lunes, 18 de enero de 2016

Duele al final.

Cae la noche, sombras acechan el alma entre llantos solos, un corazón arrugado mira al cielo con los ojos envueltos en lágrimas saladas... El estómago se encoje retorciéndose bajo el pecho, dejando un vacío infinito, este vacío sube por dentro, llega a la garganta, no te deja tragar saliva, duele áspera como la lija del carpintero. Estrangula despacio, sin prisas..., casi riéndose del moribundo tonto, que creía que el corazón sincero todo lo puede, que el querer puro todo lo vence, que el amor refrenado y bien sujeto no estalla, no se agrieta... Nunca se imaginó unas cadenas tan duras y largas, unos muros tan altos y gruesos rodeando ese corazón tan bueno, tan puro, tan roto, tan desconectado........

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