones de desconsuelo,esperanzas por un amanecer nocturno en medio de la nada de la mente humana... dicho queda, pormilaber.
domingo, 18 de septiembre de 2011
esos ojos azules....
Con María de nombre, motorizada de por vida, de azules ojos y mirada triste, sabedora de que su vida cambiar debe. Calcula su estancia, remueve su alma, acude a quien en realidad quiere, pensando en que ese querer, recíproco es, y en realidad razón tiene, pero no en la intensidad ni el modo....
Su vida llena de altibajos, producidos por su mala cabeza, siempre hizo lo que la vino en gana, hasta que la misma vida y su poca administración, abocada se ve a aguantarse en su estancia, deseosa de retornar a su anterior modo de vivir su vida, pero amiga mía, espabila y rauda, que no siempre todo con parné se saca, que el querer y la amistad, con el corazón se ganan, y tu lo tienes bien grande... aunque a veces quieras mostrar que de piedra eres, y tu bien sabes que en realidad de pan mojado lo tienes.
Abriendo la boca muchas veces a destiempo, sin darse cuenta que en casa ajena se encuentra, y que de la livertad al livertinaje un solo paso hay, auque la libertad en dicha posada... la dan quienes dueños de ella son. Comedora avida de lo más bueno, en cantidades suficientes, pero a destiempo, y viva prueba de ello es, dada su espesura en cuerpo y alma, redondeada por ambos costados, tendida por la mala suerte, de una caida desafortunada, esperando que esa herida frague en seguida, aunque la del corazón es más dificil su restauración. he dicho, pormilaber.
Su vida llena de altibajos, producidos por su mala cabeza, siempre hizo lo que la vino en gana, hasta que la misma vida y su poca administración, abocada se ve a aguantarse en su estancia, deseosa de retornar a su anterior modo de vivir su vida, pero amiga mía, espabila y rauda, que no siempre todo con parné se saca, que el querer y la amistad, con el corazón se ganan, y tu lo tienes bien grande... aunque a veces quieras mostrar que de piedra eres, y tu bien sabes que en realidad de pan mojado lo tienes.
Abriendo la boca muchas veces a destiempo, sin darse cuenta que en casa ajena se encuentra, y que de la livertad al livertinaje un solo paso hay, auque la libertad en dicha posada... la dan quienes dueños de ella son. Comedora avida de lo más bueno, en cantidades suficientes, pero a destiempo, y viva prueba de ello es, dada su espesura en cuerpo y alma, redondeada por ambos costados, tendida por la mala suerte, de una caida desafortunada, esperando que esa herida frague en seguida, aunque la del corazón es más dificil su restauración. he dicho, pormilaber.
Recuerdos musilocos ampliados. (1-11-2011)
Recuerdos lejanos me hacen ver al pianista estirando al máximo sus dedos contrarios para alcanzar ese acorde imposible, al frotad@r de cuerdas deslizando a velocidad de vértigo su mano de grave a agudo... acertando a duras penas el punto exacto... que con su arco a dobles cuerdas hace vibrar los corazones humanos, a los metales afinando con sus labios ese agudo infernal contra la boquilla de duro y frío metal... enrojeciendo todas sus facciones haciendo mella en sus labios , a l@s chupadores de cañas esforzándose por tapar a gran velocidad esos agujeros... y a esos dedos mover llaves sin parar al tiempo que hacen vibrar esa madera contra madera en sus boquillas, a esas plateadas traveseras de postura especial... resoplando por ese orificio ideal mientras llaves destapan almohadillas en el momento exacto, a ese fuelle abrir y cerrar aire al tiempo que con su diestra acaricia teclas mientras que con la siniestra palpa botones para el cambio de octava o quien sabe que... al aporreador de parches tañer con cuidado para no entorpecer con su ruido atronador el son del resto de sus compañeros y así entre todos amenizarnos esos ratitos... a manos de un director altivo y soñador en su tiempo... casi un genio, inventor de un sistema que de colores llenó nuestra existencia y que todavía perdura esa esencia, en el recuerdo de unos trota músicos de corazón bueno y puro... a esas almas errantes que deambulaban por los escenarios ayudando con sus vítores a unos niños que parecían hombres a interpretar lo que profesionales tardaban vidas... a todos ellos recuerdo allá en la lejanía de mis sensaciones, en lo más hondo de mi corazón repleto de recuerdos lejanos musilocos... dicho queda, pormilaber.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)