Esa mujer que camina erguida ante el mundo, con cabellos dorados, piel de melocotón, nariz respingona ojos claros y frescos, profundos, con intensidad y sed de vida, aunque aletargados por la tristeza de un quiero y no puedo. Almacén de encantos, suave como la seda, dura como el acero, tortuguita de paso ligero con andares de niño viejo. Responde a tu llamada con voz de cielo, sonido a madera con olor a vino añejo, canta tu plegaria y no temas la respuesta del creador de lo todo bueno, se te oirá a los cuatro vientos con tu son a madera y eco, que rebota de sueño a sueño. Escucha tu voz con timbre sonoro y hueco por lo hallado en tu pesar en lo más adentro, no permitas que tu voz quede apagada por el lamento de no saber bien cómo hacerlo ,porque tú sabes muy bien sin quererlo, el cómo, el cuándo y el por qué hacerlo. Continua sin sollozos, termina cuanto antes de escribir ese final de capítulo en tu vida de sueños, que lo vivido no es perdido sino aprendido y luego hecho.
Canta, ríe , salta de alegría, que la vida son dos ratos y no hay porque mal vivirlos, coge aliento de corredor de mar adentro con sabor a amor y lamento, acompañado por un talento personal con voz de canto recién descubierto. Sigue sonriendo con esa carita vergonzosa por creer que no vales mucho, que desde aquí yo te digo que te equivocas por completo, porque lo que para unos ya está dado, para otros puede llegar a ser un sueño a lo lejos, que quizá nunca se alcance. Deja tu rastro con miguitas de pan salado, como si del mar bravo y salpicón se tratara, que desgasta la costa sin tregua, ante la pasividad del hombre vago y atolondrado por los caldos que del fondo de un barril, que no llega a salir de su estupidez y ceguera, mareado de tanta locura, por no valorar lo que tiene en su casa, buscando fuera de ella lo que ve dentro de un vaso, seco de amor lo supongo, porque si no es capaz de ver todo lo bueno que hay en su hogar, es que no merece la pena ni una solo de tus lágrimas a solas, en la oscuridad de tu cama, tapada con las sábanas frías y pegadas a un cuerpo quizás sin descubrir por la persona amada.
Camina y no pares, que en la vida hay quien te vea como te mereces, y el que no lo sepa, allá él, y que él se lo pierda, porque los que no quieren ver, no son dignos ni de tu mirada, ni tu sola presencia, así pues, levanta la cabeza bien alta que tus valores son bien claros. Tu corazón sabe lo que digo, porque en este trance son varios los caminos, y paralelos van mucho trecho el tuyo y el mío, de tal modo amiga mía yo te digo, ánimo y adelante que yo te guío por ese caminito con una luz de amistad sincera, sin otro ánimo que el de echar una mano a quien es de verdad bueno como yo y nadie entiende como sin razón somos capaces de andar sin que se nos hunda el suelo en cada despertar, al despuntar el día con el canto del gallo y el callar de un llanto por no morir en vida y poder así un día respirar a gusto y no por necesidad.
Y aquí me despido por hoy con estas cuatro letras, que ya es de madrugada y el sueño me vence , lo siento no puedo más, los párpados se me cierran y los ojos se vuelcan hacia un sueño raudo, que sin querer me lleva a un lugar oscuro y solo. Pero tranquila, que dentro de un rato amanecerá y otro día habrá que de este triste y solitario pensador podrá en otro rato seguir con este tú relato, y rematarlo como solo tú mereces , chao, un beso y hasta otro rato.
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