Y hallábase una casta doncella asentada sobre dulces posaderas, acuclillada en postura santa, mostrando lo que dios le había otorgado y es que huvo de pasar por delante un hidalgo rubiales, que con ademán de caballero díjole a la tal doncella: ¿Que faceis mi señora en tan poco recatada postura, llamando a los desconsolados a que en armas se tomen?, Nada de especial joven apuesto, esperando a que algun galán dispuesto me alce a los cielos, que en viendo el material, mejor a de ser la obra. Y con los brazos en jarras, acercóse el muchachote, y en sonrriendo díjola: agarraos pues a este mi brazo fornido que en otras parecidas ya se ha visto y ha salido airoso, a lo que la doncella le responde: Brazo decís?, aseméjase más a rama verde de flojedad segura, que no ha portentosa maroma, así que proseguid el vuestro camino e id a jugar con los infantes. Al gallardo joven vínosele todo abajo arrugandose tal brazo y colorándose el suyo rostro..., a lo que viene la morleja: no por ser joven, se tiene todo ganado, o en este caso, bien alzado. La veteranía, siempre suele ser un justo grado.
dicho queda, pormiláber
Relatador de letras retorcidas y a veces amenizadas en la desconfianza de algunos vagos de mollera, acumulador de experiencias ajenas, a veces poco oportunas, inventor aventajado de relatos cortos.cuentacuentosss... , para niños grandes con andares de viejo.Amigable y ordenado en el habla, adicto a la oratoria escrita.
lunes, 19 de diciembre de 2016
El joven y la doncella
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario