A la luz del alba se escuchan las voces de los guerreros caidos, tras la batalla el descanso merecido hace retomar las fuerzas a los que salvaron sus vidas, la sangre corre por las calles tiñendo todo lo que alcanza a la vista, un lamento con voz de cristal se escucha en la lejanía de la oscuridad nocturna, alaridos con sabor a muerte regocijan a los que del averno vienen para apoderarse de las almas de los hijos de la luz, un temblor sacude todo el planeta cuando la mano poderosa del creador de todas las cosas ilumina nuestro sendero..., nos exige lo que es suyo por ley, nosotros claudicamos por temor ignorante, el desconocimiento nos empuja a veces al abismo de la intolerancia. Son manos invisibles y poderosas que en nuestra ignorancia nos revuelcan por el cieno de la desconfianza. Pasaremos sin pena ni gloria por esta dimensión absurda, soñaremos con otros mundos mejores en nuestros deseos, en nuestros sueños. Nos aferramos a libros antiguos que nos dicen lo que es bueno en boca de humanos con alzacuello, pecadores como nosotros escondidos tras ese ábito y tras esas puertas de oro llenas, donativos les surten las arcas de riquezas que a los más pobres ayudarían, vestuduras de oro y plata sobre figuras de madera y escayola que no necesitan. Espero que algún día nos retorne la cordura y repartamos para ser todos un poco más felices con tan solo un trozo de pan... y sin tanto dorado que tan solo deslumbra a quienes no saben mirar con otros ojos.
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