En los caminos oscuros hay antorchas que arden eternas
portadas por manos fieles, esas manos tocan los hombros caídos, los aprietan y
sonríen mientras los llantos no cesan, la paz llega al pecho desnudo y hueco,
en el pico una rama de olivo anuncia la dicha nueva, su aleteo es anunciador de
calores humanos que nos observan mientras sollozamos nuestras angustias, el
estómago se hunde agotando el aire en ese pecho vacío, ya no hay sudores ni
fuerzas, nos arrodillamos ante nosotros mismos pegando la barbilla en nuestro
pecho roto y todavía desnudo, frío…, del todo seco…, ya no quedan lágrimas,
desesperamos…, no vemos esa luz blanca, esa paloma eterna…, apretamos los
dientes con fuerza y maldecimos en vano sin encontrar respuestas. Pero no
estamos solos no, siempre esa vocecilla lejana resuena en nuestra castigada
mente, nos alivia despacio…, lejano es su llanto que por nosotros se guía, nos
busca para calentar nuestro lecho de muerte en vida, ya no hace frío en nuestra
soledad amarga por la impotencia, ya no vagamos a expensas del destino avaro.
Juntemos nuestras escasas fuerzas y caminemos a la par, yo te daré agua en los
desiertos solos, tú me escucharás en mis sueños rotos, y así seguiremos esas
sendas llamadas destino, nos bañaremos juntos en esas aguas llamadas vida…, ves
como llegan esas ilusiones?, ya se acercan para llenar nuestros pechos, no lo
ves?, son las palomas que lucen delante de nuestro camino, blancas e inmáculas,
serenas y de amor plenas, no desesperes Ángel bueno, que de allí donde caíste, un
vacío dejaste que no se llena con nada, no dejes otro hueco aquí en esta tierra
de mortales, sonríe de nuevo y llena nuestros corazones, que mi pecho ya
estalla por la dicha de tu amistad, aunque miles de kilómetros nos tracen la
existencia y millones de litros de salada agua pongan berreras…, nunca estarás
sola ni acurrucada en tus pesadillas provocadas por quienes de envidia mueren.
Que no corran por tus mejillas más gotas saladas, no tiembles, no sufras, no
mueras, Toma mi mano y levanta el vuelo, sube alto, traspasa el cielo de los
dioses, se libre de nuevo… dicho queda,
pormilaber.
Relatador de letras retorcidas y a veces amenizadas en la desconfianza de algunos vagos de mollera, acumulador de experiencias ajenas, a veces poco oportunas, inventor aventajado de relatos cortos.cuentacuentosss... , para niños grandes con andares de viejo.Amigable y ordenado en el habla, adicto a la oratoria escrita.
jueves, 5 de julio de 2012
viernes, 18 de mayo de 2012
CALOR SOLO
El suelo reseco se rompía bajo mis pies, la jornada había sido larga y el sol apretaba todavía con fuerza a pesar de estar atardeciendo. Las botas pesaban y la mochila tiraba hacia atrás mientras la espalda dolía incesante, el pañuelo lleno de polvo arañaba el cuello y escocía por el sudor reseco de todo el día, el sombrero retirado de su sitio da un falso frescor momentaneo. Al fondo ya se deja ver la casita de madera y paja donde pasar la noche, en la entrada, a su parte derecha, una especie de tronco cortado hacía las veces de asiento, la puerta entre abierta dejaba pasar una luz tenue que a penas dejaba ver el interior. Tras empujarla con cuidado y entrar pude ver con más claridad lo que su interior escondía, una mesa con tres sillas desiguales, una estantería, un camastro cerca de la pared y una lámpara de aceite colgada al lado de la ventana. La pesada canana es soltada sobre la mesa con cuidado de no perder ninguna bala, un machete afilado cuelga del cinturón de cuero curtido. El viejo fusil es apoyado cerca del cabecero de la cama para tenerlo a mano por si las circunstancias se ponen difíciles tenerlo a mano, quien sabe si algún animal hambriento se acercaría con sigilo para atraparme, yo por si acaso lo tengo todo a mano.
Tras refrescarme un poco preparo una cena ligera, poca cosa, unas judías enlatadas y un poco de carne acecinada, pero aquí cerca de la lumbre se está agusto. Nada mas terminar la cena preparé la cama, nada del otro mundo, una piel de bisonte que siempre llevaba con migo.
La mañana era fresca a pesar de los rayos solares que aunque tímidos se hacían notar y se agradecían, el aire puro llena los pulmones permitiendo que el aroma a naturaleza lo enbriage todo. Enla parte trasera se prepara la leña cortándola en trozos de a cuarto para que esa chimenea no deje de arder en ningún momento, un poco más a la izquierda un arbol que parecía haber sido puesto a propósito daba una sombra que llamaba a sentarse a su lado, desde allí se podía disfrutar de una vista magnífica de todo el páramo, tonos amarillos y verdosos no refrescaban esa sensación de sequedad en la respiración, aunque estaba en un oasis no podía dejar de sentir la abrasante arena bajo mis pies cansados..., ese recuerdo es imborrable por muchos años que pasen. me senté un rato en la entrada de la casa con un café caliente bien cargado mientras me secaba el sudor de la frente, menuda contradicción, pero el estómago agradece ese placer a pesar de la temperatura.
Unas ramas se movieron de repente, se cacudieron poniendo el corazón en un puño, heché mano a mi cinturón y de inmediato me di cuenta de que no estaba, lo dejé sobre la mesa, por un instante me setí desnudo, atemorizado..., a su vez vi con estupor como salía una silueta de mediana estatura..., me quedé petrificado, era un puma, esbelto y de un color amargo, su porte era firme y seguro. sabía de su potencial, se acercó a mi a unos diez o quizá doce metros..., me miró fijamente a los ojos, era una mirada de las que no se olvidan con facilidad, así nos quedamos cerca de medio minuto, yo tenía tenso hasta el último de mis músculos, era el momento , ahora o nunca, di ul salto hacia a trás volteándome sobre mi mismo, me levanté como un rayo y me metí en la casa cerrando con fuerza la puerta de madera. El felino se abalanzó sobre mi posición pero llegó tarde, la presa había escapado por los pelos. Amartillé mi viejo fusil y lo asomé por la rendija que había en la ventana que daba a la entrada pero ya no vi nada, solo sentía mi propia respiración y como bombeaba con fuerza mi corazón atemorizado.
Tras refrescarme un poco preparo una cena ligera, poca cosa, unas judías enlatadas y un poco de carne acecinada, pero aquí cerca de la lumbre se está agusto. Nada mas terminar la cena preparé la cama, nada del otro mundo, una piel de bisonte que siempre llevaba con migo.
La mañana era fresca a pesar de los rayos solares que aunque tímidos se hacían notar y se agradecían, el aire puro llena los pulmones permitiendo que el aroma a naturaleza lo enbriage todo. Enla parte trasera se prepara la leña cortándola en trozos de a cuarto para que esa chimenea no deje de arder en ningún momento, un poco más a la izquierda un arbol que parecía haber sido puesto a propósito daba una sombra que llamaba a sentarse a su lado, desde allí se podía disfrutar de una vista magnífica de todo el páramo, tonos amarillos y verdosos no refrescaban esa sensación de sequedad en la respiración, aunque estaba en un oasis no podía dejar de sentir la abrasante arena bajo mis pies cansados..., ese recuerdo es imborrable por muchos años que pasen. me senté un rato en la entrada de la casa con un café caliente bien cargado mientras me secaba el sudor de la frente, menuda contradicción, pero el estómago agradece ese placer a pesar de la temperatura.
Unas ramas se movieron de repente, se cacudieron poniendo el corazón en un puño, heché mano a mi cinturón y de inmediato me di cuenta de que no estaba, lo dejé sobre la mesa, por un instante me setí desnudo, atemorizado..., a su vez vi con estupor como salía una silueta de mediana estatura..., me quedé petrificado, era un puma, esbelto y de un color amargo, su porte era firme y seguro. sabía de su potencial, se acercó a mi a unos diez o quizá doce metros..., me miró fijamente a los ojos, era una mirada de las que no se olvidan con facilidad, así nos quedamos cerca de medio minuto, yo tenía tenso hasta el último de mis músculos, era el momento , ahora o nunca, di ul salto hacia a trás volteándome sobre mi mismo, me levanté como un rayo y me metí en la casa cerrando con fuerza la puerta de madera. El felino se abalanzó sobre mi posición pero llegó tarde, la presa había escapado por los pelos. Amartillé mi viejo fusil y lo asomé por la rendija que había en la ventana que daba a la entrada pero ya no vi nada, solo sentía mi propia respiración y como bombeaba con fuerza mi corazón atemorizado.
YA NO SE LO QUE PUEDO
YA NO SE LO QUE PUEDO:
Intento descubrir
a cada paso, a cada sueño yo trato de sentirte y no perderte, a cada palabra
caigo entre rosas y espinas con aroma a
futuro quebrado, a cada momento vuelo en lo más alto de mi desespero por no
poder saber lo que tu llanto reclama en mi alma…, el reloj de arena no para y
su tiempo se acorta a cada vuelta, la vida corre a zancadas de gigante mientras
nos detenemos en las esquinas a mirar a los que duermen y no piensan en nada…,
en mis brazos tengo el mundo muy apretado y a mis pies solo el llanto de
quienes imploran sin dar nada a cambio…, en mis bolsillos tengo una llave que
los corazones abre, es maestra de todas las quejas que en corazones aposenta y
entre sábanas ahuyenta…, mi soledad es certera y mi honestidad sincera, pero el
paso del tiempo me pone a prueba y yo reniego de lo que a mi corazón sin
remedio llega, es la oscuridad de lo que la humanidad se alimenta y a mí me
acecha cada jornada, a duras penas resisto…, me tambaleo borracho de mí
mismo..., Me sujeto a las columnas que Sansón ya está empujando en el templo de
los que olvidan pronto, ayudar a quien en su momento amargo te necesita es de
buena persona porque cuando a ti te hizo falta acudieron sin pensar y a tu lado
estuvieron. No ahogues a quien hace bien y a tu lado está siempre, solo tú ves
el mal donde no lo hay y empujas poco a poco al desespero a quienes tu corazón desean…,
porque a rastras llevo esta vida y otras empiezan antes de que sin perdón al
fin muera mientras otros se lamentan dando pena y no hacen nada, tan solo
contemplan el paso del tiempo que nos persigue hasta que al final nos alcanza y
rebasa riéndose desde lejos allá por las alturas donde el aire es espeso y las
almas entran a hurtadillas…
lunes, 7 de mayo de 2012
Sueños de pasión.
Sueños de pasión,(
segundo relato)
Un vestido rojo
sangre ceñía tu cuerpo marcando cada centímetro de piel, curvas insinuantes de
lujuria hablaban a voces, el contoneo dulce de tus caderas alzaban las miradas
de todos los hombres mientras con delicadeza encendías un pitillo con aroma a nostalgia.
La luz tenue acariciaba el momento inspirando a los poetas a trazar renglones
de desespero, nervios y tensión sensual se desbordaban en aplausos y silbidos
con descortesía esperada y deseada por la joven rubia de bote, sus pechos
marcaban el contorno de ese busto prominente, las piernas desplazaban ese
monumento a la lujuria de acá para allá como en un desfile de ondas sonoras y
sordas al tiempo, nadie se podía perder aquel baile nocturno.
