jueves, 13 de septiembre de 2012

ESE BRILLO MIENTRAS DUERMES...

   

    Una noche, hace ya muuuucho tiempo, vi caer una gotita de luz de Luna sobre tu cama, toda la habitación se iluminó, toda la faz de la tierra se puso a brillar de un blanco roto casi transparente. Me cegó un poco al principio, pero en seguida me inundé de su calidez y mi cuerpo empezó a lanzar destellos plateados, blanquecinos, como si fuese fosforescente blanco, pero no un blanco cualquiera no..., era el blanco Luna, el que vemos al mirar allá en el cielo nocturno, cuando en su cuarto creciente casi a llena nos inunda de su intensidad extraña, tan cercana y tan distante al tiempo..., en tu cara se refleja de un modo especial, tu piel se torna sensual y tus ojos cristalinos. Esa sonrisa que nunca se marchita, esa mueca tan tuya que me hace encoger el corazón cuando me miras y lates con migo, a tan solo unos centímetros de ti noto la temperatura de tu piel sedosa, siento como tu corazón late con fuerza acompasándose con el mío..., percibo tu sentir dulce, siento el amor puro en cada centímetro de tu piel fresca, presiento el futuro de nuestros sueños cercanos, se lo que el alma me grita y el pecho acompaña..., se que amo con locura hambrienta de tiempo y soledad a dúo eterno, se que lo sabes..., con eso me basta y eso me llena..., casi cegado por esa luz profunda que desde la Luna me llega y sentirte me deja..., abrazado por las invisibles manos de ese tiempo parado mientras te pienso…, mientras te observo desde tus sueños, junto a ti en este lecho suave y tierno, pegado a tu cuerpo tumbado de lado, escribiendo una ese de ensueño sobre un lienzo por sábanas hecho…, abrazados, entrelazados nuestros dedos. Con suavidad tu nuca beso, un  hombro, el otro, en medio…, con la yema de los dedos recorro tu espalda desde arriba hasta donde  pierde su santo nombre, allí me detengo y repito el mismo recorrido con mis labios en sentido opuesto, tú te estremeces, para terminar con un profundo suspiro. Te abrazo con fuerza envolviéndote como con un manto cálido, te huelo despacio…, sin prisas…, te siento…, así esperamos a que la Luna se escape lenta, nos abandone, para que el Sol tierno despierte…, para que rompa despacio nuestros sueños y temprano poder verte cuando a la vida regreses de nuevo. 

lunes, 3 de septiembre de 2012

SOLO HAY QUE FIJARSE EN LO QUE EL CORAZÓN HABLA


  Solo hay que aceptar el abrazo firme de quien te ama, solo hay que dejarse llevar por el corazón cerrando los ojos para poder sentir lo bueno nuevo, sin reproches ni disculpas, sin comparanzas tontas, sin mirar atrás porque eso tan solo escuece sin necesidad, decir basta al pasado ya escrito, cerrar el libro finiquitado y escribir el nuevo con letras de oro aunque nos de miedo a veces. Respirar el aire fresco y oler el amanecer cálido, abrazos y besos que con el mismo temor respetan, pasión y amor en un solo suspiro sudado que pienso repetir varias veces en cada noche apretada..., compartiendo y descubriendo..., enseñando y aprendiendo..., llorando y riendo..., viviendo con tranquilidad sabiendo que esta vida nos mece a su antojo, sentir cada día como el primero, mirar a los ojos de la otra persona y sentir..., el tiempo hace el resto y el amor concluye lo que la vida nos deja en nuestras manos, nosotros pobres humanos tenemos la responsabilidad de elegir, yo me dejo llevar por el viento que mece tus sueños..., y los míos...

