Lo que de los sueños se desprende, cae en brazos de la esperanza, que es esa monja que va vestida de verde. Nos llora, nos grita en el alma a cada campanada que la conciencia sonar deja.
Perseguimos sin parar todo eso soñado, casi lo alcanzamos, a veces con la puntita de los dedos lo rozamos, casi lo logramos... Pero cuando balanceamos nuestros brazos y los sueños parece que se escurren, es cuando nos damos cuenta de que somos simples humanos, simples motas de polvo que pululan de puntillas entre esperanza y sueños.
Así pues, recordad bien esto que os digo, no perdáis la esperanza cuando los sueños están ya con tigo, cuidadlos con mimo, consumid vitamina B y C por toneladas, dialogad sin freno, amad sin medida, de este modo y sólo de este, vuestros sueños serán mecidos por esa monja que deambula de puerta en puerta, de alma en alma... Hasta tocar tierra y empezar de nuevo.
Dicho queda y a cuidarse. Besos de buenas noches.
No hay comentarios:
Publicar un comentario