En el dormitorio
del hotel estuve esperando cerca de una hora tu llegada, el cenicero tenía el
fondo cubierto de colillas, el humo paseaba por toda la estancia haciendo que
todo pareciese de novela policíaca, las cortinas a medio correr dejaban entrar
la poca luz que las farolas de la acera del otro lado de la calle desprendían
con la justa intensidad… el reloj sobre la mesilla de noche movía sus agujas
marcando cada segundo de desespero por probar esa fruta madura, las sábanas
estaban entre abiertas, como invitando a meterse en ellas y cerrar ese sobre
fresco y limpio, a los pies de la cama un mantita perfectamente doblada daba un
toque de calidez, me senté en un tresillo que dejaba ver lo que por la ventana
sucedía, cualquier sonido me sobresaltaba deseoso y esperanzado. Tras la puerta
que da al pasillo se escuchaban pasos de los vecinos fortuitos que llegaban a
pasar la noche, ningún sonido de tacón femenino me hacía sospechar la esperada
llegada de ese ángel envuelto en una tela con color de averno, si estuviera
cerca lo habría notado, su perfume anunciaba la llegada de Cleopatra ante sus
súbditos, era inconfundible y embriagador.
Me quedé
dormitando en mi asiento de primera fila, cuando de repente suena el timbre, un
sonido corto, tenue, para no llamar la atención, me puse en pie y sin titubear
abrí la puerta de la habitación. Allí estaba esa rubia despampanante apoyada en
el quicio de la puerta , me miró de arriba abajo un par de veces, sonrió, me
guiñó un ojo y me empujó con su mano derecha hasta casi tumbarme en la cama, se
acarició por encima del vestido y me lanzó un beso con su mano derecha… me quedé semi tumbado en la cama observando
sin mediar palabra, ella se soltó el pelo que llevaba recogido con cierta
gracia y dejó caer la melena que le alcanzaba a tapar los hombros por completo…
se giró dándome la espalda descubierta hasta la parte inferior de la cintura,
se acarició el trasero dándose un cachete final. Se giró de nuevo poniéndose esta
vez de perfil, con su mano izquierda agarró su sabroso pecho estrujándolo,
mientras con uno de sus dedos acariciaba el pezón endurecido por el momento,
con la otra mano empezó a acariciarse el pubis con fuerza a la vez que con su
dedo corazón apretaba el centro de ese monte buscando un placer certero, yo no
sabía dónde mirar, arriba o abajo… la excitación era tal que el pantalón
estorbaba por momentos… ella se daba perfecta cuenta de mi estado y sonreía de
manera lasciva, lo que me ponía todavía más excitado…
Se acercó a mi
despacio… dejándose ver bien, marcando cada movimiento con armonía medida… puso
sus piernas entre una de las mías, me tomo la mano y la metió por debajo de ese
vestido con color de pecado… noté en seguida que no llevaba ropa interior, su
jugo me empapó toda la mano, lo tenía rasurado, abrió un poco más las piernas e
introduje uno de mis dedos entre sus labios, despacio… sin prisas…
acariciándolo, rozando levemente su clítoris de vez en cuando, ella se
estremecía lanzando pequeños gemidos… yo cada vez intensificaba más y más… ella
se retorcía, temblaba… me agarró de los hombros para no perder el equilibrio
mientras gozaba…, con mi otra mano la acariciaba un pecho dando pequeños
pellizquitos a ese pezón duro, ella se
mordía el labio y entre velaba los ojos, estaba a punto de irse, y yo estaba a
cien…
Tras lo sucedido
se quitó el vestido, yo mientras me apresuré a despojarme de mis pantalones,
era escultural… me empujó de nuevo, esta
vez quedé totalmente tumbado sobre la cama desnudo de cintura para abajo… me
agarró el miembro y empezó a frotar sin
freno, yo empecé a degustar el placer de esas manos cálidas, acercó su boca y
se puso a lamer el glande al tiempo que su mano no paraba de viajar en ambas
direcciones, mientras , con la mano que le quedaba libre, se acariciaba la vagina
introduciendo uno de sus dedos mientras que con el otro se tocaba el clítoris…
justo en el momento exacto se detuvo, yo respiraba a gran velocidad, el corazón
me latía a tope de revoluciones, entonces ella se puso sobre mí, introdujo mi
miembro dentro de su cuerpo y empezó a moverse sin parar, sus nalgas golpeaban
con fuerza sobre mis muslos sonando a carne sobre carne, una y otra vez… nos
retorcíamos de placer al tiempo que nos acariciábamos por todo el cuerpo, besos
y lametones sin descanso acompañaban ese ritual ancestral…, yo agarrado a sus
nalgas acompañaba la ida y venida cada vez con más y más fuerza, más y más… y
másssss….. La noche transcurrió con mil
y una posturas imposibles, cada vez dominaba uno la situación, así hasta que el
cansancio hizo mella quedándonos profundamente dormidos….
