Relatador de letras retorcidas y a veces amenizadas en la desconfianza de algunos vagos de mollera, acumulador de experiencias ajenas, a veces poco oportunas, inventor aventajado de relatos cortos.cuentacuentosss... , para niños grandes con andares de viejo.Amigable y ordenado en el habla, adicto a la oratoria escrita.
miércoles, 3 de noviembre de 2021
INVERNALIA
sábado, 23 de octubre de 2021
Corredor de vida
jueves, 30 de septiembre de 2021
Nunca la pierdas
miércoles, 28 de julio de 2021
Solo mientras duermes
jueves, 27 de mayo de 2021
Al compás de mis sones
Un mechón gris caía acariciando la mejilla, sobre esa melena negra, parecía estar enfadado con el resto, dando un toque en contraste, rompiendo la mirada de aquellos que se cruzaban. Tan solo la sonrisa que Julia regalaba en todo momento, ayudaba a mirar el centro de esa cara adornada con algo de maquillaje y unos labios finos y delicados...
La sala tenia una iluminación suave aunque suficiente, las paredes brillaban con toda esa madera barnizada en un tono pajizo, dando la sensación de haber entrado en las entrañas de una hebanistería de esas de antaño, donde el maestro esculpía con su formón la madera recién cortada.
Frente al público, una oscuridad casi tenebrosa te espera con las fauces abiertas, deseando devorarte si no cumples sus expectativas, esperan aquello que otras veces ya has dado, aquello de lo que todos hablan y solo unos pocos alcanzan.
En medio del escenario, un ataúd negro con tres patas alumbrado por un foco, la tapa abierta está sujeta tan solo por un punto mediante un listón tan negro como el resto. Un taburete rectangular en madera y piel acolchada encabeza esa marcha casi fúnebre, tan solo una dentadura entre blancos y negros destaca bajo unas letras doradas que dan nombre a todo el conjunto.
Se asoma Julia a esconfidas entre bambalinas, no es la primera vez, pero los nervios hacen cosquillas en el paladar, los dedos largos y finos parecen percibir la cercanía del momento, deseosos por acariciar ese féretro. Suenan unos aplausos, es el momento, ya no hay vuelta atrás... Sale con decisión y respeto al tiempo, cesa todo sonido en el anfiteatro, silencio sepulcral, tan solo suenan los tacones bajos como un diapasón marcando un tempo imaginario a cada paso. Toma asiento ante el féretro zaino cual astado, y con sutileza extrema, acaricia esas teclas como una madre acaricia el rostro de un recién nacido.
Suena una nota acompañada por un acorde tenebroso, lánguido... Y sin más dilación, todo un conjunto armónico y cadente llena asta el último rincón, acariciando cada alma y cada oído allí presentes. Los dedos vuelvan de lado a lado, los años de dedicación exclusiva, las horas eternas de no ir al cine, de no conocer a ese primer amor, de no disfrutar de amistad alguna. Tan sólo las partituras y el dolor agudo en cada falange han sido su compañía, y aquí está el fruto para deleite nuestro, solo nuestro quizás, imagino que habría que preguntarle a ella... quizás... quien sabe.
Dicho queda (pormiláber).