Recuerdos lejanos me hacen ver al pianista estirando al máximo sus dedos contrarios para alcanzar ese acorde imposible, al frotad@r de cuerdas deslizando a velocidad de vértigo su mano de grave a agudo... acertando a duras penas el punto exacto... que con su arco a dobles cuerdas hace vibrar los corazones humanos, a los metales afinando con sus labios ese agudo infernal contra la boquilla de duro y frío metal... enrojeciendo todas sus facciones haciendo mella en sus labios , a l@s chupadores de cañas esforzándose por tapar a gran velocidad esos agujeros... y a esos dedos mover llaves sin parar al tiempo que hacen vibrar esa madera contra madera en sus boquillas, a esas plateadas traveseras de postura especial... resoplando por ese orificio ideal mientras llaves destapan almohadillas en el momento exacto, a ese fuelle abrir y cerrar aire al tiempo que con su diestra acaricia teclas mientras que con la siniestra palpa botones para el cambio de octava o quien sabe que... al aporreador de parches tañer con cuidado para no entorpecer con su ruido atronador el son del resto de sus compañeros y así entre todos amenizarnos esos ratitos... a manos de un director altivo y soñador en su tiempo... casi un genio, inventor de un sistema que de colores llenó nuestra existencia y que todavía perdura esa esencia, en el recuerdo de unos trota músicos de corazón bueno y puro... a esas almas errantes que deambulaban por los escenarios ayudando con sus vítores a unos niños que parecían hombres a interpretar lo que profesionales tardaban vidas... a todos ellos recuerdo allá en la lejanía de mis sensaciones, en lo más hondo de mi corazón repleto de recuerdos lejanos musilocos... dicho queda, pormilaber.
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