Una luz potente me
hizo abrir los párpados, tuve que poner la mano en la cara para cegarla un
poco, era el sol que empezaba a molestar, tendí mi brazo al otro lado de la
cama y no encontré nada, me incorporé , miré a mi alrededor pero no había
nadie…, solo un aroma a perfume francés embriagaba toda la habitación. Sobre la
mesilla una nota y algo de dinero, la cogí enfadado y me dispuse a leerla:
“ Gracias encanto,
me he tenido que ir, mi marido está a punto de regresar de su viaje, cómprate
algo de ropa y una botella de buen vino, el próximo sábado en el mismo lugar,
chao”
La estrujé con
fuerza en mi puño para luego lanzarla con desprecio, quien se cree que es?,
vaya… Me di una ducha caliente, cogí el
dinero de la mesilla, me puse la ropa sin prisas y tras fumarme un último
pitillo abandoné la estancia mientras entonaba silbando una vieja canción a
corde con lo vivido, resistiré creo que se titulaba, no estoy muy seguro…, “juas juas juas”.
Bajé por las
escaleras de madera vieja hasta llegar al vestíbulo, me asomé por la ventanita
corredera e hice un gesto al recepcionista para que me cobrase el tiempo de más
usado, pero me dijo que ya estaba todo pagado y que me podía ir, esto me hizo
enfurecer, parecía que me estaba comprando,
pero no le puse más peros y salí a la calle mientras entonaba mi canción
hasta llegar a la esquina para tomarme un buen almuerzo.
viernes, 4 de mayo de 2012
TIRO DE MI CARRO
TIRO DE MI CARRO (27-11-2011)
Agarrotados tengo
todos mi músculos, agarrotado llevo el alma, dolorido el corazón de tirar sin
compasión de la vida arrastrada, descanso no encuentro entre tantos huracanes
adversos, no queda casi resuello en este cuerpo maltrecho de tantos tirones con
el yugo apretándome el cuello, el sudor me quito con un pañuelo prestado,
desteñido lo tengo de tanto lavarlo de injusticias y llantos, el sol caldea las
mentes de los que a latigazos avanzamos, despacio, sin pausa, casi sin agua… la
lengua me cuelga casi ya un metro, la espalda protusionada y por poco rota, las
piernas ceden por el medio, allá donde unen al resto del cuerpo, magullado por
tanto esfuerzo inútil, por tanto trallazo suelto… la agonía de un beso te hace
desmontar todo lo inquieto, todo por un sorbo de ese cáliz de esperanza eterna…
Esperanzado estoy
en lo que puedo, lleno de pequeñas vidas ilusionadas y quietas, observadas a lo
lejos por ojos de cordero muerto, vidas ajenas a la realidad de un momento
incierto pero al tiempo bueno, visionado dese hace ya tiempo, casi olvidado y
ahora renovado y pleno. No dejo de imaginar todo lo venidero, aquello que añoro
y quiero, compartir lo que queda de mí, lo poco que se sostiene aun en pie, eso
que nada ni nadie me puede arrebatar, lo que todos tenemos por definición
impreso en nuestros genes de humano, Esperanza dicen que se llama, que es lo
último que se pierde, porque cuando esa se despida… yo mismo la seguiré a donde
quiera que vaya… a los confines de este o del otro mundo, allí donde los sueños
se cumplen, y todo es bello, sin carros ni yugos, sin látigos ni huracanes….
lunes, 9 de abril de 2012
La vida es eso... y nada más...