DESDE EL FONDO DEL AVERNO

    A la luz del alba se escuchan las voces de los guerreros caidos, tras la batalla el descanso merecido hace retomar las fuerzas a los que salvaron sus vidas, la sangre corre por las calles tiñendo todo lo que alcanza a la vista, un lamento con voz de cristal se escucha en la lejanía de la oscuridad nocturna, alaridos con sabor a muerte regocijan a los que del averno vienen para apoderarse de las almas de los hijos de la luz, un temblor sacude todo el planeta cuando la mano poderosa del creador de todas las cosas ilumina nuestro sendero..., nos exige lo que es suyo por ley, nosotros claudicamos por temor ignorante, el desconocimiento nos empuja  a veces al abismo de la intolerancia. Son manos invisibles y poderosas que en nuestra ignorancia nos revuelcan por el cieno de la desconfianza. Pasaremos sin pena ni gloria por esta dimensión absurda, soñaremos con otros mundos mejores en nuestros deseos, en nuestros sueños. Nos aferramos a libros antiguos que nos dicen lo que es bueno en boca de humanos con alzacuello, pecadores como nosotros escondidos tras ese ábito y tras esas puertas de oro llenas, donativos les surten las arcas de riquezas que a los más pobres ayudarían, vestuduras de oro y plata sobre figuras de madera y escayola que no necesitan. Espero que algún día nos retorne la cordura y repartamos para ser todos un poco más felices con tan solo un trozo de pan... y sin tanto dorado que tan solo deslumbra a quienes no saben mirar con otros ojos.

sábado, 14 de julio de 2012

CUANDO EL ALMA HACE SOMBRAS


Cuando el alma hace sombras:
Llego tarde de nuevo, las cortinas de la ventana del salón están a medio correr, una luz tenue ilumina un rincón junto al sofá. Camino por el jardín despacio, sin ninguna prisa, me huelo la ropa y noto un aroma reconocible, me quito la chaqueta y la cojo en mi brazo, me suelto un poco el nudo de la corbata, enciendo un cigarrillo y empiezo a fumar con ansia, haciendo mucho humo e impregnando toda la ropa, llego a la puerta y la abro con cuidado, entro despacio cerrándola tras de mí, dejo las llaves colgadas en el cuadro de la pared como de costumbre, me quito los zapatos y viajo de puntillas por todo el pasillo hasta llegar a la cocina, suelto la chaqueta sobre el respaldo de una de las sillas que había pegada a la pared, cerca del frigorífico, lo abro y tomo una botella de leche, me sirvo un vaso y me lo bebo de una sola vez, me siento en el taburete que siempre está en ese rincón que queda libre en todas las cocinas y que nunca sabemos como cubrir, entonces ponemos un taburete que en realidad no sirve para nada pero a mí me gustaba por ser el renegado de la casa, de hecho solo lo utilizaba yo, enciendo otro pitillo y me lo fumo con calma. Una sombra asoma en la puerta, era ella, mi esposa se había quedado dormida en el salón como de costumbre, una mirada seria repleta de reproches me atraviesa, yo bajo la cabeza sin decir nada, apago el cigarrillo a medias en el cenicero de cristal y me acerco a ella, le acaricio la mejilla con delicadeza mientras miro sus ojos verde botella, la tomo por la nuca y me la acerco despacio, rozo mis labios por su frente mientras masajeo el cuero cabelludo, nuestros labios se cruzan y ya no se separan, nos abrazamos sabiendo lo que nuestros corazones hablan susurrando, sonrío levemente y por su cara una lágrima resbala hasta encontrarse con nuestros labios, su sabor salado me encoje el alma, yo la aprieto con fuerza contra mi pecho, ella se tensa y rompe a llorar como una niña, un nudo me escuece en la garganta, tan solo un susurro se oye como un eco a nuestro alrededor, ¿por qué?, nunca lo supe, mi corazón estaba compartido y mi vida partida entre dos mundos diferentes pero en el fondo muy iguales, tan solo deseaba que todo dejara de girar para poder bajar y descansar, es difícil no saber donde estar, todavía hoy me encuentro perdido entre dos mundos...

jueves, 5 de julio de 2012

LUCEN PALOMAS


En los caminos oscuros hay antorchas que arden eternas portadas por manos fieles, esas manos tocan los hombros caídos, los aprietan y sonríen mientras los llantos no cesan, la paz llega al pecho desnudo y hueco, en el pico una rama de olivo anuncia la dicha nueva, su aleteo es anunciador de calores humanos que nos observan mientras sollozamos nuestras angustias, el estómago se hunde agotando el aire en ese pecho vacío, ya no hay sudores ni fuerzas, nos arrodillamos ante nosotros mismos pegando la barbilla en nuestro pecho roto y todavía desnudo, frío…, del todo seco…, ya no quedan lágrimas, desesperamos…, no vemos esa luz blanca, esa paloma eterna…, apretamos los dientes con fuerza y maldecimos en vano sin encontrar respuestas. Pero no estamos solos no, siempre esa vocecilla lejana resuena en nuestra castigada mente, nos alivia despacio…, lejano es su llanto que por nosotros se guía, nos busca para calentar nuestro lecho de muerte en vida, ya no hace frío en nuestra soledad amarga por la impotencia, ya no vagamos a expensas del destino avaro. Juntemos nuestras escasas fuerzas y caminemos a la par, yo te daré agua en los desiertos solos, tú me escucharás en mis sueños rotos, y así seguiremos esas sendas llamadas destino, nos bañaremos juntos en esas aguas llamadas vida…, ves como llegan esas ilusiones?, ya se acercan para llenar nuestros pechos, no lo ves?, son las palomas que lucen delante de nuestro camino, blancas e inmáculas, serenas y de amor plenas, no desesperes Ángel bueno, que de allí donde caíste, un vacío dejaste que no se llena con nada, no dejes otro hueco aquí en esta tierra de mortales, sonríe de nuevo y llena nuestros corazones, que mi pecho ya estalla por la dicha de tu amistad, aunque miles de kilómetros nos tracen la existencia y millones de litros de salada agua pongan berreras…, nunca estarás sola ni acurrucada en tus pesadillas provocadas por quienes de envidia mueren. Que no corran por tus mejillas más gotas saladas, no tiembles, no sufras, no mueras, Toma mi mano y levanta el vuelo, sube alto, traspasa el cielo de los dioses, se libre de nuevo…   dicho queda, pormilaber.

viernes, 18 de mayo de 2012

CALOR SOLO

    El suelo reseco se rompía bajo mis pies, la jornada había sido larga y el sol apretaba todavía con fuerza a pesar de estar atardeciendo. Las botas pesaban y la mochila tiraba hacia atrás mientras la espalda dolía incesante, el pañuelo lleno de polvo arañaba el cuello y escocía por el sudor reseco de todo el día, el sombrero retirado de su sitio da un falso frescor momentaneo. Al fondo ya se deja ver la casita de madera y paja donde pasar la noche, en la entrada,  a su parte derecha, una especie de tronco cortado hacía las veces de asiento, la puerta entre abierta dejaba pasar una luz tenue que a penas dejaba ver el interior. Tras empujarla con cuidado y entrar pude ver con más claridad lo que su interior escondía, una mesa con tres sillas desiguales, una estantería, un camastro cerca de la pared y una lámpara de aceite colgada al lado de la ventana. La pesada canana es soltada sobre la mesa con cuidado de no perder ninguna bala, un machete afilado cuelga del cinturón de cuero curtido. El viejo fusil es apoyado cerca del cabecero de la cama para tenerlo a mano por si las circunstancias se ponen difíciles tenerlo a mano, quien sabe si algún animal hambriento se acercaría con sigilo para atraparme, yo por si acaso lo tengo todo a mano.
    Tras refrescarme un poco preparo una cena ligera, poca cosa, unas judías enlatadas y un poco de carne acecinada, pero aquí cerca de la lumbre se está agusto. Nada mas terminar la cena preparé la cama, nada del otro mundo, una piel de bisonte que siempre llevaba con migo.

    La mañana era fresca a pesar de los rayos solares que aunque tímidos se hacían notar y se agradecían, el aire puro llena los pulmones permitiendo que el aroma a naturaleza lo enbriage todo. Enla parte trasera se prepara la leña cortándola en trozos de a cuarto para que esa chimenea no deje de arder en ningún momento, un poco más a la izquierda un arbol que parecía haber sido puesto a propósito daba una sombra que llamaba a sentarse a su lado, desde allí se podía disfrutar de una vista magnífica de todo el páramo, tonos amarillos y verdosos no refrescaban esa sensación de sequedad en la respiración, aunque estaba en un oasis no podía dejar de sentir la abrasante arena bajo mis pies cansados..., ese recuerdo es imborrable por muchos años que pasen. me senté un rato en la entrada de la casa con un café caliente bien cargado mientras me secaba el sudor de la frente, menuda contradicción, pero el estómago agradece ese placer a pesar de la temperatura.
 
    Unas ramas se movieron de repente, se cacudieron poniendo el corazón en un puño, heché mano a mi cinturón y de inmediato me di cuenta de que no estaba, lo dejé sobre la mesa, por un instante me setí desnudo, atemorizado..., a su vez vi con estupor como salía una silueta de mediana estatura..., me quedé petrificado, era un puma, esbelto y de un color amargo, su porte era firme y seguro. sabía de su potencial, se acercó a mi a unos diez o quizá doce metros..., me miró fijamente a los ojos, era una mirada de las que no se olvidan con facilidad, así nos quedamos cerca de medio minuto, yo tenía tenso hasta el último de mis músculos, era el momento , ahora o nunca, di ul salto hacia a trás volteándome sobre mi mismo, me levanté como un rayo y me metí en la casa cerrando con fuerza la puerta de madera. El felino se abalanzó sobre mi posición pero llegó tarde, la presa había escapado por los pelos. Amartillé mi viejo fusil y lo asomé por la rendija que había en la ventana que daba a la entrada pero ya no vi nada, solo sentía mi propia respiración y como bombeaba con fuerza mi corazón atemorizado.
                                                                                                                                                                        

YA NO SE LO QUE PUEDO


YA NO SE LO QUE PUEDO:
    Intento descubrir a cada paso, a cada sueño yo trato de sentirte y no perderte, a cada palabra caigo entre rosas  y espinas con aroma a futuro quebrado, a cada momento vuelo en lo más alto de mi desespero por no poder saber lo que tu llanto reclama en mi alma…, el reloj de arena no para y su tiempo se acorta a cada vuelta, la vida corre a zancadas de gigante mientras nos detenemos en las esquinas a mirar a los que duermen y no piensan en nada…, en mis brazos tengo el mundo muy apretado y a mis pies solo el llanto de quienes imploran sin dar nada a cambio…, en mis bolsillos tengo una llave que los corazones abre, es maestra de todas las quejas que en corazones aposenta y entre sábanas ahuyenta…, mi soledad es certera y mi honestidad sincera, pero el paso del tiempo me pone a prueba y yo reniego de lo que a mi corazón sin remedio llega, es la oscuridad de lo que la humanidad se alimenta y a mí me acecha cada jornada, a duras penas resisto…, me tambaleo borracho de mí mismo..., Me sujeto a las columnas que Sansón ya está empujando en el templo de los que olvidan pronto, ayudar a quien en su momento amargo te necesita es de buena persona porque cuando a ti te hizo falta acudieron sin pensar y a tu lado estuvieron. No ahogues a quien hace bien y a tu lado está siempre, solo tú ves el mal donde no lo hay y empujas poco a poco al desespero a quienes tu corazón desean…, porque a rastras llevo esta vida y otras empiezan antes de que sin perdón al fin muera mientras otros se lamentan dando pena y no hacen nada, tan solo contemplan el paso del tiempo que nos persigue hasta que al final nos alcanza y rebasa riéndose desde lejos allá por las alturas donde el aire es espeso y las almas entran a hurtadillas…