De cuando en cuando creo que la vida es justa, que la vida es avara, que la vida es eso, vida y nada más, tan solo hay que vivirla para saborearla, para estrujarla entre mil razones, para secarla entre un millón de sin razones. Nunca debemos menospreciarla porque solo hay una y una vez se vive..., no nos da tiempo a digerirla como es debido y en ocasiones se nos hace un nudo en la garganta que nos impide respirarla..., que nos impide masticarla..., de cuando en cuando voy creyendo en la vida..., que justa pasa ante la avaricia aunque solo sea eso, vida y poco más... Dicho queda, pormilaber.
Que justamente descanséis y hasta otra........ vida. besos¡¡¡¡¡ ;o)=
miércoles, 28 de marzo de 2012
CARA A LA NOSTALGIA
CARTA A LA NOSTALGIA... (de la novela: "En una vida", pormilaber)
El otro día te vi pasar por delante de mi tienda, hacía siglos que no sabía nada de ti, no estás muy cambiada que digamos, todavía conservas ese tipazo increíble..., te observé a una distancia prudencial desde la puerta, tu caminabas contoneándote, ese vestido azul celeste te sienta de maravilla. No te dije nada por si continuas enfadada con migo, no me porté muy bien con tigo lo reconozco, pero el tiempo lo cura todo y ten en cuenta que éramos muy jóvenes... se que jugar a dos bandas no está nada bien, pero es que Adela es tan especial..., tenemos dos hijos en común y uno adoptado, vivimos de la tienda de ropa que heredé de mis padres y con ella vamos tirando.
A veces recuerdo cosas nuestras cuando después de llegar a casa y relajarme tomando una taza de te,¿ recuerdas las charlas que teníamos?, cuando en el pequeño bar de la calle Mayor nos reuníamos tras salir de clase para poder estar un rato a solas, reíamos sin parar mientras nos cogíamos de las manos con timidez. Las largas despedidas en la penumbra del portal de al lado de tu casa, no parábamos de besarnos y de soñar con el mañana..., nuestros primeros escarceos "amorosos"..., no diferenciábamos entre la nariz y el cuello, pero le poníamos empeño y al final todo salía bien.... La primera vez que hicimos el amor fue algo especial, recuerdo el descampado de detrás del campo de fútbol, allí metidos en el coche de mi padre, el miedo que pasamos por si alguien nos pillaba, pero se que no habrá una primera vez nuca, porque esa es la que no se olvida, y tienes que saber que esa fue la mía, yo te dije que no era virgen, pues te mentí, tu fuiste la primera. Ahora después de los años siento que no he podido tener algo tan especial con nadie más, estoy muy enamorado de mi esposa claro, pero no es tan apasionado como lo fue contigo..., incluso hay veces que veo tu imagen cuando estoy en la cama hacendo el amor con Adela, y mis placeres refieren a ese recuerdo imborrable que me hace estallar y sentirte de algún modo en mí como si fuese en aquel momento.
Nada más, solo desearte que seas muy feliz y que sepas perdonarme por aquel error que me ha costado tu amor, por siempre tuyo.
Alejandro.
El otro día te vi pasar por delante de mi tienda, hacía siglos que no sabía nada de ti, no estás muy cambiada que digamos, todavía conservas ese tipazo increíble..., te observé a una distancia prudencial desde la puerta, tu caminabas contoneándote, ese vestido azul celeste te sienta de maravilla. No te dije nada por si continuas enfadada con migo, no me porté muy bien con tigo lo reconozco, pero el tiempo lo cura todo y ten en cuenta que éramos muy jóvenes... se que jugar a dos bandas no está nada bien, pero es que Adela es tan especial..., tenemos dos hijos en común y uno adoptado, vivimos de la tienda de ropa que heredé de mis padres y con ella vamos tirando.
A veces recuerdo cosas nuestras cuando después de llegar a casa y relajarme tomando una taza de te,¿ recuerdas las charlas que teníamos?, cuando en el pequeño bar de la calle Mayor nos reuníamos tras salir de clase para poder estar un rato a solas, reíamos sin parar mientras nos cogíamos de las manos con timidez. Las largas despedidas en la penumbra del portal de al lado de tu casa, no parábamos de besarnos y de soñar con el mañana..., nuestros primeros escarceos "amorosos"..., no diferenciábamos entre la nariz y el cuello, pero le poníamos empeño y al final todo salía bien.... La primera vez que hicimos el amor fue algo especial, recuerdo el descampado de detrás del campo de fútbol, allí metidos en el coche de mi padre, el miedo que pasamos por si alguien nos pillaba, pero se que no habrá una primera vez nuca, porque esa es la que no se olvida, y tienes que saber que esa fue la mía, yo te dije que no era virgen, pues te mentí, tu fuiste la primera. Ahora después de los años siento que no he podido tener algo tan especial con nadie más, estoy muy enamorado de mi esposa claro, pero no es tan apasionado como lo fue contigo..., incluso hay veces que veo tu imagen cuando estoy en la cama hacendo el amor con Adela, y mis placeres refieren a ese recuerdo imborrable que me hace estallar y sentirte de algún modo en mí como si fuese en aquel momento.
Nada más, solo desearte que seas muy feliz y que sepas perdonarme por aquel error que me ha costado tu amor, por siempre tuyo.
Alejandro.
sábado, 24 de marzo de 2012
AL FINAL, TODO SE REPITE…
La vida te sacude , igual que se zarandea un olivo repleto, se te caen las ilusiones al suelo, ruedan por tierra tus esperanzas, te aferras a tus fracasos, dejas pasar de lado los gratos momentos... en definitiva, te vas muriendo en vida a poquitos, te sumes como una breva, te quedas seco de ilusiones y al final caes rendido ante tu propio asombro. Te frotas los ojos y no das crédito a todo lo que te pasa, te revuelcas por dentro estrujando tus entrañas y lloras hasta exprimirte como un limón envenenado... te acurrucas a solas y empieza a dolerte el alma y cuando estás en lo más hondo de tus miserias... zas¡¡¡, una nueva hostia te golpea en los riñones dejándote cao por completo, ya no eres tú, te conviertes en otra persona que ni tú mismo reconoces... te conviertes en objeto, todo pasa ante ti como en una película muda, solo imágenes en blanco y negro cubiertas de polvo por el olvido... tan solo dolor y más dolor, agudo e indiscreto, el pecho te pesa de nuevo... vuelves a respirar a pellizcos, ya casi ni me acordaba, huy¡¡¡ que cerca he estado... casi he tocado el cielo azul, ahora vuelven las tempestades furiosas reclamando lo que no es suyo... mi barquito zozobra sin remedio... estas aguas se tragan todas las almas..., todas las horas muertas en esfuerzos complacientes que no del todo placenteros. Suspiros mirando a la luna con las mejillas húmedas que derraman saladitas gotas de lluvia fina y punzante que en el corazón se clavan, se caen las hojas secas y su manto es frío…, sonoro en el tiempo hueco, vano el recuerdo y doloroso al tiempo. Sueñas que no existe el mañana, que no llegará el amanecer de madrugada, deseas que esta noche nunca se acabe.., que se aletargue y siempre sean las tres o las cuatro de la madrugada, no escuchar los pajarillos canturrear cuando la luz los alcanza…, en definitiva, seguir muerto en vida e inspirado en mis tintas, esperar otra sacudida que de nuevo me remueva el alma y saber que siempre es la misma historia repetida hasta la saciedad… dicho queda.
miércoles, 21 de marzo de 2012
LA SUERTE EN LA ARENA.
Bragado es el astado, seiscientos kilos de fuerza..., dos cuchillas en la testa asoman amenazantes mientras el diestro en el centro del ruedo espera..., la montera boca arriba desafía la suerte..., dos manoletinas marcan firmes en la arena huellas de valentía..., un Sol de justicia golpea al animal y al torero..., mientras vítores suenan haciendo ecos por todo el ruedo. Capote en mano templado se deja en la misma puerta de chiqueros..., con los ojos clavados en la oscuridad que ya se queja golpeando desde adentro..., ya sale desbocado el bravo castado..., ciego de fuerza golpea las tablas babeando las arenas y el maestro se templa... se tensa y recibe esos dos pitones con mensaje de muerte..., la bestia se pasea y retoma con casta a ese trapo pesado ..., ya suenan clarines y timbales cierran, la suerte está echada..., a picarlo con maestría por lanzas que aflojan la sangre tiñendo la blanca arena de un color grana..., el morlaco mete riñones y al caballo alza..., casi lo voltea..., pero el picador aprieta con fuerza..., lo justo para no doblarlo.
Suena a tercio de banderillas, y el diestro toma la suerte con gallardía poniéndolas en las cruces, un par y otro más, el toro entra ciego y el maestro lo engaña. Unos muletazos de pecho y algunos saltos de rana rematan para entrar a matar con destreza, colocado frente a las tablas el bragado se encuentra..., lo incita y el animal se arranca en un último empujón..., la espada entra hasta la bola dando muerte segura..., se acerca junto a las tablas, dobla las manos y tranquilo se acuesta..., la puntilla lo descabella de un solo golpe certero..., el astado ha muerto.
Pañuelos blancos asoman por todas partes como un manto de suave lana, el presidente acepta, el público se ceba, otra¡¡¡¡¡, otra¡¡¡, grita sin aliento..., el graderío parece nieve, el presidente cuelga el pañuelo de nuevo, el rabo se resiste, es casi imposible..., no llega ese rabo, pero el diestro sonríe por el trabajo bien hecho. Vuelta al ruedo a hombros y salida por la puerta grande..., las mulillas trabajan sonando cascabeles..., su rastro desaparece por donde la oscuridad esconde..., los clarines llaman y los timbales marcan el segundo de la tarde, que el primero ya fue brindado al respetable que con ganas espera el siguiente de la tarde... dicho queda, pormilaber
Suena a tercio de banderillas, y el diestro toma la suerte con gallardía poniéndolas en las cruces, un par y otro más, el toro entra ciego y el maestro lo engaña. Unos muletazos de pecho y algunos saltos de rana rematan para entrar a matar con destreza, colocado frente a las tablas el bragado se encuentra..., lo incita y el animal se arranca en un último empujón..., la espada entra hasta la bola dando muerte segura..., se acerca junto a las tablas, dobla las manos y tranquilo se acuesta..., la puntilla lo descabella de un solo golpe certero..., el astado ha muerto.
Pañuelos blancos asoman por todas partes como un manto de suave lana, el presidente acepta, el público se ceba, otra¡¡¡¡¡, otra¡¡¡, grita sin aliento..., el graderío parece nieve, el presidente cuelga el pañuelo de nuevo, el rabo se resiste, es casi imposible..., no llega ese rabo, pero el diestro sonríe por el trabajo bien hecho. Vuelta al ruedo a hombros y salida por la puerta grande..., las mulillas trabajan sonando cascabeles..., su rastro desaparece por donde la oscuridad esconde..., los clarines llaman y los timbales marcan el segundo de la tarde, que el primero ya fue brindado al respetable que con ganas espera el siguiente de la tarde... dicho queda, pormilaber
Suscribirse a:
Entradas (Atom)